Viernes, 10 de noviembre, 2017
Fernandez, Jackeline

El simple hecho de lograr que las personas comprendan la diferencia entre un halago o “piropo” y el acoso, ha significado una ardua batalla, sobre todo en Latinoamérica. Lograr que niñas y mujeres expresen su incomodidad ante este tipo de actuaciones, supone la comprensión de que su valía no está sujeta a la aprobación de los transeúntes.


“A nivel global entre el 50 y 100% de las mujeres en las ciudades reportan haber sido víctimas de acoso sexual y otras formas de violencia en espacios públicos” ONU Mujeres

“Ciudades Seguras Libres de Violencia contra las Mujeres y las Niñas” fue un programa diseñado por ONU Mujeres, junto a  ONU Hábitat, Mujeres y Ciudades Internacional, la Comisión Huairou, la Red Mujer y Hábitat de América Latina y el Caribe así como 80 socios mundiales y locales, presentado en Quito (Ecuador), El Cairo (Egipto), Nueva Delhi (India), Port Moresby (Papua Nueva Guinea) y Kigali (Rwanda) en 2011. Su finalidad era presentar una perspectiva comparativa, dirigida a prevenir y responder ante el acoso sexual y otras formas de violencia sexual contra niñas, jóvenes y mujeres en zonas públicas.

La importancia de construir espacios públicos seguros para que mujeres y niñas puedan ejercer de manera plena y efectiva sus derechos humanos, se ha convertido en un aspecto importante de todas las campañas contra la violencia de género en el mundo. El simple hecho de lograr que las personas comprendan la diferencia entre un halago o “piropo” y el acoso, ha significado una ardua batalla, sobre todo en Latinoamérica. Lograr que niñas y mujeres expresen su incomodidad ante este tipo de actuaciones, supone la comprensión de que su valía no está sujeta a la aprobación de los transeúntes.

“Ojala”: una campaña de deseos

En 2012 un grupo de activistas decidió visibilizar la presencia del acoso sexual callejero en algunas ciudades de Egipto. La campaña consistió en realizar una cadena humana, con carteles que contenían mensajes contra el acoso, y recibió por nombre “Nefsi u “, (“Ojala”), algunos de sus mensajes eran: “Ojalá admitiese que lo que hace es acosar”, “Ojalá pudiese sentirme segura en la calle”.

La acción se viralizó a través de redes sociales, lo cual evidencia la relevancia del tema. Uno de los aspectos mas resaltantes fue que los hombres también se unieron a la campaña, y algunos mensajes expresaban cosas como: “Ojala no tuviera que acompañar siempre a mi hermana a su colegio/trabajo”.

Este tipo de iniciativas no solo merecen ser conocidas, sino también replicadas en otros países. Los comentarios inapropiados dirigidos a mujeres y niñas, normalizados como parte de ciertas culturas, que se asumen como parte de la cultura popular, deben comprenderse en su real dimensión. Algunas de sus consecuencias, de conformidad con organizaciones como el Observatorio contra el acoso callejero de Chile,  son:

  • Cambiar los recorridos habituales por temor a reencontrarse con el o los agresores

  • Modificar los horarios en que transita por el espacio público.

  • Preferir caminar en compañía de otra persona.

  • Modificar su modo de vestir buscando desincentivar el acoso

“Ojala” debe convertirse en algo más que una lista de deseos: debe ser una realidad.

Identificando el acoso callejero

El mencionado Observatorio señala que se pueden considerar como acoso callejero, las siguientes prácticas:

  • Miradas lascivas

  • “Piropos”

  • Silbidos, besos, bocinazos, jadeos y otros ruidos

  • Gestos obscenos

  • Comentarios sexuales, directos o indirectos al cuerpo

  • Fotografías y grabaciones del cuerpo, no consentidas y con connotación sexual

  • Tocaciones (“agarrones”, “manoseos”, “punteos”)

  • Persecución y arrinconamiento

  • Masturbación con o sin eyaculación y exhibicionismo

En su análisis, el Observatorio señala que el acoso inicia generalmente a los doce años, de manera sistemática y recurrente, lo cual incide de manera negativa en la autoestima de las niñas y adolescentes, trascendiendo en el tiempo.

Un aspecto que es imprescindible resaltar en toda campaña dirigida a visibilizar el acoso callejero, es el hecho de que NO es culpa de la víctima. El derecho a transitar libremente y  al libre desenvolvimiento de nuestra personalidad, se puede ver seriamente afectado por este tipo de acoso, especialmente cuando se culpabiliza a la victima, bajo el supuesto de que las acciones de los acosadores son producto de la forma de vestir, actuar, hablar y ser de la mujer. El absurdo de este tipo de suposiciones avala conductas abusivas y denota el perfil machista de muchas sociedades. La siguiente historia ilustra este tipo de perversión: “Subimos a la camioneta (transporte público) mi amiga y yo, veníamos del liceo y nos estábamos riendo de unos compañeros. Un hombre mayor, sentado en el primer puesto, me pellizco el trasero cuando pasé. Le reclame, y su respuesta fue: ¨Tu subiste con un bochinche, quien te manda?´”.

Las estadísticas levantadas por ONU Mujeres sobre el acoso callejero nos hablan de un problema que debe ser abordado imperativamente: en todo el mundo, entre el 50 y el 100% de las mujeres reportan haber sido víctimas de acoso sexual callejero.

Es tiempo de iluminar las calles para que las niñas, jóvenes y mujeres podamos transitar con libertad!

Fuentes: http://www.unwomen.org/es/news/stories/2012/5/i-wish-un-women-captures-one-street-campaign-against-sexual-harassment-in-egypt

http://www.aecid.es/Centro-Documentacion/Documentos/Divulgaci%C3%B3n/En%20pocas%20palabras.pdf

http://www.unwomen.org/es/news/stories/2017/4/press-release-un-women-and-government-of-mexico-city-launch-noesdehombres

https://www.ocac.cl/que-es/

 

Foto: Shutterstock.com / Napocska