Viernes, 07 de julio, 2017

Entender que la búsqueda de espacios es una necesidad humana cabe para empatizar con el razonamiento detrás de las disputas por territorio y recursos pero de ninguna forma puede servir para justificar ni apoyar la violencia, en ninguna de sus formas, como método de resolución para estas controversias.


La búsqueda de espacios es una realidad para todas las personas del mundo, constantemente estamos buscando dónde vivir, dónde trabajar, dónde recrearnos, etc; todo esto porque básicamente necesitamos espacio y recursos para poder subsistir y desarrollarnos correctamente según nuestro propio criterio.

Entender que la búsqueda de espacios es una necesidad humana cabe para empatizar con el razonamiento detrás de las disputas por territorio y recursos pero de ninguna forma puede servir para justificar ni apoyar la violencia, en ninguna de sus formas, como método de resolución para estas controversias. Dichas disputas no son nuevas y se presentan entre seres humanos desde tiempos inmemorables, a medida que avanza el tiempo hemos logrado establecer reglas y normas que regulen el espacio y respeten en términos de justicia e igualdad el derecho de todxs a acceder a estos espacios.

Es evidente que a pesar de la existencia de reglas, normas y leyes las disputas entre las personas son una realidad alrededor del mundo y paradójicamente quienes defienden sus derechos están siendo atacados por tratar de promover la tolerancia, el respeto y la justicia como los ejes rectores de nuestras dinámicas humanas. Podemos observar que dentro de este gran grupo de defensores y defensoras de derechos existen personas que particularmente defienden el territorio y el ambiente.

América Latina es uno de los grandes ejemplos sobre personas y movimientos que buscan defender la tierra y los recursos: Honduras, Guatemala, Chile, Perú, entre otros países; presentan casos destacables sobre defensores de la tierra como Máxima Acuña, Rodrigo Manduca, Berta Cáceres, Berta Zúñiga Cáceres, Sara García, Lilián AbracinskasCOPINH, MODATIMA, etc.

Todos los derechos, para todas las personas: Los derechos humanos son de y para todxs sin ningún tipo de distinción ni discriminación y así lo establece la Declaración Universal de DDHH, básicamente sólo hay que ser una persona para adquirirlos y en este sentido no sólo los DDHH nos reconocen como iguales sino que existe también una declaración específica para todas las personas que defienden sus derechos y los derechos de todxs por igual, el reconocimiento del profundo valor e importancia que tiene dicha labor está plasmado particularmente en la Declaración de los defensores de los derechos humanos (1998) y no sólo habla del establecimiento de una serie de normas para reconocer, respetar y apoyar a los defensorxs de derechos sino que también nos dice que todxs tenemos una función que desempeñar como defensores y defensoras de esos derechos, destacando así la existencia de un movimiento mundial en el que todos estamos inmersos.