El brutal conflicto de Sudán entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y sus respectivos aliados, que dura ya tres años, continúa intensificándose y causando daños terribles a la población civil, ha manifestado hoy Amnistía Internacional en vísperas del tercer aniversario del inicio del conflicto, que se cumple el 15 de abril.
Cada cambio en la línea del frente deja tras sí un reguero de muerte y destrucción caracterizado por ataques directos e indiscriminados a la población civil, saqueos y destrucción de infraestructuras civiles, violencia sexual generalizada, restricción del acceso de la ayuda humanitaria y ataques de represalia.
El de Sudán no es un conflicto olvidado, sino ignorado y postergado deliberadamente. Tras esta desatención hay innumerables seres humanos que se encuentran padeciendo un sufrimiento indescriptible mientras el mundo mira hacia otro lado. Esto tiene que acabar.
Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional
“Una y otra vez, las partes en el conflicto han atacado deliberada e indiscriminadamente a la población civil, especialmente durante y después de la toma de pueblos y ciudades en todo el país. Además, continúan bloqueando el acceso de la ayuda humanitaria a personas que la necesitan deseperadamente”, ha declarado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
“Las respuestas limitadas, tibias e insatisfactorias de la Unión Africana, el Consejo de Seguridad de la ONU, y otros actores internacionales y regionales no han hecho más que envalentonar a los perpetradores para continuar con estos ataques. El mundo debe dar prioridad de forma urgente a la protección de la población civil en Sudán.”
Amnistía Internacional pide además que la comunidad internacional, incluida la Unión Africana, la Unión Europea y la ONU, den prioridad a la rendición de cuentas por los crímenes de derecho internacional y otros graves abusos y violaciones de derechos humanos que se están cometiendo en Sudán. El Consejo de Seguridad de la ONU debe ampliar la remisión de la situación de Darfur a la Corte Penal Internacional (CPI) para que también incluya la investigación y el procesamiento de crímenes perpetrados en el resto de Sudán.
La comunidad internacional debe asimismo conseguir más financiación y presionar a las partes enfrentadas en el conflicto para que garanticen un acceso sin restricciones de la ayuda humanitaria al país, que permita hacer llegar a la población civil, incluidas las personas sobrevivientes de violencia sexual, servicios sanitarios vitales.
“El de Sudán no es un conflicto olvidado, sino ignorado y relegado deliberadamente. Tras esta desatención hay innumerables seres humanos que se encuentran padeciendo un sufrimiento indescriptible mientras el mundo mira hacia otro lado. Esto tiene que acabar”, ha dicho Agnès Callamard.
Desde que estalló el conflicto armado, Amnistía Internacional ha documentado ataques sistemáticos contra la población civil por parte tanto de las RSF como de las SAF.
Las violaciones contra la población civil incluyen homicidios ilícitos deliberados, violación, violación en grupo, esclavitud sexual y otras formas de violencia sexual, tortura, desapariciones forzadas y saqueos generalizados. Todas ellas constituyen crímenes de guerra y algunas también podrían constituir crímenes contra la humanidad.
Durante y después de un ataque a gran escala sobre Zamzam —el campo para personas internamente desplazadas más grande de la provincia de Darfur Septentrional— en abril de 2025, las RSF y sus fuerzas aliadas mataron deliberadamente a civiles, tomaron rehenes y saquearon y destruyeron bienes de carácter civil. Los combatientes de las RSF también incendiaron viviendas y negocios y provocaron daños en infraestructuras civiles fundamentales, además de desplazar a más de 400.000 personas durante el proceso.
Amnistía Internacional ha documentado también las atrocidades generalizadas perpetradas por las RSF en El Fasher cuando los combatientes tomaron el control de la ciudad en octubre, tras 18 meses de asedio.
Las SAF han llevado a cabo ataques aéreos contra zonas civiles, como un concurrido mercado de la ciudad de Kabkabiya en Darfur Septentrional, donde murieron decenas de civiles. Las SAF y sus fuerzas aliadas también han perpetrado ataques de represalia contra civiles y defensores y defensoras de los derechos humanos considerados colaboradores de las RSF.
Desde que se inició el conflicto no ha habido tregua para la población civil, atrapada en un ciclo sin fin de muerte, desplazamiento y hambre.
Agnès Callamard
Miembros de la red sudanesa de base Salas de Respuesta de Emergencia, activistas, periodistas, profesionales de la medicina, personal de ayuda humanitaria, defensores y defensoras de los derechos humanos, civiles que se oponen a la guerra y personas consideradas afines a las fuerzas contrarias han sufrido ataques, hostigamiento, detención arbitraria y homicidios. Los combates entre las SAF y las RSF en la región de Kordofán también se están cobrando un alto precio en vidas de civiles. La ciudad de El Obeid, en Kordofan del Norte, está actualmente bajo el asedio de las RFS.
“El margen para evitar que en El Obeid y en otras partes de la región de Kordofán se repita lo que ocurrió en El Fasher se reduce rápidamente. Si no se ejerce sobre ambas partes una presión diplomática coordinada, será inevitable que se repitan las atrocidades en masa perpetradas en El Fasher”, ha afirmado Agnès Callamard.
“Desde que se inició el conflicto no ha habido tregua para la población civil, atrapada en un ciclo sin fin de muerte, desplazamiento y hambre.”
También existe el riesgo de que el conflicto se extienda a otras zonas, como el estado de Nilo Blanco.
Amnistía Internacional ya documentó la transferencia de armas fabricadas recientemente a Sudán y sus alrededores, en flagrante violación del embargo de armas a todas las partes en el conflicto de Darfur.
A menos que se interrumpa el flujo y el suministro de armas a Sudán, la población civil seguirá sufriendo con bombardeos diarios. Es hora que el Consejo de Seguridad de la ONU extienda al resto de Sudán el embargo de armas a Darfur, y que se exijan responsabilidades a todos los países que lo han violado.
Agnès Callamard
La organización proporcionó evidencias del amplio apoyo militar de Emiratos Árabes Unidos (EAU) a las RSF, en violación del derecho internacional. Amnistía Internacional también reveló que en el campo de batalla de Sudán se estaban usando sistemas de armas de fabricación francesa,junto con armas de China, Rusia, y Turquía.
Amnistía Internacional reitera sus llamamientos a Emiratos Árabes Unidos para que detengan de inmediato las transferencias de armas a las RSF. Hasta entonces, también deben detenerse todas las transferencias internacionales de armas a Emiratos Árabes Unidos”.
Amnistía Internacional también insta al Consejo de Seguridad de la ONU que extienda al resto de Sudán el actual embargo de armas a Darfur.
“A menos que se interrumpa el flujo y el suministro de armas a Sudán, la población civil seguirá sufriendo bajo bombardeos diarios. Es hora que el Consejo de Seguridad de la ONU extienda al resto de Sudán el embargo de armas a Darfur, y que se exijan responsabilidades a todos los países que lo han violado”, ha manifestado Agnès Callamard.
Tags: Sudán, Fuerzas Armadas de Sudán, población civil.
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