Martes, 16 de enero, 2018

Romero, quien a sus 48 años tiene casi la mitad como defensor, asegura que en Venezuela la persecución y el hostigamiento por parte de algunas autoridades son los peores obstáculos para ejercer su trabajo


Alfredo Romero es un destacado abogado y defensor de derechos humanos en Venezuela, actualmente encabeza la directiva de la organización civil “Foro Penal Venezolano”.  Reconoce, sin culpas ni remordimientos, que llegó al mundo de los derechos humanos por casualidad; sin embargo, su trabajo y constancia por casi dos décadas ininterrumpidas le han valido reconocimientos tan importantes como el Premio Robert F. Kennedy Human Rights 2017, de gran prestigio cuando se trata de defender derechos fundamentales.

Para él este galardón significa el reconocimiento de las víctimas de la represión que hoy están injustamente tras las rejas, que están en el exilio o que han perdido algún ser querido. “Este premio refuerza la labor que estamos haciendo, porque nos reafirma que es positiva y nos garantiza que el mundo está viendo lo que nos pasa y, además, se preocupa”.

Su primer acercamiento a los derechos humanos comenzó con las protestas de abril del año 2002 cuando él mismo era relator externo de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. Ese año decidió participar en una manifestación que concluyó con fatídicos asesinatos de muchos de sus manifestantes en la Avenida Baralt de Caracas. “Cuando la manifestación llegó a ese punto, vi cómo le dispararon en la cabeza a una persona que caminaba a mi lado, provocándome una gran conmoción”.

Posterior a esos hechos, los padres de un joven asesinado en la misma manifestación llegan a Romero buscando asesoría. Emprende, entonces, el proceso de denunciar ante los entes competentes lo sucedido y se da cuenta que las ONG de la época no tenían la capacidad jurídica suficiente para llevar las causas a tribunales desde el principio hasta el final, solo brindaban apoyo inicial a las víctimas.

En esa época logró representar ocho casos de asesinatos y más de 30 personas heridas de bala durante manifestaciones. Este fogueo, lo llevó a asistir jurídicamente a muchas más personas víctimas de violaciones de derechos humanos. Hasta el día de hoy considera que ha asistido directa e indirectamente a más de 10 mil personas.

Desde el año 2002 se involucra en el trabajo formal de las organizaciones de la sociedad civil y funda VIVE (Víctimas Venezolanas de Violaciones a los Derechos Humanos), posteriormente fusionada con el Foro Penal Venezolano, organización no gubernamental sin fines de lucro, de la cual es director ejecutivo desde 2007.

“Dentro de Foro Penal comencé a descubrir quiénes eran los activistas a lo largo y ancho del país que hacían lo mismo que yo y comenzamos a construir una plataforma de apoyo que hoy cuenta con 200 abogados y más de 3.700 activistas venezolanos, algunos radicados en el exterior”.

 

Defensor perseguido

Uno de los peores momentos en el que temió por su vida fue en el año 2014 cuando unos sujetos armados a bordo de una camioneta le obstaculizaron el tránsito alrededor de las 12 y 30 de la noche. “Cuando vi que la camioneta se abalanzó contra mi vehículo y uno de los sujetos a bordo me apuntaba con un arma, aceleré tan rápido para esquivarlos que casi me estrello contra una pared”, relató Romero.

Ni los sujetos, ni la camioneta, estaban identificados con símbolos de cuerpos de seguridad del Estado, pero hasta hoy Romero tiene serias sospechas  de que esa emboscada fue planeada por alguien del gobierno, principalmente porque esa noche acababa de dejar en su casa a Marcelo Crovato, defensor de derechos humanos ilegalmente encarcelado en la prisión de Yare III -actualmente cumple un arresto domiciliario que acumula más de tres años sin juicio ni sentencia-. 

Romero, quien a sus 48 años tiene casi la mitad como defensor, asegura que en Venezuela la persecución y el hostigamiento por parte de algunas autoridades del gobierno nacional han sido los peores obstáculos para ejercer su trabajo. “Camionetas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) me siguen constantemente, en especial cuando salgo al interior del país. No lo hacen de manera discreta y sé que es una manera de intimidar y hacer que renuncie a lo que hago”.

Una vez hastiado de la constante persecución, increpó a sus seguidores. “Un día iba a hacer un taller en el estado Anzoátegui y comencé a notar que desde que salí de Caracas tenía la misma camioneta detrás del vehículo en el que andaba, decidí orillarme a un lado de la autopista, bajarme y tocar el vidrio del conductor que me seguía. Después de varios golpes sin respuesta, bajaron el vidrio y me dijeron ‘Tranquilo Alfredo somos el SEBIN, sabes que estamos haciendo nuestro trabajo con el videíto y la fotografía, además nosotros te admiramos mucho’, sentenció en tono de burla uno de los funcionarios de seguridad”.

"En otra actividad en Barinas tuve que saltar un muro para evitarlos. En en esa ocasión llegaron en motos y camionetas y no sabía sí me iban a detener o no. En cada peaje del país también colocan a una persona que tiene como trabajo revisarme y ver si encuentran algo para incriminarme. Son métodos para retardar y jugar con el cansancio y la paciencia de los defensores”.

