Un informe de Amnistía Internacional denuncia una grave crisis de vivienda en las comunidades indígenas de Canadá, destacando casos de hacinamiento, falta de servicios básicos y racismo sistémico que vulneran derechos fundamentales como la salud y la educación. La organización y líderes locales exigen al gobierno canadiense condiciones de vida dignas.
Amnistía Internacional ha dado a conocer hoy los resultados de dos años de investigación sobre las condiciones de la vivienda en las comunidades indígenas. El informe, titulado “La crisis de vivienda en las comunidades indígenas de Canadá: desigualdad y discriminación. El caso de Manawan”, documenta una alarmante crisis de vivienda que exige una respuesta inmediata.
Teniendo en cuenta los resultados de la investigación, Amnistía Internacional considera que el derecho a una vivienda adecuada ni se respeta ni se implementa.
“Las historias vitales de las personas que viven en Minawan demuestran que las normas sobre vivienda adecuada no se están cumpliendo. Además, tampoco se respetan ni se hacen efectivos los derechos a la educación, la salud, la privacidad, la seguridad y la vida. Esta situación perpetúa el círculo de violencia contra las mujeres, los niños y las niñas y las personas de edad avanzada, y contribuye a mantener en la pobreza a gran parte de la comunidad debido a la falta de viviendas e infraestructuras de calidad, fiables y seguras. Muchas personas también se están viendo abocadas al sinhogarismo”, ha afirmado France-Isabelle Langlois, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Executive Director of Amnesty International Canadá (habla francesa).
“Las comunidades indígenas tienen derecho a aspirar a un futuro brillante para sus familias y sus hijos e hijas. Eso comienza por vivir en un entorno que favorezca el desarrollo y el florecimiento de cada persona. Nadie debe verse en la obligación de abandonar su comunidad o su familia por no poder encontrar una vivienda adecuada. El derecho a una vivienda adecuada está garantizado por varios tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Canadá. El gobierno canadiense debe asumir sus responsabilidades”, ha declarado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
Las comunidades indígenas tienen derecho a aspirar a un futuro brillante para sus familias y sus hijos e hijas. Eso comienza por vivir en un entorno que favorezca el desarrollo y el florecimiento de cada persona.
Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional
La investigación muestra que muchas familias de Manawan residen en una vivienda inadecuada, especialmente debido a la presencia de moho y la falta de reparaciones adecuadas. El hacinamiento crea condiciones que favorecen la propagación de enfermedades, deja poco margen para la privacidad, no permite que haya espacios adecuados para realizar tareas escolares, y además puede dar lugar a actos de violencia contra las mujeres, los niños y niñas y las personas de edad avanzada.
El hacinamiento y las malas condiciones de algunas viviendas de Manawan son consecuencia de la grave escasez de viviendas disponibles en la comunidad.
Esta situación de la vivienda no es exclusiva de Marawan, sino representativa de muchas otras comunidades indígenas de Canadá. Todavía en 2025, las condiciones de las viviendas de las personas indígenas, tanto dentro como fuera de las reservas, continuaban siendo inaceptables en todo el país. En el informe más reciente de la CMHC (Canada Mortgage and Housing Corporation) se afirma que “las familias indígenas tienen el doble de probabilidades de residir en viviendas cuya calidad es inaceptable”, y es posible que se trate de una estimación a la baja, dada la desconfianza histórica de los pueblos indígenas hacia las instituciones del gobierno colonial.
“Esos padres y madres jóvenes que mandan a sus hijos e hijas a la escuela… estoy segura de que esto tiene un impacto sobre el aprendizaje y el desarrollo de esos niños, porque se mudan con ellos de una casa a otra. No tienen un lugar propio, lo cual significa que los progenitores probablemente tengan otras prioridades antes que asegurarse de que van a la escuela. Su prioridad va a ser: ¿Dónde van a dormir esta noche?”, afirmó Annette Dubé, directora de Servicios Educativos, Manawan.
La falta de vivienda a menudo también conduce al sinhogarismo y es un factor clave, y a la vez una manifestación, de desigualdad y discriminación. Amnistía Internacional considera que el racismo sistémico hacia los pueblos indígenas en Canadá, los impactos de las políticas coloniales y la falta de financiación crónica de las reservas son importantes factores causantes de la crisis de vivienda en Manawan. Es preciso tomar medidas significativas de inmediato para que los pueblos indígenas puedan vivir con dignidad, sin discriminación, y prosperar con arreglo a sus valores y objetivos vitales. El jefe de Manawan aboga por un cambio estructural profundo.
“La crisis de vivienda en las comunidades indígenas es una injusticia estructural que no puede ser tolerada o invisibilizada por más tiempo. Exige valor político: el valor necesario para transformar profundamente la legislación, rediseñar programas y realizar grandes inversiones en soluciones duraderas adaptadas a nuestras realidades. La respuesta a la crisis no es simplemente construir viviendas, sino reconstruir los cimientos mismos de nuestras comunidades, apoyando su crecimiento y su autodeterminación. También pasa por sentar las bases para una relación renovada entre los pueblos indígenas y la sociedad canadiense, una relación basada en el respeto, la igualdad y la responsabilidad compartida. En la era de la reconciliación, la inacción ya no es una opción. Es hora de pasar de las palabras a los actos con medidas concretas que garanticen por fin a nuestros pueblos el derecho fundamental a una vivienda digna”, ha manifestado Sipi Flamand, jefe del Consejo de los atikamekw de Manawan.
La crisis de vivienda en las comunidades indígenas es una injusticia estructural que no puede ser tolerada o invisibilizada por más tiempo. Exige valor político: el valor necesario para transformar profundamente la legislación, rediseñar programas y realizar grandes inversiones en soluciones duraderas adaptadas a nuestras realidades.
Sipi Flamand, jefe del Consejo de los atikamekw de Manawan
Los gobiernos, en estrecha colaboración con los consejos de la comunidad, deben invertir grandes cantidades de forma rápida, previsible y durante varios años para subsanar las deficiencias existentes y mantener el ritmo de construcción, a la vez que se aseguran de que las herramientas de evaluación de los costos de construcción están libres de sesgos. Debe haber una financiación adecuada de programas específicos encaminados a adaptar las viviendas a personas con discapacidades y cubrir todas sus necesidades. Los gobiernos también deben incorporar la visión indígena del sinhogarismo para ofrecer programas de financiación adaptados a esta realidad.
Tags: Canada, Derechos Humanos, Amnistía Internacional, Indígenas.
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