Martes, 17 de julio, 2018

Los más de 15 años de experiencia que posee Carlos Trapani como defensor de derechos de las niñas y niños venezolanos ratifican su creencia en la necesidad de fortalecer los mecanismos de garantía de los derechos humanos, de empoderar a las personas en el uso y disfrute de estos, así como en hacer cumplir las leyes 


Ser defensor de derechos de las niñas, niños y adolescentes y tener dos hijos es una simbiosis entre teorías y prácticas que ha permitido que Carlos Trapani sienta en carne propia lo que significa estar en dos aceras de la misma calle, más aún en plena emergencia humanitaria compleja por la que atraviesan las personas en Venezuela.

Trapani asegura que trabajar temas vinculados a los derechos de los niños le ha permitido establecer otras formas de relación con sus hijos, para que “a muy temprana edad entiendan qué es la dignidad, qué son sus derechos, que tienen derecho a disentir y a dar su punto de vista con total libertad, sin que eso implique lastimar o herir a otras personas, que no sean indiferentes frente al sufrimiento de otras personas”.

Además, haber estudiado derecho en la Universidad Santa María, en un país con uno de los más altos índices de corrupción del continente, y ser profesor universitario en la actualidad le ha permitido motivar a sus estudiantes sobre la imperiosa necesidad de que los abogados se preparen más, no solo en las academias sino en el aspecto moral.

Desde la coordinación general del Centro Comunitario de Aprendizaje por la Niñez y la Adolescencia (Cecodap), Trapani enfatiza que su labor no se limita a ocho horas diarias, ni a los espacios de la organización.

“Veo los derechos de todas las personas en cualquier espacio en donde interactúen. Siempre busco que las personas se entusiasmen y logremos ese movimiento social que, como aspiración, tiene Cecodap como organización”.

Con los jóvenes desde niños

Los primeros pasos de Trapani en el mundo de la defensa de las niñas, niños y adolescentes se dieron desde que tenía 8 años de edad y en un movimiento internacional que tiene como fin educar a los jóvenes.

“Yo fui Scout desde los 8 años hasta después de los 30, por eso temas como la formación de ciudadanos, la infancia y el escultismo no eran ajenos a mí en el momento en el que entré al Cecodap, hace más de 15 años”.

Fue durante su pertenencia a los Scouts que Trapani tuvo acceso a una convocatoria del Cecodap para estar a cargo de un proyecto de exigibilidad de derechos colectivos y difusos, para más tarde asumir la planificación y formulación de otros programas que se han llevado a cabo en la organización.

Sin embargo, la decisión más difícil de tomar tuvo lugar a finales de 2017, cuando el fundador del Cecodap, Fernando Pereira, planteó a Trapani la posibilidad de relevarlo en la coordinación general de la organización.

“Creo que la decisión que tomó Fernando fue muy valiente. Él planteó que en la organización se cree en el relevo y su cansancio no debía ser una excusa para que la organización explore otras áreas y estrategias”, explica Trapani.

Por ello, desde enero de 2018 Carlos Trapani se ha mantenido al frente de una de las organizaciones no gubernamentales más emblemáticas en la defensa de los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

“Más imprescindible que nunca”

No son pocas las quejas y denuncias contra el sistema judicial venezolano, que lamentablemente se ha convertido en uno de los más lentos, burocráticos y poco eficientes de la región.

Sin embargo, en 1998 se había producido en Venezuela un proceso constituyente que marcaría el estudio de la abogacía para Trapani, ya que a la par del desarrollo de la redacción de una nueva Constitución, fue aprobada la Ley Orgánica para la Protección de las Niñas, Niños y Adolescentes (Lopnna).

“Venezuela dio un salto enorme en 1998 al aprobar la Lopnna, porque implicó poderse comprometer con los postulados de la Convención de los Derechos del Niño y en América Latina hubo avances en la materia. Sin embargo, el país se quedó muy corto en la implementación de la ley, ya que hubo un sistema de protección que no estuvo a la altura de las demandas que esta establecía”.

Esta situación no desalentó a Trapani en sus estudios de derecho, ya que considera que esta área del conocimiento es “más imprescindible que nunca” en una sociedad con un sistema de justicia resquebrajado.

Además, ha complementado sus estudios con una maestría en Desarrollo Humano (Universidad Central de Venezuela, UCV) y una serie de diplomados relacionados a los derechos humanos, derechos de Participación Infantil y Adolescente y su Incidencia en Políticas Públicas, que le han permitido formar parte del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Su desarrollo académico no solo se basa en el estudio, ya que ha publicado una serie de textos vinculados a la defensa de las niñas, niños y adolescentes, así como de formación a funcionarios, como los “Estándares de actuación policial con niños, niñas y adolescentes víctimas, testigos y en conflicto con la ley penal”, “Estándares para el cumplimiento de derechos de niños, niñas y adolescentes hospitalizados” y “¿Cómo aplicar mecanismos de exigibilidad del derecho a la salud de niños, niñas y adolescentes? Sistematización participativa de la experiencia de exigibilidad del derecho a la salud de niños, niñas y adolescentes”.

Por su incansable trabajo en Cecodap y en las aulas, Trapani ha sido merecedor del Premio Chacao a la Investigación sobre Niñez y Adolescencia 2012 otorgado por el Consejo Municipal de Derechos de Niños, Niñas y Adolescencia del Municipio Chacao y el Segundo lugar a la productividad y desempeño del investigador UCAB 2009 – 2013.

Los más de 15 años de experiencia en esta crucial labor por las niñas y niños venezolanos ratifican su creencia en la necesidad de fortalecer los mecanismos de garantía de los derechos humanos, de empoderar a las personas en el uso y disfrute de estos, así como en hacer cumplir las leyes que, como la Lopnna, han quedado relegadas a un plano difuso dentro de las prioridades de las autoridades venezolanas.