En su mayoría, los casos corresponden a desapariciones forzadas: las familias de las víctimas aún esperan respuestas del gobierno sirio
Razan Zeitouneh, Wael Hamada, Samira Khalil y Nazem Hammadi, activistas sirios pacíficos que trabajaban en el Centro de Documentación de Violaciones en Siria (CDV), una ONG que monitorea y documenta violaciones de derechos humanos, fueron secuestrados por un grupo armado de la oposición de su oficina en Ghouta Oriental, el 9 de diciembre de 2013. A sus familias se les ha negado hasta la mínima información sobre el destino de sus seres queridos.
