Miércoles, 06 de marzo, 2024
Platón , Sebastián

 En Argentina, las mujeres deben trabajar 91 días extras por año para igualar el salario de los hombres. Acá, las cifras de esta injusticia histórica.por Ayelén Íñiguez 

 

No es novedad que el mercado laboral a nivel mundial genera desigualdades. Sin embargo, toma otra relevancia cuando vemos cifras concretas. 

En Argentina, las mujeres debemos trabajar 91 días extras cada año para poder ganar lo mismo que los varones. ¿Cuáles son las razones estructurales que llevan a que las mujeres tiendan a ocupar trabajos menos remunerados, más informales y con ingresos inferiores? ¿Por qué pasa lo que pasa y qué se puede hacer?

 

Recopilamos algunos de los datos más importantes para entender más a fondo esta problemática.

36% es la brecha en un área laboral más feminizada, como el comercio.

En comercio o salud, la brecha es mayor que en el promedio total. La principal hipótesis es que en ambas áreas los puestos que ocupan los varones son de mayor jerarquía. Un claro ejemplo del famoso “techo de cristal”.

 

2 de cada 10 puestos jerárquicos son ocupados por mujeres. 

En Argentina, solo 2 de cada 10 puestos en directorios son ocupados por mujeres. Pero incluso en los puestos más altos, las mujeres aún ganan un 15% menos que los hombres. En los trabajos más operativos, la brecha salarial asciende al 20%.

 

25% es la brecha salarial promedio en Argentina entre hombres y mujeres.

 

La brecha salarial de género en la Argentina es del 26,6%, según datos del Indec. En los últimos años, se ubicó en un promedio del 25%. Esta cifra nace de la comparación general entre hombres y mujeres, sin diferenciar por áreas o tareas desarrolladas. Para poner en perspectiva, podemos tener en cuenta que en Dinamarca, uno de los 10 países con menor brecha de género, la brecha salarial de las mujeres que no están en relación de dependencia es del 4% y del 5,6% para aquellas que sí lo están. En la región, la brecha salarial de Uruguay es del 24% y la de México es del 18%.

6 son las horas diarias que una mujer destina a tareas domésticas, mientras que los hombres, solo 3 hs. 

Cabe destacar que estas horas dedicadas a las tareas domésticas, que a veces también incluyen el cuidado de otras personas, son una forma de trabajo no remunerado, que además disminuye la disponibilidad de tiempo para hacer tareas que sí son pagas. Frente a este número, queda en evidencia la relevancia del concepto de “corresponsabilidad” entre hombres y mujeres en las tareas domésticas y de cuidado, que el feminismo viene impulsando y poniendo en agenda desde hace años. 

+11 puntos asciende la brecha si se compara el mercado informal con el formal.

Dentro del amplio universo del trabajo informal, muchas mujeres se desempeñan como empleadas de casas particulares. Este rubro presenta salarios mucho más bajos que otros netamente masculinos, como lo es el de la construcción. Para que esta situación se revierta, es necesario que desde el Gobierno se trabaje en pos de incrementar el registro de estas trabajadoras.

6% es la diferencia salarial en algunos ámbitos con convenios colectivos.

Sectores como Administración Pública y Enseñanza muestran una menor diferencia de salarios por género: 6% y 8%, respectivamente. Esto se explica por la existencia de convenios colectivos de trabajo, que ayudan a homologar salarios frente a puestos de igual jerarquía, sin importar que el trabajador sea hombre o mujer.

48% es la brecha entre hombres y mujeres que solo completaron la primaria. 

Esta diferencia se explica en gran parte por el tipo de trabajo al que pueden acceder las mujeres con respecto a los hombres frente a iguales niveles educativos. Como se desprende de los puntos anteriores, los trabajos menos calificados y más “femeninos” suelen ser peor pagos que los rubros más “masculinizados”.

¿Qué se puede hacer?

 

Desde las organizaciones:

 

1. Comunicar las bandas salariales para generar mayor transparencia y conocimiento en la sociedad.

2. Observar que la evaluación de desempeño no perjudique a las personas que toman licencias prolongadas, adecuando objetivos y garantizando ajustes salariales.

3. Monitorear de forma periódica y sistemática la brecha salarial y desarrollar medidas de corrección.

Desde los gobiernos:

1. Implementar un sistema integral de cuidados.

2. Establecer licencias por hijos de igual extensión en varones y mujeres.

El Calendario de los 91 días

 

En la búsqueda de visibilizar las persistentes desigualdades de género en el ámbito laboral, la ONG argentina Grow, especializada en género y trabajo, y LatinGráfica se unieron para crear “La brecha de 91 días”, un calendario destinado a visualizar la disparidad salarial que afecta a las mujeres en el mercado laboral argentino. El calendario representa los 91 días adicionales que las mujeres deben trabajar cada año para alcanzar el mismo salario que los hombres. En el dorso de cada página, que se puede desprender, se encuentran diseños que resaltan cifras relacionadas con la temática.

Carolina Villanueva, directora y cofundadora de Grow, aclara que la intención no es afirmar que a los hombres se les paga más intencionalmente, sino señalar las razones estructurales que llevan a que las mujeres tiendan a ocupar trabajos menos remunerados, a tiempo parcial, más informales y con ingresos inferiores. El calendario fue distribuido a algunas de las principales empresas del país, y plantea un llamado a la reflexión, la acción y la construcción de un futuro laboral más equitativo entre hombres y mujeres.

Experta consultada: Georgina Sticco, directora y cofundadora de de Grow. @generoytrabajo.

¿Por qué no las contratan más?

 

Si en 2015 los reclamos de las mujeres encontraban eco en la sociedad, en 2024 encuentran gritos, insultos y cuestionamientos: si las mujeres perciben salarios menores que los varones, “¿por qué los empresarios no las contratan más a ellas?”. La segregación horizontal es uno de los determinantes. Las mujeres se concentran en sectores de la economía peor pagos como el trabajo doméstico, la enseñanza y los servicios sociales y de salud. Además, se insertan en empleos de productividad baja (74,7%), que conllevan menor nivel educativo, mayor inestabilidad y menores ingresos. 

Mientras que en nuestro país se cuestiona la existencia de la brecha salarial, a nivel global genera especial preocupación. La Premio Nobel Claudia Goldin alerta que luego de que las mujeres tienen su primer hijo, las tasas de informalidad laboral crecen. Esto impacta en términos de protección social, salarios y proyección futura, dado que buscan flexibilidad laboral para poder conciliar la vida familiar con sus empleos. Entonces, ellas son contratadas de manera mayoritaria en los empleos peor pagados. A esto se suma que la maternidad es un factor que acrecienta la brecha salarial; porque, para poder tener tiempo para cuidar a sus hijos, las mujeres buscan trabajos flexibles que implican sueldos bajos. Por eso, resulta fundamental pensar los desafíos presentes y futuros para reducir la brecha salarial entre varones y mujeres, y contribuir de ese modo a generar un mercado laboral más igualitario y sostenible.

Por: Mariela Belski, directora ejecutiva en Amnistía Internacional Argentina. @mariela.belski.

Artículo original en el  portal web "Ohlalá"