Carmen Teresa Navas: El amor incansable de una madre frente al laberinto de la impunidad en Venezuela
El caso de Carmen Teresa Navas y Víctor Hugo Quero sintetiza un patrón recurrente de vulneraciones de derechos fundamentales perpetradas por el Estado venezolano

La historia de las violaciones de derechos humanos suele contarse a través de cifras, informes e investigaciones judiciales. Sin embargo, el rostro más desgarrador de la arbitrariedad se encarna en la lucha solitaria de las familias. Carmen Teresa Navas, fue una mujer de más de 80 años que conmocionó a la sociedad venezolana e internacional tras convertirse en el símbolo vivo de las madres buscadoras. Su travesía concluyó de la manera más trágica imaginable: tras más de un año de búsqueda incesante, el Estado venezolano le devolvió a su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, en una tumba anónima dentro de un cementerio. El 17 de mayo de 2026, diez días después de encontrar sus restos, la señora Carmen falleció, extenuada por el dolor y la devastación que le causó la opacidad estatal.
Víctor Hugo Quero Navas, de 51 años, fue detenido en el marco de la constante persecución política que impera en Venezuela. A partir de ese instante, la vida de Doña Carmen se transformó en un vía crucis burocrático y represivo. A pesar de su avanzada edad y su delicada salud, recorrió tribunales, comandos policiales, cárceles y morgues. Acudió repetidamente a centros penitenciarios como El Rodeo exigiendo una respuesta o una prueba de vida. Frente a sus peticiones, el Estado venezolano solo respondió con evasivas, negativas sistemáticas y un silencio institucional calculado.
Durante casi diez meses, mientras la señora Carmen marchaba sola con pancartas e interponía recursos legales, Víctor Hugo ya había fallecido en prisión bajo custodia oficial. No fue sino hasta mayo de 2026 cuando las autoridades del Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario admitieron que el hombre había muerto desde julio de 2025. Le ocultaron la verdad a una madre anciana mientras ella consumía sus últimas fuerzas buscándolo. Doña Carmen solo pudo visitar la sepultura donde el Estado lo había enterrado sin informarle, asistir a una misa de cuerpo presente y clamar por la justicia que jamás llegó. Su cuerpo no resistió la huella desgarradora de la tortura psicológica infligida.
Violaciones sistemáticas a los derechos humanos
El caso de Carmen Teresa Navas y Víctor Hugo Quero sintetiza un patrón recurrente de vulneraciones de derechos fundamentales perpetradas por el Estado venezolano:
Desaparición forzada de personas: Al privar de libertad a Víctor Hugo Quero, negarse a reconocer su custodia y ocultar deliberadamente su paradero y su posterior fallecimiento, el Estado incurrió en una violación continuada del derecho a la libertad, a la integridad personal y a la personalidad jurídica.
Violación del derecho a la vida y deber de custodia: Al morir bajo la tutela de las autoridades penitenciarias sin que se esclarecieran oportunamente las causas reales de su deceso ni se brindara atención médica transparente, se transgredió la obligación absoluta del Estado de garantizar la vida de toda persona bajo su custodia.
Tortura y trato cruel, inhumano o degradante a los familiares: Someter a Carmen Teresa Navas a la angustia prolongada, la incertidumbre, el engaño recurrente y el descubrimiento tardío del cadáver de su hijo constituye un trato cruel directo contra la familia, quebrantando de manera severa su integridad psíquica y física.
Denegación de justicia y falta de garantías judiciales: El velo de impunidad, la opacidad de los organismos judiciales y penitenciarios, y la ausencia de una investigación penal inmediata, imparcial e independiente sobre los responsables vulneraron el derecho al acceso a la justicia y a la verdad.
Que nunca más una madre deba buscar en el silencio
Desde Amnistía Internacional Venezuela recordamos que el caso de Carmen Teresa Navas no es un hecho aislado, sino la manifestación de un sistema institucional diseñado para deshumanizar a la disidencia y a sus familias. La muerte de Víctor Hugo y el fallecimiento de Doña Carmen producto de la aflicción extrema son un recordatorio doloroso del costo humano de la persecución política y la arbitrariedad judicial.
Exigimos al Estado venezolano:
- Investigación e imputación inmediata: Iniciar una investigación exhaustiva, independiente e imparcial sobre las circunstancias de la muerte de Víctor Hugo Quero Navas y sancionar a los responsables materiales e intelectuales de su deceso y del ocultamiento de su cadáver.
- Cese de las desapariciones forzadas y la incomunicación: Garantizar el registro inmediato, transparente e ininterrumpido de todas las personas privadas de libertad y el acceso ilimitado a sus abogados y familiares.
- Erradicación de la crueldad estatal: Establecer mecanismos de reparación integral a las víctimas indirectas y frenar la persecución contra los familiares que exigen fe de vida de sus seres queridos.
Ninguna madre debería pasar sus últimos años de vida recorriendo los pasillos oscuros de un aparato penitenciario. Ninguna familia merece ser condenada a enterrar a sus hijos en el anonimato dictado por el poder estatal. La memoria de Carmen Teresa Navas exige que la verdad prevalezca y que la dignidad humana nunca más sea aplastada por la impunidad.
Rendimos tributo a doña Carmen Navas, a su amor inquebrantable y a su lucha frente a la injusticia. Honramos a las mujeres y familias que han transformado el dolor de las desapariciones y detenciones arbitrarias en búsquedas incansables por sus seres queridos. Que su luz no se apague. Que nunca más una madre deba buscar en la oscuridad.