Viernes, 14 de julio, 2017

 “Toda persona tiene derecho a una identidad y todas las leyes en el mundo deben reconocer la existencia de las personas.”

– Art 6 de la Declaración universal de los Derechos Humanos.


 “Toda persona tiene derecho a una identidad y todas las leyes en el mundo deben reconocer la existencia de las personas.”

– Art 6 de la Declaración universal de los Derechos Humanos. 

Cuando estás en la caja de un supermercado, cuando vas a depositar o retirar un dinero en el banco, al entrar o salir de un país, al inscribirte en alguna institución educativa ¿Cuál es la palabra clave que escuchamos y relaciona a todas estas situaciones? “Identificación, por favor” pero... ¿Qué pasa cuando no posees tu cédula o pasaporte a mano? O, peor aún ¿Qué pasa cuando tienes tus papeles en regla pero no se adaptan a la forma en que luces? ¿Qué pasa cuando tu nombre y tu imagen no son reconocidos? ¿Vale entonces el documento que te “representa”?

Hace más de 68 años, 48 Estados parte de la recién creada Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas votaron a favor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; al día de hoy, los países parte esta organización  han firmado y ratificado al menos uno de los 2 pactos principales sobre DDHH (el Pacto sobre Derechos Civiles y Políticos y el Pacto sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales) y al menos el 80% han ratificado 4 instrumentos sobre Derechos Humanos. De esos instrumentos, el derecho a la identidad se encuentra representado en todos; sin embargo, las personas trans no lo pueden considerar como una realidad y, por tanto, no podemos decir que la identidad está 100% garantizada para todas las personas.

Actualmente, sólo 6 países(Bolivia, Argentina, Canadá, Francia, Colombia y Ecuador) incluyen entre su ordenamiento jurídico una ley de identidad que incluye a las personas trans y sin condiciones de intervenciones quirúrgicas o permiso judicial; de resto, 41 países tienen leyes similares(con dichas restricciones).

Sin embargo, podemos ver acciones desde varias partes del mundo exigiendo a los Estados que no sigan ignorando esta realidad, en 2011 se aprobó en el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU una resolución sobre orientación sexual e identidad de género, la cual ha sido firmada por 93 países, ese mismo año la OEA emitió una declaración que reconocía como parte de los derechos humanos la protección a la identidad de género y la orientación sexual; recientemente, en 2016 se nombró un experto especial que, durante tres años estará encargado de documentar información acerca de casos de violaciones a derechos humanos de las personas por su identidad de género y orientación sexual para trabajar con los gobiernos en la creación de soluciones a estos problemas. En Chile, Amnistía internacional ha lanzado la campaña “Mi identidad no se TRANSa” por una ley de identidad que se encuentre en línea con los derechos humanos. 

Mi identidad no se TRANSa

Las personas no deberían de tener que solicitar un permiso judicial o pasar por algún tratamiento médico obligatorio para que su identidad sea reconocida, es por eso que Amnistía internacional, en Chile, ha impulsado este proyecto para exigir que el proyecto de Ley que Reconoce y da Protección al Derecho a la Identidad de Género, cuya discusión se lleva actualmente en el Congreso; sea una oportunidad para acceder plenamente a los DDHH y no un establecimiento de restricciones.

En Venezuela, también se hace necesaria una Ley de identidad de género: en 1977 era la nación pionera en el tema por reconocer legalmente la identidad de las personas trans, no obstante, en 1998 este otorgamiento de cambio de identidad fue paralizado.

Si quieres actuar en defensa de los DDHH diciendo Mi identidad no se TRANSa, apóyanos con tu firma aquí.

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 ¡Actívate!