Miércoles, 15 de junio, 2016

El maltrato a personas mayores es un acto que atenta contra la integridad y vida, no solo estamos hablando del daño físico, pues muchas veces el maltrato psicológico viene siendo el desgaste mental más profundo y doloroso con el que viven sus últimos años de vida. Este tipo de violencia es denominado por Naciones Unidas como una violación clara de derechos humanos, las cuales involucra transgresión a la integridad física, mental, sexual, psicológica y emocional. Cabe acotar que estos maltratos, por lo general, son por razones económicas y materiales.


El maltrato a personas mayores es un acto que atenta contra la integridad y vida, no solo estamos hablando del daño físico, pues muchas veces el maltrato psicológico viene siendo el desgaste mental más profundo y doloroso con el que viven sus últimos años de vida. Este tipo de violencia es denominado por Naciones Unidas como una violación clara de derechos humanos, las cuales involucra transgresión a la integridad física, mental, sexual, psicológica y emocional. Cabe acotar que estos maltratos, por lo general, son por razones económicas y materiales.

La Organización Mundial de la Salud ha indicado reiteradamente que la situación que viven las personas mayores debe tener más atención internacional, pues señala entre sus investigaciones lo siguiente:

  • Cerca de 1 de cada 10 personas mayores ha sufrido malos tratos.
  • Las tasas de maltrato pueden ser mayores entre los ancianos residentes en instituciones que en los que están en la comunidad.
  • El maltrato de las personas mayores puede conllevar graves lesiones físicas y consecuencias psicológicas prolongadas.
  • Se prevé un aumento del problema por el envejecimiento de la población en muchos países.
  • La población mundial de mayores de 60 años se duplicará con creces, de 900 millones en 2015 a unos 2000 millones en 2050.

“El envejecimiento de la población puede considerarse un éxito de las políticas de salud pública y el desarrollo socioeconómico, pero también constituye un reto para la sociedad, que debe adaptarse a ello para mejorar al máximo la salud y la capacidad funcional de las personas mayores, así como su participación social y su seguridad”.

Por otro lado, se destaca que los maltratos del tipo que sea, por lo general, no son denunciados ni atendidos debido a que muchas veces provienen de los mismos familiares cuya denuncia propiciaría en ellos sentimientos de culpa; también se ha indicado la poca importancia que se le dan a los ancianos en fiscalías cuando intentan hacer denuncias, ya que muchas veces lo consideran como “problemas temporales”.

En este sentido, la Resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas “recomienda que los Estados partes en los instrumentos internacionales de derechos humanos vigentes se ocupen de manera más explícita en sus informes, según corresponda, de la situación de las personas de edad, y alienta a los órganos de supervisión creados en virtud de tratados y a los titulares de procedimientos especiales, de conformidad con sus mandatos, a que presten mayor atención a la situación de las personas de edad en su diálogo con los Estados Miembros, a la hora de examinar los informes o en sus misiones a los países”.

Factores de riesgos

La Organización Mundial de la Salud ha identificado aquellos factores donde se indica la posibilidad de que una persona mayor sufra malos tratos:

  • La representación de las personas mayores como frágiles, débiles y dependientes.
  • El debilitamiento de los vínculos entre las generaciones de una misma familia.
  • Los sistemas sucesorios y de derechos de tierras, que afectan a la distribución del poder y de los bienes materiales en las familias.
  • La migración de las parejas jóvenes, que dejan a los padres ancianos solos en sociedades en las que tradicionalmente los hijos se han ocupado de cuidar a las personas mayores.
  • La falta de fondos para pagar los cuidados.
  • Los niveles de la atención sanitaria, los servicios sociales y los centros asistenciales para las personas mayores no son adecuados.
  • El personal está mal formado y remunerado, y soporta una carga de trabajo excesiva.
  • El entorno físico es deficiente.
  • Las normas favorecen más los intereses del centro institucional que los de los residentes.

Entre los riesgos del ámbito individual se incluyen la mala salud física y mental de la víctima y los trastornos mentales y abuso del alcohol y las sustancias psicotrópicas en el caso del agresor. Entre otros factores individuales que pueden incrementar el riesgo de malos tratos se incluyen el sexo de la víctima y el hecho de compartir vivienda. Si bien los varones de edad corren el mismo riesgo de sufrir malos tratos que las mujeres, en algunas culturas en las que las mujeres tienen una condición social inferior, las mujeres de edad tienen mayor riesgo de negligencia y abuso económico (como apoderarse de sus propiedades) cuando enviudan. Las mujeres pueden también correr un mayor riesgo de sufrir formas más persistentes y graves de maltrato y lesiones.

Compartir la vivienda es un factor de riesgo para el maltrato de las personas mayores. Está por determinar aún si son los cónyuges o los hijos adultos de las personas mayores quienes más probabilidades tienen de perpetrar los malos tratos. Cuando el agresor depende de la persona mayor (a menudo económicamente) también es mayor el riesgo de malos tratos. En algunos casos, si hay antecedentes de relaciones familiares disfuncionales la situación puede empeorar debido al estrés cuando aumenta la dependencia de la persona mayor. Finalmente, con la incorporación de las mujeres al mundo laboral y la reducción del tiempo que tienen disponible, atender a los parientes mayores puede pasar a ser una carga más pesada que incrementa el riesgo de maltrato.

El aislamiento social de los cuidadores y de las personas mayores, y la consiguiente falta de apoyo social, es un importante factor de riesgo para el maltrato de las personas mayores por parte de sus cuidadores. Muchas personas mayores están aisladas por la pérdida de capacidades físicas o mentales, o por la pérdida de amigos y familiares.

Reflexión

En algunos países se observan instituciones del Estado que se encargan de velar por la integridad de los ancianos, sin embargo, en otros las Organizaciones No Gubernamentales son quienes hacen frente a las distintas problemáticas que pueden presentar. En este sentido, es sumamente importante la alianza entre las ONG y los Estados para que en conjunto sigan reforzando progresos que les permitan a las personas mayores vivir en buenas condiciones.

Hoy, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, la ONU nos invita a expresar nuestro rechazo a los abusos y sufrimientos infligidos a generaciones mayores; recordemos que los estereotipos solo refuerza la discriminación y el maltrato sin estar consciente de ello, pues estos nos impiden igualar condiciones y oportunidades a aquellas personas que muchas veces son quienes tienen para nosotros las mayores muestras de amor y cariño.