Viernes, 28 de junio, 2019
Romero, Victoria

Nema Grefa Ushigua defiende el medio ambiente en la Amazonía, así como los derechos de su pueblo a proteger su territorio frente a los posibles efectos negativos de las actividades petroleras.


Nema es una defensora de los derechos humanos en la provincia de Napo, en la Amazonía ecuatoriana. Es lideresa de la Nación Sapara y por ello se ha manifestado con una valiente lucha contra los impactos negativos de las actividades extractivas, particularmente la relacionadas con la explotación.

El 27 de abril de 2018 en un video que se difundió a través de redes sociales se observa un hombre armado con una lanza, que Nema Grefa identificó como perteneciente al grupo que impugnó su nombramiento como lideresa. Cabe destacar que recibió amenazas de muerte argumentando su falta de legitimidad como presidenta de la nacionalidad Sápara de Ecuador. 

Poco tiempo después, el 19 de octubre de 2018, la Secretaría Nacional de Gestión de la Política hizo un reconocimiento a la defensora de derechos humanos como presidenta y pidió disculpas públicas. A pesar de este reconocimiento, Nema Grefa sostiene que las medidas de protección que ha recibido luego de este ataque no son las adecuadas para su modo de vida y el contexto particular de riesgo en que se encuentran ella y su comunidad al desafiar grandes intereses económicos de las compañías petroleras y mineras en sus territorios ancestrales.

Nema Grefa no es la única que se encuentra en esta lucha en defensa del medio ambiente, con ella se encuentran Salome Aranda, Patricia Gualinga y Margoth Escobar, las cuatro integrantes del colectivo Mujeres Amazónicas,   un colectivo de más de cien mujeres mayoritariamente indígenas, que comparten la defensa del territorio, la naturaleza, la educación, la salud y la preservación de su cultura y tradiciones de generación en generación.

Desde su creación, este colectivo ha reclamado al Estado ecuatoriano detener la intervención de compañías petroleras y mineras en los territorios ancestrales de sus comunidades y la defensa de la madre tierra como sagrada.

"El trabajo de las personas que defienden el ambiente, como las Mujeres Amazónicas y otras organizaciones de los pueblos indígenas, es urgente y necesario en Ecuador y en el mundo entero, ante los impactos cada vez más evidentes de la crisis ambiental global", mencionó Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional

 

Todas estas mujeres desafían enormes intereses políticos y económicos. Todos los días  arriesgan sus vidas y las de sus familias para defender los derechos humanos y la naturaleza, sin embargo, por ello sufren continuas amenazas y las autoridades de Ecuador han incumplido su deber de protegerlas e identificar a sus atacantes.

 

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