Miércoles, 14 de febrero, 2018

“El velo de la censura y el secretismo en Sinaí ha hecho sentir a los miembros de las fuerzas armadas que pueden cometer graves violaciones de derechos humanos con total impunidad. Esto se ha visto agravado por la represión ejercida por el gobierno contra los periodistas que se atreven a criticar las operaciones militares”, manifestó Najia Bounaim, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África


El ejército egipcio debe abandonar de inmediato el uso de bombas de racimo. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional hoy, tras la publicación por parte del ejército de un vídeo oficial que muestra bombas de racimo como parte de sus operaciones recientes en Sinaí del Norte.

Los expertos de Amnistía Internacional han analizado un vídeo publicado el 9 de febrero en la cuenta oficial de Twitter del portavoz las Fuerzas Armadas de Egipto. En él se ve a personal de las fuerzas aéreas cargando aviones de combate egipcios con bombas de racimo.

“Las bombas de racimo son armas inherentemente indiscriminadas que causan un sufrimiento inimaginable durante años después de ser utilizadas, y por ese motivo están prohibidas internacionalmente. Su aparición en este vídeo sugiere que las fuerzas aéreas egipcias ya las han utilizado o tienen intención de hacerlo, y demuestran así su flagrante desprecio por la vida humana”, ha manifestado Najia Bounaim, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

Las fuerzas aéreas egipcias tienen todo un historial de lanzar ataques ilegítimos, incluso cuando utilizan armas de mayor precisión. Según los relatos de testigos presenciales, en 2015 unos aviones de combate F16 lanzaron ataques aéreos contra zonas residenciales densamente pobladas de Sinaí. Decenas de residentes, incluidos niños y niñas, murieron o resultaron heridos en esos ataques. En 2015, las fuerzas aéreas egipcias lanzaron ataques aéreos en Libia que alcanzaron casas y mataron a civiles, incluidos niños y niñas.

En septiembre de 2015, el ejército egipcio lanzó ataques que mataron a 12 personas, entre ellas ocho turistas mexicanos que estaban de safari en el desierto occidental. Pese a las peticiones iniciales del gobierno mexicano, el ejército no hizo rendir cuentas a los responsables.

“El velo de la censura y el secretismo en Sinaí ha hecho sentir a los miembros de las fuerzas armadas que pueden cometer graves violaciones de derechos humanos con total impunidad. Esto se ha visto agravado por la represión ejercida por el gobierno contra los periodistas que se atreven a criticar las operaciones militares”, ha manifestado Najia Bounaim.

Según los expertos en armas consultados por Amnistía Internacional, las bombas de racimo que se ven en los vídeos publicados el 9 de febrero eran el modelo de fabricación estadounidense CBU-87 Combined Effects Munitions (CEM), cada una de las cuales contiene 202 bombas BLU-92/B. Esto coincide con vídeos anteriores analizados en 2017, que mostraban al ejército egipcio utilizando bombarderos F16 de fabricación estadounidense con los que lanzaban bombas de racimo Mk-20 Rockeye, también de fabricación estadounidense, en Sinaí del Norte, identificadas por la forma y los números de serie coincidentes con el modelo.

Estados Unidos es el principal suministrador de armas a Egipto desde la década de 1970. Amnistía Internacional ha documentado numerosos casos en los que las fuerzas de seguridad egipcias han utilizado armas de fabricación estadounidense, incluidos aviones de combate F16, vehículos blindados y tanques, para cometer o facilitar violaciones graves de derechos humanos.

“Los Estados suministradores deben suspender de inmediato la exportación de armas que entrañan un elevado riesgo de ser utilizadas para cometer violaciones graves de derechos humanos; no deben llevarse a cabo más exportaciones de este tipo hasta que estos riesgos disminuyan y las autoridades egipcias hagan rendir cuentas a los responsables de las violaciones de derechos humanos. Egipto no debe utilizar municiones de racimo en ninguna circunstancia; debe destruir sus arsenales de este tipo de armas y adherirse a la Convención sobre Municiones en Racimo”, ha manifestado Najia Bounaim.

Información complementaria

El 9 de febrero, las Fuerzas Armadas de Egipto anunciaron el comienzo de la operación militar “Sinaí 2018”. Esa operación, afirmaron, tenía como finalidad atacar las bases de los grupos insurgentes y sus almacenes de armas en Sinaí del Norte y Central. La operación fue ordenada por el presidente Abdel Fattah al Sisi tan sólo unas semanas antes de las elecciones presidenciales de marzo.

La población de Sinaí del Norte ha sufrido desde 2013 múltiples operaciones de seguridad dirigidas a suprimir los grupos armados. Estos grupos han atacado a miembros de las fuerzas de seguridad y a residentes, incluidos miembros de grupos religiosos minoritarios, y han matado a centenares de personas.

El gobierno egipcio ha estado explotando la agitación de Sinaí como pretexto para reprimir los derechos humanos. Desde 2013, el ejército egipcio ha impedido la entrada a Sinaí del Norte a periodistas, medios de comunicación y grupos de observación. Por tanto, resulta sumamente difícil obtener información y datos exactos sobre las graves violaciones de derechos humanos cometidas en Sinaí.

Amnistía Internacional ha documentado la demolición, por parte del ejército, de casas y el desalojo forzoso de miles de familias, a las que no se ha proporcionado alojamiento alternativo ni indemnización. Muchas otras personas han permanecido recluidas en condiciones que constituyen desaparición forzada o detención arbitraria y, en algunos casos, han sido ejecutadas extrajudicialmente.

 

Fotografía: Shutterstock / Sudtawee Thepsuponkul.