31% de las consultadas señala al machismo como el principal obstáculo político que enfrentan, mientras que factores como el temor a la represión, la autocensura, la desconfianza hacia las instituciones comunitarias y la precariedad económica terminan por condicionar su movilización
El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS Venezuela), junto con la Red de Mujeres Constructoras de Paz, presentó su más reciente informe titulado "Sin nosotras no hay transición", una rigurosa investigación sobre la participación política de las mujeres en Venezuela, sus barreras socioculturales y sus percepciones de cara al restablecimiento democrático.
El informe evidencia una realidad compleja y contundente: las mujeres venezolanas desempeñan un rol protagónico en el sostenimiento de la vida familiar, comunitaria y cívica, pero continúan severamente subrepresentadas en los espacios formales de toma de decisiones. Mientras el 69% de las encuestadas considera vital la presencia femenina para lograr una transición democrática real —cifra que asciende al 80% entre las mujeres mayores de 55 años—, la participación efectiva en estructuras organizativas o partidistas es de apenas un 2%.
Esta amplia brecha confirma que el problema no radica en una falta de conciencia cívica, sino en serios obstáculos estructurales. En el centro de esta exclusión se encuentra la desigual distribución del trabajo de cuidados no remunerado. El 68% de las madres venezolanas dedica ocho horas o más al día al cuidado de sus hijos, personas mayores o enfermas, en contraste con tan solo el 8% de los padres. Esta sobrecarga de trabajo convierte al tiempo en un recurso extremadamente escaso, reduciendo drásticamente la disponibilidad de las mujeres para ejercer liderazgos sostenidos.
El estudio analiza la autopercepción de las participantes, quienes habitualmente se describen como "todo terreno" y "guerreras". A partir de la consulta, la investigación categoriza el comportamiento de la mujer venezolana en cuatro roles cotidianos esenciales:
A este fenómeno de doble y triple jornada se suman barreras sociales directas: el 31% de las consultadas señala al machismo como el principal obstáculo político que enfrentan, mientras que factores como el temor a la represión, la autocensura, la desconfianza hacia las instituciones comunitarias y la precariedad económica terminan por condicionar su movilización.
Desafío juvenil, el miedo a la represión y la necesidad de espacios seguros
Un capítulo medular de la investigación profundiza en la desconexión que sufren las generaciones jóvenes y los riesgos inherentes al ejercicio del liderazgo femenino en la coyuntura actual.
El estudio señala que el 56% de las mujeres jóvenes (entre 18 y 34 años) se siente ajena al proceso político actual, motivado principalmente por la precariedad económica, el escepticismo y la falta de narrativas que conecten con sus necesidades inmediatas. Las jóvenes no se movilizan por discursos abstractos sobre la democracia; el estudio halló que sus principales motores de movilización son el bienestar de sus hijos (56%) y las mejoras concretas en sus comunidades (33%). Asimismo, el informe constata que la participación aumenta de forma directamente proporcional al nivel educativo, registrándose un 12% más de participación cívica entre mujeres con formación técnica o universitaria frente a aquellas con educación básica.
Por otro lado, la investigación documenta la existencia de patrones de represión diferenciada hacia las mujeres, tales como allanamientos, campañas de estigmatización digital, persecución y la detención de familiares como mecanismo deliberado de amedrentamiento y desmovilización. Frente a este panorama hostil, muchas mujeres buscan refugio en espacios comunitarios de confianza. En este sentido, las iglesias emergen como el entorno percibido como más seguro para la participación (61%), representando un capital social fundamental que debe ser aprovechado para conectar el ámbito cívico con espacios libres de autocensura.
"Fortalecer la representación y el liderazgo de las mujeres no es una demanda sectorial ni secundaria; es una condición indispensable para lograr una transición más representativa, sostenible y verdaderamente conectada con las prioridades de la vida familiar, comunitaria y pública" — Extracto del Informe "Sin nosotras no hay transición".
Recomendaciones para una transición inclusiva
Para transformar esta realidad y garantizar que el proceso de cambio político no vuelva a invisibilizar el papel de la mujer, IPYS Venezuela y la Red de Mujeres Constructoras de Paz proponen una hoja de ruta estructurada en cinco áreas de acción clave dirigidas a partidos políticos, instituciones, sociedad civil, medios de comunicación y organismos internacionales:
Sobre IPYS Venezuela:
Organización dedicada a la promoción, defensa y formación en libertad de expresión, derecho a la información y periodismo de investigación en Venezuela.
Sobre la Red de Mujeres Constructoras de Paz:
Iniciativa que agrupa a lideresas comunitarias, periodistas y defensoras de derechos humanos en todo el territorio venezolano, promovida para visibilizar el impacto de la crisis en las mujeres e impulsar su liderazgo cívico y político.
Tags: Venezuela, Mujeres, política, Machismo, IPYS, Red de Mujeres Constructoras de Paz.
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