Lunes, 04 de octubre, 2021

Safwan y Seif Thabet están siendo castigados sólo por haberse atrevido a desafiar las exigencias de los funcionarios de seguridad egipcios, para que renunciaran a los activos de su familia en la empresa Juhayna, marca emblemática en Egipto


Amnistía Internacional ha acusado a las autoridades egipcias de abusar de la legislación antiterrorista para mantener recluidos, de manera arbitraria y en condiciones constitutivas de tortura, a un importante empresario y su hijo, en represalia por haberse negado a ceder los activos que poseen en una empresa.

Safwan Thabet, de 75 años y fundador, ex consejero delegado y accionista mayoritario de Juhayna —la mayor empresa egipcia de productos lácteos y zumos—, permanece en régimen de aislamiento desde su detención, hace 10 meses, con lo que ha aumentado el temor por su salud. Su hijo Seif, de 40 años, fue detenido dos meses después, en febrero de 2021, y ha sido también recluido en régimen de aislamiento en condiciones constitutivas de tortura. Antes de sendas detenciones, funcionarios de seguridad egipcios les habían exigido el control de sus activos en Juhayna.

“Safwan y Seif Thabet están siendo castigados sólo por haberse atrevido a desafiar las exigencias de los funcionarios de seguridad egipcios, para que renunciaran a los activos de su familia en la empresa Juhayna, marca emblemática en Egipto. Han tenido la poco frecuente valentía de resistirse al intento de extorsión de los funcionarios. Instamos a las autoridades egipcias a dejarlos en libertad, ya que, para empezar, no deberían haberlos detenido en ningún momento”, ha declarado Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África,

“Además de haberles negado el derecho a impugnar la legalidad de su detención, Safwan y Seif Thabet, están siendo torturados, al ser sometidos al régimen de aislamiento de manera prolongada e indefinida. Ya viene de larga data la práctica de las autoridades egipcias invocar cargos y acusaciones falsos de terrorismo para reprimir la disidencia; ahora las autoridades recurren a esa misma táctica para atacar a empresarios que se niegan a acatar sus arbitrarias órdenes de confiscación”.

Amnistía Internacional ha hablado con tres personas familiarizadas con Juhayna y la situación de la familia Thabet y ha revisado documentos judiciales, artículos de prensa y declaraciones oficiales sobre la detención y reclusión de ambos hombres.

Adquisición hostil

La madrugada del 2 de diciembre de 2020, unos 50 agentes de policía armados y montados en cuatro vehículos acorazados, a las órdenes de un agente de la Agencia de Seguridad Nacional —fuerza policial especializada en combatir el terrorismo y las amenazas de seguridad— irrumpieron en el domicilio de Safwan Thabet en El Cairo, y lo detuvieron.

Durante cuatro días, las fuerzas de seguridad negaron tenerlo bajo custodia, hasta que fue conducido ante la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado. Allí, las autoridades fiscales le comunicaron que estaba acusado de pertenecer a un grupo terrorista y financiarlo, en virtud de un informe secreto de la Agencia de Seguridad Nacional, que ni el propio Safwan ni su representante legal pudieron leer. No se presentó ninguna prueba de su participación en delito alguno reconocible, por lo que el informe secreto de la Agencia de Seguridad Nacional siguió siendo el único fundamento de la orden de detención.

Por su parte, los medios de comunicación estatales egipcios informaron de que Safwan Thabet había sido detenido por presunta financiación de la Hermandad Musulmana, que las autoridades egipcias consideran un grupo terrorista. Las autoridades no han presentado prueba alguna que avale esta afirmación, que ha sido desmentida por expertos independientes.

Según una fuente familiarizada con las operaciones de Juhayna, poco antes de su detención un alto cargo egipcio había ordenado a Safwan ceder parte de su empresa a una entidad gubernamental.

El 31 de enero de 2021, dos meses después de la detención de su padre, Seif Thabet recibió la orden de personarse en la Agencia de Seguridad Nacional. No se le permitió acudir a la reunión acompañado de ningún abogado, y durante su transcurso un funcionario de seguridad le ordenó entregar todas las acciones propiedad de su familia en Juhayna, si no quería correr la misma suerte que su padre. La familia Thabet siguió negándose a ceder sus activos.

