En respuesta a la investigación publicada hoy sobre 51 grandes empresas que han mostrado que están haciendo poquísimo para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero con el fin de mantener el calentamiento global dentro del objetivo internacionalmente acordado de 1,5° C este siglo, Candy Ofime, investigadora sobre justicia climática de Amnistía Internacional, ha declarado:
“Las poblaciones más afectadas por el calentamiento global son las comunidades marginadas que viven en la primera línea de la crisis climática. Estas conclusiones muestran que quienes ya corren mayor peligro seguirán pagando el precio de una cultura de irresponsabilidad climática empresarial fomentada en juntas directivas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia.”
Estas conclusiones muestran que quienes ya corren mayor peligro seguirán pagando el precio de una cultura de irresponsabilidad climática empresarial.
Candy Ofime, investigadora sobre justicia climática de Amnistía Internacional
“En lugar de emprender las acciones urgentes que se necesitan para impedir que la crisis climática se agrave y se violen los derechos humanos de miles de millones de personas, muchas grandes empresas tratan de engañar a consumidores, accionistas y contribuyentes con lavado de imagen verde y promesas huecas.”
“Estas promesas incluyen invariablemente vagos planes para reducir marginalmente las emisiones, el uso de tecnologías no demostradas, o dudosos recuentos de carbono o programas de compensación. Mientras tanto, muchas empresas del sector de los combustibles fósiles siguen ampliando sus operaciones, y actuando como siempre.”
“Los gobiernos deben intervenir ya para adoptar normativas y políticas que obliguen a los grandes actores empresariales, muchos de los cuales son propiedad del Estado o están apoyados por él, a acelerar las reducciones reales de emisiones, y actuar con firmeza contra quienes no hagan nada para mitigar el calentamiento global.”