De izq. a der. Eilí Córdova, Glorielys Pérez y Edgar Carrasco.
Cuando entrábamos en los temas de comunidad LGBTIQA+ y la fortaleza que ello da al activismo y las libertades individuales y colectivas, sonaron las alarmas y las profundidades de la Tierra comenzaron a temblar de manera que parecía que querían tragarse tantas injusticias e inequidades humanas expuestas en la sala. Corrimos, al grito de "salgan ordenadamente…" Un fuerte terremoto, que después supimos fueron dos, nos echó a la calle. Con sorpresa y terror nos preguntábamos: ¿Y ahora qué? …Y una gran nube de polvo cubrió la avenida y los gritos no cesaban. No hubo heridos ni se perdieron vidas.
Puerto Príncipe y Nueva Orleans, identidad y vulnerabilidad
Ya viviendo el pos-sismo, recordamos el terremoto de Haití (2010) y el huracán Katrina (2005). En Puerto Príncipe –Haití-, 14 personas LGBTIQA+ que estaban un martes en la tarde, en un taller comunitario sobre prevención del VIH para hombres gay y bisexuales, en la organización Serovie, perecieron tapiadas con el derrumbe de la sede de la fundación. De acuerdo con el informe The Impact of the Earthquake, and Relief and Recovery Programs on Haitian LGBT People:
“En cuestión de segundos, solo quedó una habitación de la oficina de SEROvie, que consistía, solo segundos antes, en múltiples salas de reuniones, un cibercafé y una biblioteca. Cuando se les pidió identificar el mayor impacto del terremoto en sus vidas, la mayoría de las personas LGBT entrevistadas para este documento indicaron que diezmó los ya limitados espacios físicos, redes sociales y servicios de apoyo disponibles para ellos. Según una lesbiana de Puerto Príncipe, ‘La soledad, la invisibilidad y el aislamiento social son problemas persistentes para nosotros’. El centro comunitario de SEROvie era esencial para los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), las mujeres transgénero y un pequeño número de mujeres bisexuales y lesbianas que utilizaban sus servicios. Según Reginald DuPont, gerente del Programa SEROvie, ‘Era un lugar donde las personas LGBT podían venir y relajarse, construir comunidad y encontrar aceptación’. Desde la devastación del terremoto en nuestras oficinas, SEROvie no es lo que solía ser."
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Por otra parte, el desastre que ocasionó el huracán Katrina en Nueva Orleans evidenció cómo la vulnerabilidad se cruza con la identidad. Durante la emergencia, a muchas personas transgénero se les negó el acceso a los refugios de emergencia por no ajustarse a la división binaria de los albergues. Quienes lograron ingresar sufrieron discriminación; hubo casos documentados de personas encarceladas por usar el baño asignado a su identidad de género, incluso tras recibir permiso del voluntariado.
Estas rememoraciones no pretenden exponer lo que hubiera ocurrido durante el conversatorio de OVV, si el edificio se hubiera desplomado con todes adentro; más bien queremos analizar esta catástrofe del doble terremoto, para poder visibilizarnos en medio de tanta necesidad de apoyo generalizada ¿cómo nos vemos equitativamente en los protocolos y la ayuda humanitaria?, inicialmente el único alivio que tienen los habitantes de las zonas afectadas por desastres.
Ciertamente, como grupo poblacional vulnerable a las violaciones de nuestros derechos humanos, que vivimos en sociedades donde aún no se nos considera sujetos de derechos, por tanto no elegibles para las políticas públicas, en especial aquellas relacionadas con la protección social, provocan una profunda reflexión sobre nuestra situación durante emergencias y desastres naturales.

Diversos estudios consultados en línea afirman que los miembros de la comunidad LGBTIQA+ sufren consecuencias negativas desproporcionadas debido a la exclusión y discriminación preexistente al desastre o la catástrofe. Por ejemplo, los protocolos de ayuda humanitaria suelen carecer de un enfoque inclusivo, lo que podría traducirse en limitado acceso a los refugios seguros y alto riesgo de sufrir discriminación, acoso y violencia en medio de una crisis humanitaria. Asimismo, existen riesgos de exclusión a las familias homoparentales en la entrega de ayudas y suministros, puesto que estas familias son desconocidas o excluidas debido al no reconocimiento legal. Igualmente, la comunidad LGBTIQA+ corre riesgos de interrumpir servicios de atención médica y acceso a tratamiento como reemplazo hormonal (TRH) y antirretrovirales para el VIH. Todo esto se ve agravado por la inseguridad habitacional y la pobreza, dadas las dificultades para recuperarse y reubicarse tras la pérdida de sus hogares.