El 2 de febrero, Seif Thabet regresó —como le habían ordenado— a las oficinas de la Agencia de Seguridad Nacional, y ya no volvió a salir. El 6 de febrero, las fuerzas de seguridad lo condujeron ante la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado, donde una autoridad fiscal le comunicó que estaba acusado de pertenecer a un grupo terrorista y financiarlo, de nuevo en virtud de unas investigaciones secretas de la Agencia de Seguridad Nacional, que no le permitieron examinar. Las autoridades se negaron a revelar su paradero, hasta que, el 14 de febrero, su familia consiguió, localizarlo, al fin, en la tristemente famosa cárcel de Al Aqrab (Escorpión), que forma parte del complejo penitenciario de Tora.

Su detención ha sido prorrogada en repetidas ocasiones en espera de investigaciones, primero por la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado, y luego por jueces de tribunales penales especializados en terrorismo. La fiscalía ha llegado, incluso, a prorrogar su detención en sin que estuvieran presentes ni ellos mismos ni sus representantes legales. Tampoco les han permitido impugnar la legalidad de su detención.

Condiciones inhumanas

Safwan Thabet sufre úlceras estomacales, elevados niveles de colesterol, hígado graso y lesiones en el hombro, además de haber sido sometido dos veces a operaciones de reemplazo de rodilla. Desde su detención, permanece recluido en régimen de aislamiento en la cárcel de Mazra’at —anexa a la de Tora y parte del complejo penitenciario del mismo nombre—, cuyas autoridades se niegan a proporcionarle puntualmente comida, medicinas y ropa. Estas crueles condiciones, agravadas por la negación del tratamiento médico, han hecho crecer la preocupación por su salud.

Según una fuente informada, Seif Thabet ha sido sometido a régimen prolongado de aislamiento en una celda infestada de insectos, sin acceso a aseo ni ducha, y privado de alimentación y agua adecuadas. Además, se ha negado a su familia el derecho a visitarlo periódicamente, y sólo han podido verlo en contadas ocasiones. Duerme en el suelo, sobre unas mantas, y no le permiten tener ningún objeto personal ni ropa adecuada para la temporada.

Amnistía Internacional considera que el trato que les dispensan las autoridades penitenciarias es constitutivo de tortura y otros malos tratos, y viola las obligaciones de Egipto en virtud del derecho internacional. Además de haberlos mantenido, durante meses, en régimen de aislamiento indefinido y prolongado, sus condiciones de reclusión son inhumanas, no les proporcionan comida suficiente y les niegan acceso a medicamentos y a tratamientos médicos, así como a las visitas periódicas de sus familiares.

Hasta el momento de su liberación, las autoridades egipcias deben garantizar el levantamiento del régimen de aislamiento, y cerciorarse de que les permitan acceder a atención médica adecuada, visitas periódicas de sus familiares y representantes legales, y alimentación, agua y saneamiento adecuados.

Asimismo, la Fiscalía debe abrir de inmediato una investigación sobre su desaparición forzada y su sometimiento a torturas y otros malos tratos, y hacer rendir cuentas a los responsables.

Hostigamiento a la empresa

En enero de 2017 y sin el debido proceso, un tribunal añadió a Safwan Thabet y a 1.5000 personas más a la “lista de terroristas”. Aunque en julio de 2018 el Tribunal de Casación dejó sin validez esa designación, en abril de ese año otro tribunal añadió el nombre de Safwan Thabet a la lista, decisión que ha sido confirmada por el Tribunal de Casación en marzo de 2021. A consecuencia de ello, le prohibieron viajar y congelaron sus activos.

Una fuente familiarizada con el trabajo de Juhayna aseguró a Amnistía Internacional que unos agentes de policía estacionados junto a instalaciones de la empresa hacen detenerse reiteradamente a los conductores, confiscan sus automóviles o permisos y, en ocasiones, los mantienen recluidos durante breves periodos, sobre todo antes de las principales temporadas de reparto, incluida la de abril de 2021. El pasado mes de mayo, medios de comunicación tanto egipcios como internacionales informaron de que la empresa Juhayna había interpuesto oficialmente una denuncia por los trastornos ocasionados a sus operaciones.

En 2020, el presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, instó públicamente a ampliar la capacidad de recolección de lácteos en Egipto. A lo largo de 2021, medios de comunicación egipcios favorables al gobierno han publicado artículos en los que abogaban por la absorción de Juhayna por parte del Estado, y acusaban de terrorismo a Safwan y Seif Thabet.

“Los ataques a Juhayna no hacen sino demostrar hasta dónde están dispuestas a llegar las autoridades egipcias para ejercer su control, y demuestran cómo, en el Egipto de hoy, se explotan sin miramientos las acusaciones de terrorismo, sin ninguna consideración por las repercusiones de esas medidas sobre la vida y el sustento de las personas afectadas”, ha concluido Philip Luther.