Hong Kong: Detenciones arbitrarias, palizas brutales y tortura bajo custodia, al descubierto
Se ha detenido a más de 1.300 personas en el contexto de las protestas masivas contra las propuestas de reformas legislativas que habrían permitido la extradición a la China continental. Si bien la gran mayoría de las personas que se han manifestado lo han hecho de forma pacífica, ha habido violencia, que parece estar intensificándose junto al uso excesivo de la fuerza por la policía

Una nueva investigación sobre el terreno llevada a cabo por Amnistía Internacional ha documentado un patrón alarmante de uso de tácticas temerarias e indiscriminadas por la policía de Hong Kong en el momento del arresto de personas en las protestas, entre otras situaciones, así como pruebas exclusivas de tortura y otros malos tratos bajo custodia.
Tras entrevistar a casi dos decenas de personas detenidas y recopilar pruebas confirmatorias y testimonios de profesionales de la abogacía y la salud y de otras personas, la organización pide que se lleve a cabo sin demora una investigación independiente de las violaciones de derechos humanos, cuya gravedad parece haberse incrementado desde que comenzaron las protestas masivas en junio.
“El mundo entero ha podido ver, retransmitida en directo, la respuesta de mano dura de control de multitudes de la policía de Hong Kong en las calles. Mucho menos visible es el sinfín de abusos que la policía inflige, fuera de la vista, a manifestantes”, ha afirmado Nicholas Bequelin, director regional para Asia Oriental de Amnistía Internacional.
“Las pruebas dejan poco margen de duda: con aparente sed de represalia, las fuerzas de seguridad de Hong Kong están aplicando un perturbador patrón de tácticas temerarias e ilegítimas contra participantes en las protestas, entre ellas la detención arbitraria y la comisión de actos violentos de represalia contra personas bajo custodia, algunos de los cuales constituyen tortura.”
Se ha detenido a más de 1.300 personas en el contexto de las protestas masivas contra las propuestas de reformas legislativas que habrían permitido la extradición a la China continental. Si bien la gran mayoría de las personas que se han manifestado lo han hecho de forma pacífica, ha habido violencia, que parece estar intensificándose junto al uso excesivo de la fuerza por la policía. La mayoría de las personas que hablaron con Amnistía Internacional han solicitado permanecer en el anonimato, alegando el temor a sufrir represalias de las autoridades en un clima de impunidad.
Las entrevistas a personas detenidas y a profesionales de la abogacía que ha realizado Amnistía Internacional demuestran que en la mayoría de los casos la violencia policial se ejerció antes del arresto y en el momento de practicarlo. En varios casos, las personas detenidas que habían participado en las protestas también han sido brutalmente golpeadas bajo custodia y han sufrido otros malos tratos que constituyen tortura. En muchas ocasiones, al parecer el abuso se cometió a modo de “castigo” por contestar o mostrar una actitud poco colaboradora.
Un hombre detenido en una comisaría de policía tras ser detenido en una protesta en los Nuevos Territorios en agosto contó a Amnistía Internacional que después de que se negara a responder a una de las preguntas de admisión varios agentes lo llevaron a otra sala donde lo golpearon brutalmente y lo amenazaron con romperle las manos si intentaba protegerse.
"Sentí que me golpeaban en las piernas con algo muy duro. Entonces uno [de los agentes] me giró y me hincó las rodillas en el pecho. Me dolían los huesos y no podía respirar. Intenté gritar, pero no podía ni respirar ni hablar." Hombre bajo custodia en una comisaría de policía tras ser arrestado en una protesta en los Nuevos Territorios en agosto.
Me derribaron a golpes de inmediato. Tres de ellos se me subieron encima y me apretaron la cara con fuerza contra el suelo. Un segundo después, me estaban dando patadas en la cara… Los mismos tres agentes del escuadrón táctico especial continuaron ejerciendo presión sobre mi cuerpo. Empecé a tener dificultades para respirar y sentí un dolor intenso en la parte izquierda de la caja torácica… Me dijeron: ‘Cállate, deja de hacer ruido’.
“Una y otra vez, los agentes de policía infligieron violencia antes de los arrestos y mientras los practicaban, incluso cuando la persona había sido inmovilizada o retenida. Por tanto, el uso de la fuerza fue claramente excesivo, lo que infringe el derecho internacional de los derechos humanos”, afirmó Nicholas Bequelin.
“Dada la generalización de los abusos que encontramos, está claro que la policía de Hong Kong ya no está en condiciones de investigar y reparar por sí misma la represión ilegítima generalizada de manifestantes. Amnistía Internacional pide urgentemente que se realice una investigación independiente e imparcial que desemboque en enjuiciamientos y ofrezca justicia y reparación, dada la escasa confianza en los mecanismos internos existentes, como la Comisión Independiente para las Denuncias contra la Policía”, afirmó Nicholas Bequelin.
“Me derribaron a golpes de inmediato. Tres de ellos se me subieron encima y me apretaron la cara con fuerza contra el suelo. Un segundo después me estaban dando patadas en la cara. Todo lo que tenía en la cara, incluidas las gafas, salió volando. Los mismos tres agentes del escuadrón táctico especial continuaron ejerciendo presión sobre mi cuerpo. Empecé a tener dificultades para respirar y sentí un dolor intenso en la parte izquierda de la caja torácica… Me dijeron: ‘Cállate, deja de hacer ruido. Diste la cara; eres un héroe, ¿no?’”
Sentí que me golpeaban en las piernas con algo muy duro. Entonces uno me giró y me hincó las rodillas en el pecho. Me dolían los huesos y no podía respirar. Intenté gritar, pero no podía ni respirar ni hablar.