Viernes, 21 de julio, 2017

Se determina que una persona es prisionero(a) de conciencia cuando se encarcela o se somete a otras medidas que priven de libertad a quien no utilizó ni promovió el uso de la violencia -en cualquiera de sus formas- sino que dicha persona es prisionera por sus creencias, raza, sexo, idioma u origen.


Las personas que son privadas de libertad a causa de juicios de valor de quienes tienen bajo su responsabilidad la función de administrar justicia están siendo víctimas de violaciones a los derecho humanos.

Se determina que una persona es prisionero(a) de conciencia cuando se encarcela o se somete a otras medidas que priven de libertad a quien no utilizó ni promovió el uso de la violencia -en cualquiera de sus formas- sino que dicha persona es prisionera por sus creencias, raza, sexo, idioma, color u origen.

Quienes pueden ser acusados de violar los derechos humanos son aquellos que ejercen alguna función dentro del Estado y resguardados bajo la figura estatal atenta contra los derechos fundamentales de un individuo o un grupo de personas. Esto quiere decir que los prisioneros de conciencia alrededor del mundo están en manos de los gobiernos, gobiernos con diferentes sistemas políticos y sociales. No se puede obtener un número exacto de la cantidad de personas que son encarceladas o privadas de su libertad por pensar distinto al funcionario estatal de turno porque la verdad es que por cada caso que se da a conocer hay muchos otros que no salen a luz.

Actualmente podemos ver en las noticias como en todas partes hay muchas personas que a diario son víctimas de innumerables injusticias por discernir, por alzar la voz y manifestar su descontento. Resulta preocupante como en el mundo actual el odio y el sectarismo impulsan muchos discursos políticos y promueven acciones discriminatorias; desde el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con su discurso y acciones promotoras del odio en contra de las personas musulmanas, migrantes y refugiadxs, pasando por Venezuela con la violenta política del Estado para acallar la disidencia y hasta China donde la semana pasada muerió Liu Xiabo debido a su grave estado de salud y a las negativas del gobierno chino para permitirle acceder a asistencia médica de calidad, el defensor de derechos y Premio Nobel de la Paz muere luego de estar durante años luchando para defender el derecho a hablar, debatir, criticar, denunciar injusticias y pedir rendición de cuentas a los poderosos.

Ante este panorama desalentador para quienes piensan distinto en este mundo y se atreven a alzar la voz existe también un grupo enorme de personas que defienden los derechos fundamentales y se movilizan diariamente para tratar de “emparejar la cancha” y hacer que la justicia sea el valor y la acción que rija las decisiones y actuaciones de los gobiernos y de los más poderosos. Lxs defensorxs de derechos nos tomamos cada injusticia y cada violación a los derechos humanos -sin importar en qué parte del mundo suceden- como algo personal, donde sea que haya una persona condenada de una u otra forma por defender sus derechos o los de su comunidad y donde sea que alzar la voz y exigir reivindicaciones sea penalizado estaremos respaldando su lucha porque no importa quien seas ni donde estés, vamos a reconocer tu valentía y vamos a apoyar esa lucha hasta que la justicia prevalezca ante las mentiras, el odio y la discriminación.

La vida de prisionerxs de conciencia y de todxs lxs valientes que defienden sus derechos y los de todxs por igual están también en nuestras manos, el mundo puede cambiar y ser un lugar más justo pero el cambio no va a suceder solo, es tarea de todxs hacer de nuestro entorno un lugar mejor donde cada vez menos personas tengan que pagar las consecuencias de las malas decisiones de unos pocos y a la vez ser mejores versiones de nosotros mismos cada día.

“La vida no te está esperando en ninguna parte, está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón.” - Osho.