Viernes, 28 de julio, 2017

En nuestro país existen alrededor de 300 mil pacientes con hepatitis en cualquiera de sus tipos, la cifra representa solo estimaciones de profesionales de la salud y representantes de organizaciones de la sociedad civil ante la falta de datos oficiales. Como cualquier enfermo venezolano, los que padecen hepatitis no se les garantiza la disponibilidad de los medicamentos para cumplir con su tratamiento.


Cada 28 de julio conmemoramos el día contra la hepatitis alrededor del mundo. Al respecto, la Organización de las Nacional Unidas (ONU) plantea que para 2020, a través de los esfuerzos articulados de los gobiernos, la mortalidad producida por esta enfermedad debe reducirse en un 20% a nivel mundial. Pero, ¿qué pasa con aquellos países donde su sistema de salud está en franca decadencia como el caso venezolano?

En nuestro país existen alrededor de 300 mil pacientes con hepatitis en cualquiera de sus tipos, la cifra representa solo estimaciones de profesionales de la salud y representantes de organizaciones de la sociedad civil ante la falta de datos oficiales. Como cualquier enfermo venezolano, los que padecen hepatitis no se les garantiza la disponibilidad de los medicamentos para cumplir con su tratamiento, aseguró el director de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (CODEVIDA), Francisco Valencia.

Explicó que desde hace al menos un año el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) no les otorga de forma gratuita los medicamentos de alto costo que el gobierno importaba para garantizar la salud de estos enfermos. “Desde agosto del año pasado el Seguro Social no brinda a los pacientes ningún tipo de medicamento de alto costo”.

Se estima que el tratamiento de última generacion para personas con hepatitis oscila entre los 30 y 50 mil dólares al mes. En vista de ello, qué posibilidades tiene el enfermo en Venezuela de obtener un tratamiento tan costoso cuando existen rigurosos controles cambiarios y el salario mínimo no sobrepasa el dólar por día. No parece haber esperanzas si el gobierno continúa indolente ante los pacientes con enfermedades de alto costo, reflexionó Valencia.

“Todas las personas en condición de enfermedades crónicas están en riesgo de perder su calidad de vida y muchos de ellos están perdiendo hasta vida ante la alarmante escasez de al menos el 90% de medicamentos de alto costo en el país”.

El tratamiento de las enfermedades hepáticas ha sufrido un preocupante retroceso porque en años anteriores al país llegaban moléculas y medicamentos de última generación para combatir esta afección, hoy sencillamente no existen y los pacientes deben ingeniárselas para traérselas de afuera por sus propios medios.

Es el caso de Milagros Serna, una mujer de 69 años que padece de hepatitis C. Ante la falta de medicamentos para tratar el virus que contrajo a mediados de los años 2000, ha tenido que recurrir a otras alternativas para continuar su tratamiento. Por milagro, como ella misma lo describe, supo que en la India había un medicamento muy parecido al que el gobierno importaba de los Estados Unidos.

Valencia teme que el gobierno haya descartado la hepatitis como una enfermedad de atención prioritaria por la ausencia de dotaciones antivirales desde hace un año apróximadamente. “La última dotación de medicamentos hepáticos la hizo Luisana Melo, la antepenúltima ministra de salud. Desde esa fecha no conocemos que hayan llegado más medicinas contra la hepatitis”.

A través de la Fundación Hepatitis C Venezuela, Serna junto a otros pacientes hepáticos, se organizan para importar un antiviral genérico que les funciona de igual manera que el costosísimo medicamento norteamericano. El sacrificio de esta única alternativa es que tanto Serna como su familia tienen que hacer maromas para conseguir aproximadamente mil dólares- costo del tratamiento hindú-, precio que por la crisis económica actual no cualquier familia puede pagar.

Este tratamiento está compuesto por un coctel de tres pastillas que deben tomarse al día y solo alcanza para tres meses. Lo que quiere decir que la señora Serna está obligada a desembolsillar cuatro mil dólares al año lo que representa más de 140 salarios mínimos de un venezolano común.

