“NO HAY RED DE SEGURIDAD”: CÓMO ES EL CONFINAMIENTO PARA LAS TRABAJADORAS Y LOS TRABAJADORES SEXUALES

Martes, 02 de junio, 2020

El confinamiento y las medidas de distanciamiento físico implican que no podemos ejercer el trabajo sexual en persona, lo que ha dejado a muchas personas sin ningún ingreso. La mayoría de las trabajadoras y los trabajadores sexuales ya estaban en una situación de exclusión de la protección social, por lo que no pueden acceder a la subvención para emergencias establecida por el gobierno irlandés por la COVID-19


En todo el mundo, las personas que ejercen el trabajo sexual se han visto gravemente afectadas por la pandemia de COVID-19, y los gobiernos no están haciendo lo suficiente para protegerlas.

En el Día Internacional del Trabajo Sexual, hablamos con Kate McGrew, artista, activista y trabajadora sexual que vive en Irlanda, sobre cómo ha sido el confinamiento. Kate es la directora de SWAI (Alianza de Trabajadoras y Trabajadores sexuales de Irlanda), que ha creado un fondo de solidaridad para brindar apoyo durante la pandemia a quienes ejercen el trabajo sexual. También es una de las personas que coordinan el ICRSE (Comité Internacional para los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa).

¿Cuál es la legislación de Irlanda sobre trabajo sexual?

En 2017, Irlanda promulgó una ley que penalizaba la compra de servicios sexuales. La legislación que penaliza a la persona que compra y no a la que vende se denomina a veces “modelo nórdico”. En Irlanda hay otras leyes con disposiciones que ponen en peligro a las trabajadoras y los trabajadores sexuales; por ejemplo, es ilegal trabajar en parejas o en grupo.

¿Qué dificultades han afrontado durante la pandemia las personas que ejercen el trabajo sexual en Irlanda?

El confinamiento y las medidas de distanciamiento físico implican que no podemos ejercer el trabajo sexual en persona, lo que ha dejado a muchas personas sin ningún ingreso. La mayoría de las trabajadoras y los trabajadores sexuales ya estaban en una situación de exclusión de la protección social, por lo que no pueden acceder a la subvención para emergencias establecida por el gobierno irlandés por la COVID-19.

No tenemos red de seguridad, nada que nos ayude a cubrir nuestras necesidades básicas, dar de comer a nuestras familias o pagar el alquiler. Las autoridades comunicaron que las personas que trabajan en la economía informal, incluidas las que están en situación migratoria irregular, podrían acceder a la subvención para emergencias. Sin embargo, las trabajadoras y los trabajadores sexuales con quienes he hablado en SWAI se han encontrado con numerosos obstáculos al tratar de acceder a ella.

¿Qué tipo de obstáculos afrontan las trabajadoras y los trabajadores sexuales?

Para acceder a la subvención para emergencias, tienes que estar inscrito como trabajador por cuenta propia o al menos tener un número de seguridad social, lo que directamente excluye a muchas de las personas que ejercen el trabajo sexual.

A algunas personas se les concedió la subvención y posteriormente se les dijo que la devolvieran porque no estaban tributando. A otras se les pidió que demostraran la fuente de sus ingresos perdidos, pero la gente casi nunca quiere revelar que es trabajadora o trabajador sexual, debido al estigma y al temor a las consecuencias penales y para su situación migratoria.

¿Cuáles son las posibles consecuencias en materia de situación migratoria?

Muchas de las personas que ejercen el trabajo sexual en Irlanda son migrantes en situación irregular. El gobierno anunció el establecimiento de un “cortafuegos” entre la aplicación de las leyes de inmigración y los servicios de protección social que permitiera a la población acceder a la subvención para emergencias, pero hemos oído que ese no ha sido siempre el caso.

Ahora las trabajadoras y los trabajadores sexuales migrantes en situación irregular tienen más miedo que antes. Desgraciadamente, eso hace que estas personas traten de pasar desapercibidas, aunque necesiten acceder a atención de la salud o a servicios sociales.

El acoso y el estigma que sufren quienes ejercen el trabajo sexual son enormes y, con la COVID-19, sentimos que se nos vigila más que nunca.

¿Las trabajadoras y los trabajadores sexuales pueden trabajar virtualmente?

Para muchas personas que ejercen el trabajo sexual, el trabajo virtual no es una opción. Muchas mujeres que normalmente trabajan en la calle simplemente no disponen de la tecnología —no tienen <em>smartphones</em>— o viven con otras personas y no tienen intimidad. Otras no se sienten seguras al trabajar online, ya que temen que sus imágenes se hagan públicas.