El Centro para Filantropía en Casos de Desastres (CDP, por sus siglas en inglés), en cuanto a la vulnerabilidad de la comunidad LGBTQIA+ ha determinado que antes de que ocurra un desastre, la comunidad LGBTQIA+ enfrenta tasas de pobreza superiores al promedio, una marcada falta de acceso a servicios sociales y exclusión de la atención médica. Durante y después de un desastre, estas vulnerabilidades se multiplican si los responsables políticos y las organizaciones de ayuda no incluyen intencionalmente a las personas LGBTQIA+ en la planificación de respuesta ante desastres.
Para mitigar estos impactos, se recomienda que las estrategias de gestión de riesgo de desastres incorporen las diversidades sexuales y la comunidad LGBTIQA+ en su planificación, lo que implica: capacitaciones para el personal de emergencia, socorristas y voluntarios sobre género y la diversidad sexual; preparar protocolos para albergues que garanticen respeto y la integridad física de los miembros afectados de la comunidad LGBTIQA+; y reconocer el rol de la sociedad civil, sus redes de apoyo y asistencia rápida ante las complejidades de la ayuda institucional.
Lo que nos queda después de esta vivencia, es reconocer que estamos ante una tarea pendiente que en Venezuela ya tiene sus primeros pasos dados en materia de cambio climático. En línea revisamos el portal Portugesa Reporta, que en octubre de 2024 publica un trabajo titulado “Las organizaciones de personas LGBTI+ de Venezuela avanzan hacia la resiliencia climática”. Informan sobre un encuentro coordinado por Clima21 (26 de septiembre de 2024), para establecer la ruta de acciones para incidir en la creación de políticas públicas que atiendan los efectos del cambio climático sobre los grupos vulnerables que existen en Venezuela. De acuerdo con Alejandro Álvarez, coordinador general de Clima21:
“…estos efectos no son iguales para todas las personas, sino que afectan principalmente a las personas más vulneradas. Por ello, el cambio climático es un problema de derechos humanos. Las personas LGBTIQ+ son muy vulnerables a los efectos del cambio climático debido, principalmente, a que son un grupo muy discriminado y excluido, por lo que generalmente se les niega atención humanitaria en caso de desastres y no se les toma en cuenta para elaborar políticas públicas de protección. Por tales razones, el cambio climático requiere de respuestas urgentes en todos los niveles, desde global hasta local. Las organizaciones de la sociedad civil tienen un rol preponderante en el desarrollo de acciones de incidencia, participación y educación en temas de cambio climático, independientemente de su área específica de acción.”
Sin vuelta atrás, venga lo que venga
El panel VeneQueer en plena disertación
La tragedia humana y social provocada por los terremotos del 24 de junio tiene un impacto negativo inconmensurable para nuestro futuro, comprometiendo derechos fundamentales como la igualdad, la salud, la vivienda y la alimentación. Sin embargo, nos sostienen la resiliencia y el amor para vencer las adversidades que se suman a esta compleja realidad. Lejos de la banalidad o de la búsqueda de interacciones en redes sociales, fuimos testigos de la entrega absoluta de un hombre empecinado en rescatar a otro quien era su pareja, de entre los escombros de lo que fue su hogar. Aunque no ha sido un final feliz, su historia nos confronta: las realidades y afectividades LGBTIQ+ frente al rechazo y la violencia. En esta ocasión prevalecieron la empatía, la solidaridad y una tenacidad colectiva que abraza el dolor de todas las personas, ante la pérdida de nuestros seres queridos. Porque decidimos avanzar en la lucha por nuestros derechos, en tiempos cotidianos y en tiempos de desastres, sin vuelta atrás, venga lo que venga. Por lo tanto, van quedando las preguntas: ¿a cuántas personas de la comunidad afectó?, ¿cómo? ¿dónde están? ¿cómo se les está ayudando.