Viernes, 14 de julio, 2017

Nuestro espíritu reivindicativo suele manifestarse con mayor énfasis ante las injusticias y desigualdades, no es casual que Amnistía Internacional se haya creado a causa de la indignación de cientos de personas sobre las injusticias de las cuales eran víctimas un par de jóvenes; estas personas que se agrupan para exigir la igualdad de derechos y trato en el mundo son denominados activistas y es por esa voluntad activa de querer generar cambios positivos que hemos alcanzado resultados muy importantes.


Las relaciones humanas son probablemente una de las cuestiones más complejas de estudiar, delimitar y normar; históricamente hemos evolucionado y nos hemos expandido por el mundo en busca de recursos naturales, mejores condiciones de vida, alimento y seguridad; nos hemos agrupado porque vivir en grupos es una forma de sentirnos más seguros y generar identidad común. 

Nos moviliza lo propio y si hay algo intachable para nosotros es el hecho de que somos personas, en cualquier parte del universo somos parte de una misma especie. Esta empatía nos ha movilizado por años y nos ha llevado a cambiar nuestras sociedades, la lógica nos indica que si vamos a cambiar, lo haremos para mejorar, no al contrario y es por eso que las personas alrededor del mundo se organizan para exigir sus derechos esos que han nacido de nuestra historicidad y son nuestra prueba más grande de que podemos y queremos mejorar.

Lo cierto es que las conquistas de la humanidad no han sido fáciles de alcanzar y las experiencias previas nos demuestran que para lograr acuerdos globales sobre los estándares mínimos de convivencia y bienestar hemos tenido que atravesar grandes crisis. La declaración universal de los Derechos Humanos es un claro ejemplo de cómo nuestras realidades aunque distantes geográficamente están estrechamente vinculadas.

Nuestro espíritu reivindicativo suele manifestarse con mayor énfasis ante las injusticias y desigualdades, no es casual que Amnistía Internacional se haya creado a causa de la indignación de cientos de personas sobre las injusticias de las cuales eran víctimas un par de jóvenes; estas personas que se agrupan para exigir la igualdad de derechos y trato en el mundo son denominados activistas y es por esa voluntad activa de querer generar cambios positivos que hemos alcanzado resultados muy importantes.

En 1972 Amnistía presenta la primera campaña para “conseguir que la tortura sea tan inconcebible como la esclavitud”¹, una vez más partiendo de la concepción de que el cambio debe ser positivo y progresivo; esta campaña generó que en 1973 la Asamblea General de la ONU aprobara la primera resolución de su historia en la que se denuncia la tortura, para el 9 de diciembre de 1975 se adopta la Declaración contra la Tortura y esta decisión histórica es fundamental en la elaboración de la Convención contra la Tortura, un instrumento que es jurídicamente vinculante para los Estados y que será finalmente adoptado en 1984.

Por otro lado, gracias al incesante trabajo de campaña y captación de apoyos, llevado cabo desde principios de la década de 1990 se logra que en diciembre de 2014 entrara en vigor el Tratado (Internacional) sobre el Comercio de Armas (TCA), dicho tratado establece estrictas normas sobre las transferencias internacionales de armas, contribuyendo así a reducir el flujo de armamentos que alimentan sangrientos conflictos, atrocidades y represión estatal en todo el mundo; este hecho fue otra gran conquista de los activistas a nivel mundial y Amnistía Internacional tuvo la responsabilidad de materializar esa voluntad conjunta en el apartado del TCA que establece “cómo aplicar las normas de derechos humanos a las decisiones sobre transferencias de armas”².

Por estos y otros ejemplos de éxito, tanto de Amnistía como de muchos otros movimientos de activistas alrededor del mundo, estamos convencidos de que es posible generar cambios de impacto global para mejorar la calidad de vida de todas las personas, sabemos que tenemos el poder de mejorar los contextos adversos en los que nos desarrollamos y sabemos que es cuestión de empatía y perseverancia. Todos tenemos un papel vital a la hora de sumar positivamente a la historia de nuestra comunidad, nuestro país y nuestro mundo. 

¡Sé un activista y lucha por los derechos de todos!

Puedes iniciarte como activista de Amnistía Internacional haciendo click aquí o sumándote a la iniciativa que prefieras, lo importante es que te involucres.

 

Referencias:

¹ https://www.amnesty.org/es/get-involved/stop-torture/

² https://www.un.org/disarmament/es/armas-convencionales/el-tratado-sobre-el-comercio-de-armas/