Las obligaciones económicas llevan a quienes ejercen el trabajo sexual a asumir riesgos. Algunas trabajadoras sexuales han tenido que volver a vivir con su expareja maltratadora, por ejemplo, por no poder pagar el alquiler o por haber recibido amenazas de desahucio.

Otras tienen que plantearse trabajar aunque no sea seguro. También hay mucha presión por parte de los clientes; algunas trabajadoras sexuales nos cuentan que hay clientes que las están presionando para trabajar porque de lo contrario dejarán de acudir a ellas tras la pandemia.

¿Qué soluciones proponen las trabajadoras y los trabajadores sexuales durante la pandemia y después de ella?

En primer lugar, necesitamos un acceso real a las subvenciones para emergencias, para que nadie tenga que trabajar sin seguridad.

Ahora bien, esta situación ha puesto de manifiesto el hecho de que ni siquiera una pandemia global puede poner fin a la demanda de trabajo sexual. Espero que esto permita a la gente ser más consciente del peligro en que nos pone penalizar cualquier aspecto del trabajo sexual, y de los muchos riesgos que tenemos que correr para sobrevivir.

Debemos pensar en cómo podemos proteger a las trabajadoras y los trabajadores sexuales, empezando por la derogación del artículo de la Ley sobre Delitos Sexuales de 2017 que tipifica como delito la compra de sexo y aumenta las sanciones para las personas que trabajan en pareja o en grupo.

Cuanto más se reconozca la existencia de las trabajadoras y los trabajadores sexuales, más fácil será desmantelar la desinformación y los estereotipos dañinos que nos rodean.

En general, las autoridades deben ofrecer alternativas viables para las personas que trabajan en la marginalidad y acaban ejerciendo el trabajo sexual, pero también tienen que aceptar que algunas personas preferirán el trabajo sexual a otro tipo de empleo, o que este trabajo puede ser la única opción de ganarse la vida en sus circunstancias personales.

¿Ha tenido alguna consecuencia positiva la pandemia?

La respuesta al fondo de solidaridad de SWAI ha sido increíble. La cantidad de personas que ha contribuido a la financiación colectiva, incluidas las personas que ejercen el trabajo sexual y organizaciones aliadas, ha sido maravillosa. Han sido trabajadoras y trabajadores sexuales ayudándose mutuamente. El otro día actué junto a otras trabajadoras sexuales artistas en uno de los eventos virtuales de recaudación para el fondo de solidaridad; fue genial, y volveremos a hacer cosas parecidas.

La pandemia también nos brinda la oportunidad de hacer hincapié en algunas de las cuestiones de las que he hablado. La gente debe entender que nuestro medio de subsistencia es un trabajo. No estamos diciendo que tenga que gustarte, pero es esencial para la gente, así que hagamos que sea lo más seguro posible.

Necesitamos hallar maneras de garantizar que la gente que nunca querría ejercer el trabajo sexual no termine haciéndolo, centrándonos en las desigualdades estructurales y ofreciendo alternativas viables de ingresos. Ahora bien, también necesitamos mantener a las personas que lo ejercen lo más seguras posibles, y protegerlas de la explotación.

Información general

SWAI proporciona apoyo sin prejuicios, información y contactos a trabajadoras y trabajadores sexuales en Irlanda sobre cuestiones como sus derechos, el acceso a atención de la salud y la ley de inmigración, y también impugna el estigma y la discriminación que a menudo sufren quienes ejercen el trabajo sexual. El ICRSE engloba organizaciones lideradas por trabajadoras y trabajadores sexuales y organizaciones aliadas de toda Europa y Asia Central.

La membresía del ICRSE ha estado realizando el seguimiento de las consecuencias de la pandemia de COVID-19 para las personas que ejercen el trabajo sexual y ha estado pidiendo a los Estados que cumplan con sus obligaciones de derechos humanos e incluyan a las trabajadoras y los trabajadores sexuales en las medidas destinadas a ayudar y proteger a la población durante la pandemia y mientras se relaje el confinamiento.

Para saber más sobre lo que están haciendo las organizaciones de derechos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales en todo el mundo a fin de responder a la COVID-19, consulten: Global Network of Sex Work Projects: https://www.nswp.org/es/page/sex-worker-community-responses


Tags: VIOLENCIA SEXUAL, DISCRIMIANCIÓN, COVID-19.

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