Viernes, 11 de marzo, 2016

Cada 8 de marzo desde 1975 se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, conmemorando la lucha de las féminas por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Establecido por Naciones Unidas, este día se ha utilizado tradicionalmente tanto para celebrar logros como para poner en evidencia las graves desigualdades que aún persisten entre ambos géneros.


Las mujeres y las niñas han conquistado cimas inimaginables en la política, las ciencias, las artes, el deporte y los negocios, pero su lucha continúa. Cuando pensamos en la brecha que separa a mujeres y hombres en el disfrute de sus derechos saltan a la vista datos alarmantes como la desigualdad salarial. Sin embargo, dentro del universo de las mujeres, hay muchas que son doblemente discriminadas. Por ejemplo, más allá de los retos que deben enfrentar las mujeres en una región como América Latina y el Caribe, aquellas que viven en áreas rurales suelen tener un acceso aún más limitado a los servicios de salud sexuales y reproductivos en comparación con las mujeres que viven en centros urbanos. Un fenómeno similar ocurre con aquellas que viven en pobreza.

Dentro de este universo de mujeres que sufren una doble discriminación se encuentran las mujeres trans. En este sentido, Elena Hernáiz, presidenta de la Fundación Reflejos de Venezuela que trabaja por “la defensa de los derechos humanos de todas las personas que llamamos minorías sociales”, habla hasta de “triple discriminación”; imaginen: mujer, trans y pobre. Hernáiz explica la importancia de crear leyes que protejan los derechos de todas ellas debido a la discriminación que pueden llegar a sufrir no solo por su género, sino por no cumplir con una cantidad de estereotipos sociales que las expone a una situación de mayor vulnerabilidad. “La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela habla de la no discriminación, pero recordemos que si no tenemos una ley anti discriminación no tenemos un castigo si no se cumple la ley”.

Esta reconocida activista de derechos humanos pone como ejemplo la “Ley del Derecho de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia” que “tiene por objeto garantizar y promover el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, creando condiciones para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos, impulsando cambios en los patrones socioculturales que sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres, para favorecer la construcción de una sociedad justa democrática, participativa, paritaria y protagónica”, sin embargo las mujeres trans, al no serles reconocido legalmente su género en Venezuela por la falta de una Ley de Identidad de Género, no están amparadas por el referido marco legal. Haría falta por tanto una Ley de Identidad de Género (como ya existe en la mayoría de los países del continente) que permita a las mujeres trans disfrutar de la Ley del Derecho de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia.

Por otra parte, al no ser reconocidas legalmente por su género, el desamparo y la desprotección de las mujeres trans se hace evidente en los más variados niveles.

“Un ejemplo muy sencillo es una chica trans que sea sometida a prisión, ¿en dónde queda, en la cárcel de hombres o mujeres? Podríamos ver qué tan doble penada está si va a una cárcel de hombres. Si solo nos dejaran pasear por las cárceles venezolanas podríamos ver la cantidad de casos como estos. Hay una enorme cantidad de trans en las cárceles porque la prostitución está penada en Venezuela. Desgraciadamente no nos ponemos en su lugar”.

María Quintero, activista de Amnistía Internacional en el estado Yaracuy, quien también pertenece a la red de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) del país, expresa que muchas veces la discriminación proviene de la aplicación arbitraria de la ley por parte de funcionarios que no están debidamente educados para atender a todo tipo de personas. Se refirió al caso de Diane Rodríguez y Fernando Machado, una pareja trans (Fernando, trans masculino; Diane, trans femenina), que vinieron desde Ecuador a Venezuela —país natal de Fernando— con el deseo de contraer matrimonio porque tienen un bebé en camino. En el Registro Civil de Naguanagua, Estado Carabobo, la funcionaria encargada de realizar el trámite legal en reiteradas ocasiones se rio de la transexualidad de ambos y dijo que no podían casarse bajo esas “condiciones”. Todo ello aunque se trataban legalmente de un hombre y una mujer. “Estamos en una sociedad que te excluye si no estás dentro de lo normal”, apuntó María.

María Quintero dijo que el Día Internacional de la Mujer es muy importante desde el punto de vista de exigencias, ya que es necesario seguir educando a hombres y mujeres sobre el sistema de igualdad, respeto, hacer valer la lucha de las mujeres durante varios años y la que se mantiene en el país.

“Es importante que el país sepa que esta comunidad de lesbianas, bisexuales y trans quiere trabajar en alianzas, crear redes y que se ayuden entre sí para acabar con el sistema patriarcal. Que entre ellas se formen y trasciendan los límites que les impone el mismo sistema, para dejar de ser víctimas de violencia sexual, discriminación y desigualdad salarial”.