Jueves, 29 de marzo, 2018

Courtney Clay es una joven estudiante que busca replicar el mensaje de Amnistía Internacional por los derechos humanos a nivel de los más jóvenes de la sociedad.


Courtney Clay es una joven activista de Amnistía Internacional Bermudas que en el año 2013 formó parte del proyecto “Colegios amigos de los derechos humanos” de la organización. Con tan sólo 18 años, Courtney ya estaba involucrada con la organización desde hacía dos años, demostrando un gran interés e iniciativa por impulsar la formación de mentes jóvenes en el área de los derechos humanos.

 

Un Colegio Amigo de los Derechos Humanos sitúa los derechos humanos en el corazón de la experiencia educativa. Se basa en los principios de igualdad, dignidad, respeto, participación y ausencia de discriminación. Consiste en una comunidad escolar en la que los derechos humanos se aprenden, se enseñan, se practican, se respetan, se protegen y se promueven.

 

De igual manera, son entornos inclusivos donde se anima a todas las personas a participar activamente en la vida escolar, independientemente de su cargo o su función, y donde se celebra la diversidad cultural. La gente joven y la comunidad escolar aprenden qué son los derechos humanos poniéndolos en práctica día a día.

 

Para Clay uno de los mayores retos fue conseguir estudiantes mayores e involucrarlos en el proyecto, ya que estos eran menos influenciables que los más pequeños. El espacio que logró conseguir para hablar de los problemas de derechos humanos, y de la modernización de su institución escolar, fueron las asambleas escolares. Algunos de los temas que buscaba poner en la mesa para visibilizar y generar cambios dentro de su propia comunidad, eran la modificación del viejo sistema de castigo, asegurando que se tuviera uno más acorde al siglo XXI, así como aumentar el conocimiento sobre los derechos humanos con un enfoque particular sobre la discriminación y el acoso.

 

“A veces estamos tan acostumbrados a lo que vives que no te das cuenta que está en contra de tus derechos básicos.”

 

Al hablar sobre su labor en su colegio, Courtney asegura que algunos de los cambios que considera que había generado era el hecho de que ahora los estudiantes pensaban dos veces antes de actuar, y eran más conscientes de que la responsabilidad que hay presente en nuestras acciones y cómo estas afectan a los demás. Aseguró también que la mentalidad de los estudiantes estaba cambiando, ahora también que prestaban más atención a lo que estaba sucediendo a su alrededor.

 

La importancia de la labor de Courtney en estos colegios, es que además de generar todo ese contenido y de formar jóvenes promotores y defensores de los derechos humanos, se refleja la participación activa de los miembros jóvenes de Amnistía Internacional. El hecho de que ella además hubiera sido miembro de la junta y la representante de la juventud de Amnistía Internacional Bermudas, demuestra hasta dónde puedes llegar dentro de la organización si te lo propones y si mantienes una participación activa dentro de la misma.

 

Clay aseguró también que cuando su familia supo que estaría apoyando a Amnistía Internacional, estuvieron muy contentos de que pudiera estar involucrada en algo más grande que ella misma.

 

“Ahora puedo decir con confianza que ahora soy más consciente de las cosas pequeñas. Gané el coraje de defender mis derechos y los derechos de los demás.”

 

Esta joven es el vivo ejemplo de lo que son los activistas jóvenes de Amnistía Internacional, personas comprometidas, proactivas, formadas y con ansias de estar siempre aprender cosas nuevas.





Red de Jóvenes




Referencias:

http://amnistia.org.pe/noticia/ddhh-escuela-experiencia-joven-activista/

https://www.amnesty.org/es/human-rights-education/human-rights-friendly-schools/