Jueves, 16 de noviembre, 2017

El significado de las palabras depende del contexto. Por eso es necesaria una visión del discurso como una práctica social moldeada por las situaciones, instituciones y estructuras, que a su vez les da forma (Fairclough y Wodac, 2000).  La Declaración de principios sobre la Tolerancia  de la ONU (1995) la describe no sólo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos y los Estados pues la sitúa  en el marco del derecho internacional sobre derechos humanos.


 

El significado de las palabras depende del contexto. Por eso es necesaria una visión del discurso como una práctica social moldeada por las situaciones, instituciones y estructuras, que a su vez les da forma (Fairclough y Wodac, 2000). 

La intolerancia en la sociedad es la suma de las intolerancias individuales de todos sus miembros. La intolerancia religiosa, los estereotipos, los insultos y las bromas raciales son ejemplos de intolerancia que se viven en lo cotidiano. Así como la violencia  engendra violencia, en una cadena que no deja espacio a otras  respuestas,  la intolerancia lleva a la intolerancia, y para luchar de forma efectiva contra este flagelo es necesario que cada uno examine su papel en el círculo vicioso que lleva a la desconfianza y al rechazo del otro, por el solo hecho de ser o pensar distinto.

La gente es naturalmente diversa; sólo la tolerancia puede asegurar la supervivencia de comunidades mixtas en cada región del mundo.

Las Naciones Unidas se han comprometido a fortalecer la tolerancia mediante el fomento de la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos. Este imperativo está en la base de la Carta de las Nacionaes Unidas y de la Declaración Universal  de los Derechos Humanos   y es más importante que nunca en una era en que el extremismo y el radicalismo violentos van en aumento y en que se amplían los conflictos caracterizados por un menosprecio fundamental de la vida humana.

Desde 1995 se cuenta con un día especial, el 16 de noviembre,  y una Declaración de Principios sobre la Tolerancia.  Esta describe la tolerancia no sólo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos y los Estados. Sitúa a la tolerancia en el marco del derecho internacional sobre derechos humanos, elaborados en los últimos cincuenta años y pide a los estados que legislen para proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos de la sociedad.

La injusticia, la violencia, la discriminación y la marginalización son formas comunes de intolerancia. La educación es un elemento clave para luchar contra estas formas de exclusión y ayudar a los jóvenes a desarrollar una actitud independiente y un comportamiento ético. La intolerancia nace a menudo de la ignorancia y del miedo.  También de un sentido exagerado del valor de lo propio y de un orgullo personal, religioso o nacional, exacerbado. Estas nociones se aprenden a una edad muy temprana. Por eso es tan importante enseñar la tolerancia en todos los ámbitos posibles; promover una actitud abierta y generosa hacia el otro en la casa, la escuela y el lugar de trabajo.

La diversidad de religiones, culturas, lenguas, etnias o formas de pensar lo político no debe ser motivo de conflicto sino una riqueza valorada por todos.

Ahora bien, concebir la tolerancia como un "valor" nos remite al problema de la "verdad" o, más concretamente, de la "relatividad de la verdad" tan importante para la convivencia democrática.  

En una democracia "la verdad" sólo puede ser alcanzada por la confrontación o la síntesis de diversas verdades parciales. De allí la necesidad de garantizar no solo la posibilidad de disentir, sino la participación efectiva de los distintos componentes sectoriales de las sociedades nacionales.  La meta es la igualdad de oportunidades y la participación en el poder político como fórmula para la Paz.  Y es que la Paz, como se entiende hoy en día, tiene que ver con nuestra capacidad y habilidad de transformar los conflictos en oportunidades de encuentro, de comunicación, cambio, adaptación e intercambio  (Rendón,  2000). No se conquista por la fuerza, se construye a través de la defensa y promoción de los DDHH.  Por lo mismo, el que en algunos países se siga acudiendo en nombre de una paz mentirosa a la intolerancia del terrorismo de Estado, exige un análisis cuidadoso del sentido mismo de la tolerancia y de su estrecha relación con la Democracia, que deriva su fuerza de los procesos deliberativos.

 La foto es de  Africa Studio / shuterstock.com

 

Referencias:

Fairclough y Wodac (2000).  Análisis crítico del  discurso en T.A. Van Dijk (comp.). El discurso como interacción social. Gedisa, Barcelona.

ONU (2017)  Día Internacional para la Tolerancia16 de noviembre. Disponible:  http://www.un.org/es/events/toleranceday/

Rendón Merino, Álvaro (2000). El Aprendizaje de la paz. Cooperativa Editorial Magisterio, Bogotá, Colombia.