Actualmente, la Fundación Hepatitis C Venezuela reúne a 150 pacientes que esperan tratamiento. Serna indicó que en conversaciones con algunas autoridades no se tiene previsto el envío de retrovirales por este año, su única esperanza es continuar con el tratamiento a través del pago personal o donaciones que están haciendo algunos artistas y deportistas venezolanos autorizadas por el gobierno.

Serna denunció que en el país tampoco es fácil hacer el seguimiento médico de la evolución del tratamiento. “Ya uno no consigue quien te haga exámenes hepáticos por falta de reactivos o equipos médicos, situación que se convierte en un grave problema porque los que sufrimos de esto tenemos que estar en constante chequeo para ver cómo responde el hígado al tratamiento”.

Hubo una oportunidad en el 2008 en la que Serna tuvo que suspender el medicamento porque su hígado no estaba evolucionando de manera satisfactoria. “Tuve que parar el tratamiento que me otorgó el Seguro Social y a través de dólares preferenciales traje un medicamente de última generación desde Estado Unidos. Por eso se hace tan importante que periódicamente uno se haga sus exámenes médicos”.

“Le pedimos al gobierno que tome en cuenta los pacientes hepáticos y nos garantice el tratamiento como lo hacía en años anteriores, de eso depende que podamos continuar con vida”, concluyó Serna.

Por si fuera poco, hace un mes y medio todos los tipos de trasplantes fueron suspendidos a través de una comunicación emitida por el Ministerio de Salud. Esta situación repercute en los pacientes hepáticos que esperan por trasplante de hígado. Valencia señaló que las razones de esta decisión giran en torno a la ausencia de los medicamentos que debe tomar los trasplantados para que el nuevo órgano no sea rechazado por el cuerpo receptor.

El único centro médico donde se realizaban trasplantes de hígado era en la Clínica Metropolitana de Caracas que, a través de alianzas con la asociación médica Fundahígado, ejecutaba programas para facilitar el trasplante hepático especialmente en niños y niñas. Los altos costos y la decadencia de las condiciones hospitalaria hicieron que se suspendiese este servicio, añadió.

El representante de Codevida señaló que la falta de medicamentos y el retroceso en la atención de enfermos hepáticos no solo los afecta a ellos, también va deteriorando la calidad de vida de sus familiares quien son, en muchas ocasiones, los que deben hallar el medicamente a través de innumerables sacrificios.  “Las familias que asumen costear la situación de sus enfermos se hayan terriblemente golpeadas porque no hayan la manera de encontrar lo que necesita el paciente, la tensión y la preocupación por la que deben pasar estas personas es enorme”.

La hepatitis produce la inflación del hígado. De este virus existen 4 tipos: A, B, C, D y E. La hepatitis A y la E son causadas generalmente por la ingestión de agua o alimentos contaminados. Las hepatitis B, C y D se producen por el contacto con humores corporales infectados.

Generalmente esta afección viral se transmite a través de la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, los procedimientos médicos invasores en que se usa equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la transmisión de la madre a la criatura en el parto o de un miembro de la familia al niño, así como el contacto sexual.

Es una enfermedad silente. La infección aguda puede acompañarse de pocos síntomas o de ninguno; también puede producir manifestaciones como la ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, fatiga intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Los casos más graves pueden desarrollar cirrosis y cáncer hepático.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 320 millones de personas en todo el mundo tienen hepatitis B o C. Por ser una enfermedad muchas veces, solamente un 9% de los enfermos de hepatitis B sabe que ha contraído la enfermedad, mientras que solo un 20% de los afectados con la hepatitis C conocen su afección. El virus de la hepatitis mata a 1,34 millones de personas por año "una cifra comparable a las muertes causadas por la tuberculosis y el sida", según la OMS.

 

Problemas en el tratamiento hepático es reflejo de crisis en salud

El director de Codevida reiteró que el declive del sistema de salud venezolano se debe a una mezcla de factores que empeoraron las cosas a medida que pasaban los años y nadie tomada cartas en el asunto para resolver la situación. “En los últimos cuatro años Codevida ha venido denunciando que la crisis en el sistema de salud se ha venido agudizando gracias a la corrupción en las importaciones a través del control cambiario, la acumulación de deudas innecesarias a través de la compra de medicamentos poco útiles para los venezolanos y la falta de planificación y trabajo articulado por parte de los representantes del ministerio de salud y el seguro social”.

