Lunes, 14 de agosto, 2017

Los vecinos del sur de Maracay llevan años esperando que el Estado solucione este problema que amenaza la vida de miles de comunidades, y es la causa de otras dificultades que se presentan en la zona como el agrietamiento e inundación de casas y aparición de enfermedades virales que afectan especialmente a niños y persona mayores.


Una vez más vecinos de las comunidades que se encuentran al sur de Maracay, estado Aragua, denuncian que sus vidas corren un inminente peligro ante la crecida del Lago los Tacariguas, también conocido como Lago de Valencia. En los últimos días, expertos indicaron que el nivel del agua está a tan solo 50 centímetros de desbordarse, situación que puede afectar las viviendas de al menos siete urbanizaciones de ese sector.

El presidente del Colegio de Ingenieros del estado Aragua, Marino Azcárate, denunció que la cota o nivel de agua del lago está en 413.90, lo que significa que queda muy poco para que el lago se rebose y cause graves estragos a los vecinos de la zona.

Recomendó a las autoridades instalar más plantas de extracción como una medida paliativa de emergencia ante la inminente tragedia que puede ocurrir si se desborda el lago. “Todos los días se extraen al menos 500 millones de litros de aguas, pero se debe extraer el doble de esta cantidad para evitar un desastre”.

Llamó a las autoridades de la Asamblea Nacional a revisar y tomar en cuenta las propuestas que se han planteado para solucionar el problema del lago desde los colegios de abogados de Aragua, Carabobo y Cojedes.

Los vecinos del sur de Maracay llevan años esperando que el Estado solucione este problema que amenaza la vida de miles de comunidades, y es la causa de otras dificultades que se presentan en la zona como el agrietamiento e inundación de casas y aparición de enfermedades virales que afectan especialmente a niños y persona mayores.

Esta parte de Maracay se encuentra definida como Zona de Peligro Potencial (ZOPO) reconocida en el Decreto de Emergencia Presidencial 8.844 de fecha 14 de marzo de 2012, en el cual, además se solicita el restablecimiento de cultivos de Alta Demanda de Agua, en la cuenca del Lago de Valencia para controlar su nivel.

Recuento de una tragedia anunciada

Para Jesús Castillo, ingeniero y presidente de la organización civil Agua sin Fronteras, esta problemática tiene más de 30 años esperando que las autoridades den respuesta efectiva. “A pesar de que en el año 96 comenzaron obras para el saneamiento del Lago de Valencia y su desembocadura hacia el mar caribe, los proyectos quedaron a medias y no mitigaron el problema”.

El experto calificó la situación del Lago de Valencia como el problema ambiental más grave de América Latina por su gravísimo impacto social, ya que aproximadamente 12 mil familias se han visto obligadas a desalojar sus hogares y las que aún permanecen viviendo a su alrededor- se estiman unas 900 familias- sufren las inundaciones de aguas negras dentro de sus hogares y refugios, el rebose de las cañerías y las enfermedades que proliferan a costa de la contaminación existente.

“Incluso, estas familias no tienen acceso directo a agua potable, la consumen a través de la compra de botellones de extraña procedencia y a muy altos costos. Se presume que el agua que comercializan en la zona presenta cierto grado de contaminación y no es apta para el consumo humano por, justamente, provenir de manantiales y quebradas donde desembocan aguas servidas”.

Las aguas contaminadas no solo se encuentran dentro de los lugares de vivienda, las personas también deben ingeniárselas para recorrer las calles, muchas veces, inundadas por aguas putrefactas. Algunos se arriesgan a salir manteniendo el equilibrio sobre caminos improvisados hechos de bloques de cementos, rocas, gaveras y paletas de madera para no mojarse.

Contaminación extrema, salud en peligro

Las aguas que usan los hogares para sus labores domésticas se convierten en aguas residuales que llegan al lago sin ningún tipo de purificación debido a que las plantas de tratamientos construidas para tal fin se encuentran paralizadas y, algunas, hasta desmanteladas por la falta de seguridad que reina en la zona.

Pero, el exceso de envío de aguas residuales de carácter doméstico e industrial, más las aportaciones naturales de otros ríos, hace que el lago no pueda albergar tanto líquido y retornen las aguas negras que están en las tuberías de los hogares. Por ello, colapsa y rebosa el alcantarillado en las calles y los inodoros en las viviendas.

Marianelly Larez, vecina de la urbanización Mata Redonda en el estado Aragua, denunció que la salud y la calidad de vida de los habitantes de su comunidad está reducida a niveles alarmantes. “El lugar donde decidimos vivir hasta envejecer paradójicamente nos está matando. Nuestra agua potable está contaminada con una mezcla de excremento, materia orgánica y niveles altos de cloro. Los sistemas están tan colapsados que las aguas negras y fétidas salen a las calles y conviven con nosotros todos los días”.

Ante este panorama el ingeniero Castillo asegura que “lo ideal es que estas aguas pasaran a unas plantas de tratamiento para que sean depuradas y sean reutilizadas para procesos industriales y para riego de cultivos en la zona ribereña de los estados Carabobo y Aragua”.

Mientras esto no ocurre, en las comunidades más deprimidas que bordean el contaminado Lago de Valencia los habitantes sobreviven en casas debilitadas por la humedad y en medio de enfermedades de la piel, dolores estomacales, infecciones en los ojos y vías respiratorias. Los más vulnerables son niñas y niños, personas con discapacidad y adultos mayores, quienes alegan que los médicos ya ni saben cómo tratarlos por la inexistencia de medicamentos en los centros de salud.

El agua, un derecho que no se garantiza

Evidentemente esta situación viola no solo los derechos a la vida, la vivienda y la salud de las comunidades afectadas por hacer vida cerca del lago, también el goce del derecho al agua está severamente menoscabado a la población que la consume a través de los embalses a los que le llega tal contaminación.

El Estado ha desacatado la indemnización inmediata a los propietarios de los inmuebles afectados por esta problemática del Lago de Valencia y no hace ningún esfuerzo por levantar estudios sobre el estado del agua que llega a los hogares venezolanos para programar planes de saneamiento y depuración, aseguró Castillo.

El representante de Aguas sin Frontera indicó que en varias ocasiones se han dirigido a la Comisión Permanente de Administración y Servicios Asamblea Nacional para solicitar se hagan políticas públicas que garanticen el acceso al agua y saneamiento a toda la población sin discriminación de la zona rural y urbana donde habiten, tal como se establece en Ley Orgánica para la prestación de los Servicios de Agua Potable y de Saneamiento.

“Además de los ya mencionados problemas con el agua potable, las personas que viven en zonas rurales están en una especie de limbo territorial, porque al solicitar la intervención del gobierno o hidrológicos locales para solucionar algún problema con el acceso al agua son ignorados por no vivir en lugares urbanizados. Con esta actitud el gobierno excluye a los sectores más deprimidos del disfrute del servicio de agua potable y viola sus derechos humanos”.

Finalmente, Castillo denunció la aparente falta de interés por el tema por parte de las autoridades competentes y la activación de medidas paliativas solo cuando ocurre algún desastre natural o avería. Puntualizó que se deben retomar las obras de saneamiento del Lago de Valencia y otras fuentes hídricas adyacentes, garantizar el acceso a la información sobre lo que ocurre con el servicio del agua en todo el país y garantizar que esta no represente un peligro para la salud del venezolano.

Por Daniela Damiano (@amnistia)

Foto: Mildred Rojas