Viernes, 14 de julio, 2017

Muy agradecida de tener la oportunidad a través de la página web de Amnistía Internacional poder aportar y/o denunciar casos de violaciones de Derechos Humanos, que lamentablemente cada uno de los venezolanos vemos en Venezuela y que tristemente se está volviendo cotidiano.


El lunes 10 de julio, participando en una manifestación llamada trancazo, en el municipio Chacao de la ciudad de Caracas, fui testigo de un hecho que aun narrándolo, luego de días, no comprendo y me aterra como madre que soy... Como a las 16:30, un grupo de vecinos que estábamos en la calle, fuimos sorprendidos por no menos de 20 motos con dos policías nacionales por moto, que al azar, como por toque mágico, uno de ellos eligió a quien llevarse ese día...gritó "a ese" y todos se dirigieron hacia un chico como de 20 años (la edad de mi hijo), un muchacho que pasaba por esta calle caminando, oyendo música con sus auriculares puestos, el muchacho al ver que la policía se dirigía hacia él, aterrado comenzó a correr, todos nosotros sin mediar palabra entendimos al unísono "se lo van a llevar", corrimos también detrás de ellos, nos apuntaron, dispararon bombas de gas lacrimógeno, entre gritos de "no te los lleves" e insultos, asfixiados por el gas, las motos rodeaban al muchacho.

 

Dos de los policías ni se bajaron de la moto y sin ni siquiera hablar con él, lo halaron por la camisa rompiéndosela, entre golpes y empujones lo montaron arrastrado en una de las motos, tratamos de llegar hasta el muchacho, me atrevo a pensar que a milímetros estaba mi mano de su cuerpo, si lo hubiera tocado, si lo hubiera alcanzado, estaría a salvo...que sensación de impotencia y frustración sentimos todos los presentes ese día, "no lo pude salvar", entre lágrimas decíamos las mujeres, los hombres maldecían.  Así pues se lo llevaron y no supimos nada de él, "di tu nombre" grité ya cuando las motos arrancaron y se fueron, el chico nunca contestó, imagino que producto del susto y los golpes.

 

Pudo ser mi hijo, pude ser yo, en esta lotería de injusticias. Qué hacemos? pues denunciar, denunciar y denunciar, ante fiscalía, ante los organismos que deben garantizar justicia.  No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo una detención arbitraria.  Aunque sea cotidiano, no podemos tomarlo como un hecho normal, hay que denunciar.

Hay que denunciar los abusos de autoridad, las detenciones arbitrarias, torturas, toda violación a los Derechos Humanos hay que denunciarlas ante los organismos competentes. Divulgar información fidedigna y exigir justicia, es prioridad en estos momentos en Venezuela.