Valencia recalcó que el gobierno no ha resuelto la problemática de los medicamentos por una evidente insensibilidad sobre el tema que lo puede llevar a ser el responsable de un grave crimen de Estado porque teniendo los mecanismos para solventar la crisis no hace nada al respecto, ni siquiera la reconoce ante la comunidad internacional para recibir ayuda.  

Denunció que las autoridades gubernamentales este año se han negado rotundamente a sostener reuniones con representantes del sector salud y organizaciones de la sociedad civil para discutir las problemáticas y plantear soluciones consensuadas como se venían realizando en años anteriores. “El año pasado había una intermitencia en la presencia de medicamentos, este año hay una ausencia absoluta”.

Los pacientes con enfermedades crónicas como la hepatitis, cáncer, hemofilia, lupus, esclerosis múltiple, párkinson, trasplante, colitis ulcerosa, hipertensión pulmonar, diabetes, entre otras, son las más afectadas de la grave escasez de medicamentos en el país. Valencia denuncio que al menos el 95 por ciento de los medicamentos básicos para tratar esta y otras enfermedades se encuentran ausentes en los anaqueles farmacéuticos.

 

Alternativas para solventar la crisis de salud

Desde que asumió la presidencia Nicolás Maduro, la cartera del ministerio de salud ha sido cambiada ocho veces. Ahora este gabinete lo encabeza el profesor y farmacéutico Luis López, después de que la doctora Antonieta Caporale hiciera público un boletín epidemiológico que evidenciaba el grave retroceso que existe actualmente en las políticas de salud.

Mientras se reconfigura repetidamente la estructura del ministerio de salud, el gobierno no reconoce la existencia de una crisis humanitaria en el país y se niega a establecer un corredor humanitario que ayude a los venezolanos a salir de este trance. Su razón es simplemente que no necesitamos ningún tipo de intervención extranjera para salir de estas dificultades.

Para Valencia esta empecinada postura niega totalmente la posibilidad de que los venezolanos puedan gozar de un mejor sistema de salud. A pesar de que el presidente Maduro dijo en marzo pasado durante una alocución que tomaría las recomendaciones de la Organización de Naciones Unidas sobre la búsqueda de ayuda en el tema de medicamentos a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el gobierno no activó el recibimiento de ningún tipo de apoyo.

Reiteró que es urgente que el gobierno active los mecanismos de cooperación internacional a través del Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) u Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), este último ofrece mecanismos de asistencia sin costo alguno.

“El gobierno debe aceptar que tiene un grave problema y solicitar ayuda externa para resolver la crisis humanitaria que no solo se resume en la falta de medicamentos, también se debe trabajar por la mejora de la infraestructura hospitalaria, dotación, actualización y reparación de equipos médicos y la reivindicación de los derechos y condiciones laborales de todos los trabajares del área de la salud”.

El director de Codevida exhortó a los representantes de las Naciones Unidas a que realicen pronunciamientos más contundentes sobre la responsabilidad del Estado en la crisis de salud venezolana y ejerzan niveles de presión más decisivos que lleve al gobierno a acatar sus recomendaciones.

Otra arista necesaria para la optimización del área nacional de salud es la promulgación de una ley específica para regular todo lo concerniente a esta materia, “actualmente no contamos con una ley de salud definida”.

Esta ley debería articular y unificar los trabajos de los tres organismos encargados en garantizar la salud de los venezolanos y venezolanas. “Hoy en día lo que hace el Seguro Social, no está en sintonía con las acciones que emprende el Ministerio de Salud y el programa social Barrio Adentro tampoco responde con las políticas nacionales porque sus riendas las manejan los cubanos”.

Otro paso fundamental sería incentivar la producción de medicinas en el país a través de la introducción de materia prima basta para la demanda nacional. Esto facilitaría la reducción de los costos de importación y, en consecuencia, los precios de los medicamentos al público, recomendó finalmente Valencia.  

 

Por Daniela Damiano @amnistia

Foto: ShutterStock