Viernes, 24 de enero, 2020

“Se debe poner fin de inmediato al empleo de fuerza letal para silenciar la disidencia. Las autoridades han tenido meses para prescindir de la represión violenta”, ha manifestado Lynn Maalouf, directora de investigación para Oriente Medio de Amnistía Internacional


Escalofriantes testimonios de testigos presenciales y el análisis de vídeos verificados por Amnistía Internacional confirman que las fuerzas de seguridad han reanudado su campaña de violencia mortal contra manifestantes en gran medida pacíficos en Bagdad y varias ciudades del sur de Irak. Así lo ha anunciado hoy la organización.

La represión del reinicio de las protestas entre el 20 y el 22 de enero se ha cobrado al menos 10 víctimas mortales en Bagdad, Basora, Karbala y Diala, según la Alta Comisión de Derechos Humanos de Irak, y activistas de Basora informaron ayer de dos muertes más. Decenas de personas han resultado heridas o han sido detenidas y, en algunos casos, sometidas a tortura y otros malos tratos.

El Programa de Respuesta a la Crisis de Amnistía Internacional ha verificado vídeos grabados en varios lugares críticos en los últimos días, que confirman que se está utilizando otra vez munición real contra manifestantes desarmados, así como el empleo, observado por primera vez desde noviembre, de mortíferas granadas de gas lacrimógeno de uso militar.

“Estas preocupantes comprobaciones indican que las fuerzas de seguridad iraquíes han reanudado su campaña letal de represión contra manifestantes que no hacen más que ejercer su derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica. Este último recrudecimiento de la violencia es una clara indicación de que las autoridades iraquíes no tienen intención alguna de poner verdaderamente fin a estas graves violaciones de derechos humanos”, ha manifestado Lynn Maalouf, directora de investigación para Oriente Medio de Amnistía Internacional.

“Se debe poner fin de inmediato al empleo de fuerza letal para silenciar la disidencia. Las autoridades han tenido meses para prescindir de la represión violenta. Las personas que participan en las protestas tienen derecho a esperar que las fuerzas de seguridad las protejan, no que las maten y mutilen arbitrariamente.

Uso de munición real

Dos jóvenes entrevistados por Amnistía Internacional han descrito escalofriantes escenas que se produjeron el 21 de enero en el paso elevado de la autopista de Mohammed al Qasim de Bagdad, unos 1,2 kilómetros al noreste de la plaza de Tahrir, punto de convergencia de las protestas desde octubre.

Uno de ellos ha contado así lo ocurrido al intervenir las fuerzas de seguridad: “[Tres manifestantes] murieron porque les dispararon en la cabeza. Algunos manifestantes estaban en la autopista, y había enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Las fuerzas de seguridad utilizaron munición real contra los manifestantes para alejarlos de la autopista, y en algunos casos los agarraron por los brazos y los arrojaron por el paso elevado, que está a unos cinco o siete metros del suelo.”

El Programa de Respuesta a la Crisis de Amnistía Internacional ha geolocalizado y verificado múltiples vídeos que muestran parte de lo ocurrido en el paso elevado de la autopista el 21 de enero. En uno de ellos se ven claramente múltiples vehículos con el logotipo de una unidad de élite de armas tácticas y especiales que depende del primer ministro.

Uso de gas lacrimógeno para matar, no para dispersar

En varios vídeos del paso elevado de la autopista Mohammed al Qasim del 21 de enero se ve a hombres uniformados y con la cara cubierta que lanzan granadas de gas lacrimógeno directamente contra la cabeza de los manifestantes a corta distancia. Amnistía Internacional ha documentado ya cómo esta táctica –el empleo de gas lacrimógeno y granadas de humo de uso militar fabricadas en Irán y Serbia– mató a decenas de manifestantes en octubre y noviembre. Resulta preocupante que, en un vídeo grabado por un fotógrafo iraquí, uno de los tiradores parezca estar haciendo una especie de danza triunfal tras disparar contra los manifestantes que hay debajo.

Una persona que participó en esa protesta del 21 de enero ha contado:

“Vi a uno de los antidisturbios disparar un bote de gas lacrimógeno contra la cara de un muchacho. Era un crío. Estaba a soló uno o dos metros cuando [el antidisturbios] le disparó en la cara. Fue tremendo. Como una ejecución. Fue un caos instantáneo. Pensé que seguramente había muerto, pero sobrevivió, aunque su estado es crítico. Ayer murió otro muchacho al recibir el impacto de un bote en la cabeza, pero yo no lo vi.”

