Viernes, 22 de junio, 2018

“Los atentados mortales contra personas dedicadas a sus labores cotidianas son horribles, e Indonesia está en todo su derecho a perseguir a sus autores y procesarlos. Al mismo tiempo, se ha demostrado una y otra vez que la pena de muerte no tiene mayor efecto disuasorio que una condena de prisión. Es un hecho que se aplica también a los delitos de terrorismo", declaró Usman Hamid, director ejecutivo de Amnistía Internacional Indonesia


En respuesta a la sentencia de muerte dictada contra el líder de Jamaah Ansharut Daulah (JAD), Aman Abdurrahman, por delitos de terrorismo, el director ejecutivo de Amnistía Internacional Indonesia, Usman Hamid, ha manifestado:

“Los atentados mortales contra personas dedicadas a sus labores cotidianas son horribles, e Indonesia está en todo su derecho a perseguir a sus autores y procesarlos. Al mismo tiempo, se ha demostrado una y otra vez que la pena de muerte no tiene mayor efecto disuasorio que una condena de prisión. Es un hecho que se aplica también a los delitos de terrorismo.

“La pena de muerte viola el derecho a la vida y es la forma más extrema de pena cruel, inhumana y degradante. Es un instrumento al que los gobiernos recurren a menudo en épocas de crisis o presunta crisis nacional para demostrar su ‘fuerza’ a la hora de hacer frente a las amenazas.

“El sistema de justicia penal de Indonesia sigue teniendo deficiencias graves. Los juicios de las personas acusadas de delitos de drogas, asesinato o terrorismo, en los que puede imponerse la pena de muerte, suelen ser manifiestamente injustos. Los detenidos sufren con frecuencia tortura durante los interrogatorios, y los tribunales admiten a menudo como prueba las “confesiones” obtenidas por estos métodos. Los encargados de elaborar las políticas no deben guiarse por las fuertes reacciones que, comprensiblemente, provocan estos horribles atentados.Tienen que tomar todas la medidas posibles para relegar la pena de muerte al pasado.”

Información complementaria

El viernes, los jueces del Tribunal de Distrito de Yakarta Meridional declararon a Aman Aman Abdurrahman, líder de Jamaah Ansharut Daulah (JAD) –organización asociada, se cree, al grupo armado autodenominado Estado Islámico–, culpable de incitar a cometer al menos cinco atentados terroristas en Indonesia, entre ellos el ataque con armas de fuego de Thamrin y los atentados con explosivos de Yakarta Central de principios de 2016 y de Kampung Melayu, Yakarta Oriental, de 2017.  Un total de 24 personas murieron en estos atentados, y 37 resultaron heridas.

Aman Abdurrahman es el primer acusado declarado culpable de terrorismo y condenado a muerte este año, en el que se han dictado 16 sentencias de muerte en total, la mayoría por delitos de drogas. Además, en 2017 fueron condenadas a muerte 47 personas en total, 33 de ellas por delitos de drogas, y 14, por asesinato. A fecha de hoy, hay un total de 288 personas condenadas a muerte en Indonesia.