El defensor aseguró que ha sufrido un esquema de intimidación bastante serio por largos años, que incluye desde la publicación de fotografías de cada sitio  al que va  o cada actividad que realiza, hasta señalamientos vejatorios por parte de personas evidentemente ligadas al gobierno venezolano. “En reiteradas ocasiones hablan de mí y en contra de lo que hago, en especial en un programa transmitido en señal abierta por el canal del Estado”

El 17 de marzo de 2015, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) decidió solicitar la adopción de medidas cautelares a favor de Alfredo Romero y dos integrantes más de Foro Penal Venezolano ante el riesgo que podían sufrir por su trabajo como defensores. “Desde esa fecha hasta hoy, el gobierno nunca se ha comunicado conmigo para garantizarme que no habrá más violencia ni hostigamiento por ejercer mi trabajo, tampoco se ha manifestado para brindarme apoyo en cuanto a mi seguridad personal”.

Romero, quien además es abogado especialista en políticas públicas y economía, asegura que al gobierno poco le importa asegurar el trabajo que vienen haciendo los defensores de derechos humanos en el país por la presión que las organizaciones de la sociedad civil ejercen ante los abusos del Estado. “Nosotros como ONG somos los que denunciamos violaciones y atropellos, somos nosotros los que hacemos estimaciones para dar cifras – que el gobierno no ofrece- e informar al país cuántas violaciones de derechos humanos se han registrado y en qué circunstancias se han cometido”.

“Históricamente, y como pasa en cualquier parte del mundo, a los gobiernos que violan los derechos humanos no les gusta la gente que defienden los derechos”.

 

El reto es continuar

A pesar de todas las técnicas que se empleen para intimidar y acallar las voces disidentes, el deber de lxs defensorxs especialmente lxs venezolanxs, es seguir denunciado las cosas que están mal y proponer alternativas para que se solucionen los conflictos y se imponga la justicia ante quienes pretenden mantenerse en el poder a través de la violación sistemática de derechos humanos.

Romero insistió en que, a pesar de que el panorama se torne desolador, debemos saber que no estamos solos. La comunidad internacional presta una atención valiosísima a todo lo que la sociedad civil denuncia y trabaja en consonancia para que los gobiernos represores retomen los caminos que garanticen el respeto de los derechos de la ciudadanía.

Dijo con satisfacción que la sociedad venezolana está mucho más educada sobre derechos humanos que en décadas anteriores. Atribuye ese fenómeno a la incansable labor de los defensores y defensoras venezolanas que, a pesar de las adversidades, continúan haciendo su trabajo de manera oportuna, desinteresada y con un inagotable compromiso.

A pesar de los pasos que se han dado para masificar la cultura pro derechos humanos, Romero insiste en que es necesario que se sumen nuevos activistas y voluntarios que sientan la necesidad de poder construir un entorno mejor al que vivimos. “La experiencia me ha demostrado que cada vez más gente quiere participar, quiere, dentro de sus posibilidades, contribuir en la defensa de los derechos de todos”.

En este sentido, invitó a todo el que quiera sumarse a una causa a acercarse a la organización de la sociedad civil de su preferencia para formarse y comenzar a entender los temas que conforman la agenda de los derechos actualmente. “Desde Foro Penal dictamos talleres, conferencias, realizamos asambleas, promovemos campañas y certificamos a más personas para que se conviertan en defensores y defensoras”.

Concluyó recordando que la mayor recompensa para los defensores de derechos humanos es la libertad de cada detenido o detenida injustamente, la prevalencia de la verdad en cada caso, el abrazo de la víctima o el familiar que sufrió algún atropello y ahora se siente reconfortado por la labor realizada.

 

Además de defensor

Antes de convertirse en defensor, formó parte de la administración pública y privada. Ostenta un postgrado de una universidad norteamericana  sobre políticas públicas y un master de otra de Reino Unido sobre derecho bancario.

Romero se autodescribe como hogareño. Está casado, es padre de dos hijos y dice con orgullo que es músico- compositor, incluso el himno de la ONG que dirige fue compuesto por él mismo. Además, sin considerarse escritor ha escrito varios libros y artículos para destacados medios nacionales. En su haber literario se encuentran: “Relatos de muerte en vivo” y una coautoría del libro “Crímenes de Lesa Humanidad, una perspectiva venezolana”.

Desde que tenía 24 años es profesor universitario por concurso. Ha impartido clases en la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de Venezuela y dictó un seminario sobre presos políticos en la Universidad de Harvard de Estados Unidos.

Además, dedica tiempo para la actividad física y hasta el momento ha participado en tres maratones.

Entre los defensores venezolanos por los que siente más admiración está Marino Alvarado. “Yo siento admiración por muchos defensores, pero en el caso venezolano me parece que Marino es una persona fiel a su trabajo de derechos humanos”.

Para conocer más información sobre Alfredo Romero y sus actividades, síguelo en twitter: @alfredoromero