Múltiples vídeos muy gráficos publicados en las redes sociales muestran el momento en que se sube a las víctimas de estos ataques en vehículos de tipo tuk-tuk para sacarlas del lugar.

Según los vídeos y los testimonios de testigos presenciales, una paramédica que estaba ayudando a manifestantes heridos fue detenida por las fuerzas de seguridad, que la retuvieron hasta el día siguiente.

Incursión armada en un barrio residencial

Tras los sucesos violentos ocurridos en el centro de Bagdad del 21 de enero, una persona que fue testigo presencial ha dicho a Amnistía Internacional que, esa noche, miembros armados de la Guardia Presidencial persiguieron a manifestantes por la calles de Al Dora, barrio residencial y comercial situado varios kilómetros al sur del centro.

Un joven que ha participado en las protestas celebradas allí desde octubre ha contado a Amnistía Internacional: “Las fuerzas presidenciales del principal puesto de control que había allí recibieron refuerzos. Un camión lleno [...] Eran todos hombres armados, que comenzaron a disparar al aire y a perseguir a la gente. Golpeaban a la gente y se la llevaban. A muchachos muy jóvenes. Echamos a correr por la calle Al Tuma. Había cafeterías y un gimnasio, y la gente empezó a meterse corriendo en las tiendas. La sacaban de las tiendas y se la llevaban. También se llevaban a cualquiera de la tienda que intentara ayudar a los manifestantes. Comenzaron a quitar el teléfono a la gente que estaba grabando y se llevaban a todo el que se negaba a dárselo.

La organización ha verificado imágenes de Al Dora que corroboran que las fuerzas de seguridad dispararon munición real contra manifestantes que huían el 21 de enero después de anochecer.

Represión sangrienta en Basora

Activistas de Basora han descrito cómo las fuerzas de seguridad dispersaron violentamente las protestas el 21 y el 22 de enero por medios como propinar brutales palizas y disparar munición real.

Una persona, activista, que prestó primeros auxilios a manifestantes ha contado: “Las fuerzas de seguridad estaban utilizando los medios más duros y más sucios contra los manifestantes, y las palizas duraban mucho, hasta que [a los manifestantes] se les rompía la ropa y [algunos] perdían el conocimiento, y luego los ponían en la parte trasera de los vehículos de las Fuerzas de Choque [fuerzas de seguridad de Basora, dependientes del Ministerio del Interior].”

La organización ha visto indicios fotográficos de graves heridas en la espalda de una persona participante en las protestas, que coinciden con palizas que podrían constituir tortura. Ayer apareció en la redes sociales un vídeo, grabado aparentemente cerca de la Dirección de la Policía de Al Maqal, en el que se oía gritar a personas detenidas.

Un manifestante de Basora ha explicado así a Amnistía Internacional cómo la represión violenta se ha intensificado en los últimos días a medida que han llegado diversas fuerzas de seguridad distintas para dispersar las protestas:

“Estaban tratando de dispersar las protestas, incluso intentaban dispersar cualquier tipo de reunión con fuerza excesiva. Vi muchas veces a las fuerzas de seguridad arrastrar a la gente por el suelo y golpearla. Algunas personas eran menores de edad, de 14 o 15 años como mucho. Cuando los manifestantes golpeados volvían a la zona principal de las protestas tenían marcas de porra y de palos en el cuerpo.”

También ha descrito la intensa violencia ejercida por las fuerzas de seguridad el 21 al 22 de enero por la noche con diversas armas letales y “menos letales”: “Durante las dos últimas noches ha sido igual: las fuerzas de seguridad llegan entre las once o las doce de la noche, cuando hay menos manifestantes, y empiezan a disparar. Es como si vinieran sólo a matarnos.”

Amnistía Internacional ha verificado vídeos que muestran a las fuerzas de seguridad disparando munición real en Basora y a una persona aparentemente herida a la que llevan por la calle Dinar el 21 de enero.

“Se debe poner fin sin demora a esta espiral atroz de homicidios deliberados, tortura y represión”, ha afirmado Lynn Maalouf.

“En los últimos cuatro meses, miles de personas han sido víctimas de homicidio ilegítimo, resultado heridas o detenidas arbitrariamente en Irak. Las autoridades iraquíes deben proceder con urgencia a poner freno a las fuerzas de seguridad, retirar a los responsables de violaciones graves de derechos humanos e iniciar investigaciones exhaustivas e independientes para garantizar que se rinde cuentas y se proporciona reparación a las víctimas y sus familias. El mundo está observando y no espera menos.”