Martes, 10 de febrero, 2026
Amnistía Internacional ha documentado el devastador impacto de los ataques sistemáticos de Rusia contra el sistema energético de Ucrania en una nueva serie de testimonios de sobrevivientes que soportan el gélido invierno sin calefacción, electricidad ni agua corriente.
Basándose en los testimonios de decenas de personas de todo el país, la investigación cuenta las historias de la población civil ucraniana que vive con las repercusiones de los incesantes y masivos ataques rusos que han provocado la interrupción generalizada y continua de servicios esenciales. Cuando se hicieron las entrevistas, muchas de las personas que hablaron con Amnistía Internacional habían sobrevivido semanas con un suministro intermitente o inexistente de electricidad y sin calefacción en medio del invierno más frío desde que comenzó la invasión en gran escala rusa.
“Rusia no está librando una guerra de agresión contra Ucrania: está sometiendo a toda la población civil a una campaña de crueldad extrema. La escala e intensidad de sus ataques contra una infraestructura energética vital indica claramente la estrategia de propagar la desesperación entre la población civil ucraniana y minar su moral”, afirmó Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
“Los titulares de noticias no pueden transmitir la experiencia de tratar de sobrevivir sin electricidad, agua corriente y calefacción durante un largo y gélido invierno y en medio de ataques aéreos nocturnos. Hoy, mientras contamos estas historias, continúan los incesantes ataques de Rusia y las condiciones humanitarias en Ucrania son cada vez más catastróficas”.
“Desde que comenzó su invasión de Ucrania, Rusia ha ignorado abiertamente el derecho internacional, incluidas las normas que protegen a la población civil en la guerra. Los responsables de crímenes atroces deben saber que estos crímenes no prescriben. Tanto en Ucrania como en otros lugares, la ciudadanía perseguirá sin descanso la verdad, la justicia y la reparación, y Amnistía Internacional la apoyará”.
Caliento agua en una taza sobre una estufa de queroseno, lleno dos botellas, una [la pongo] bajo los pies, la otra en las manos para no congelarme. Y todo el mundo duerme con la ropa puesta […] Con ropa bajo los edredones, nos ponemos todo lo que tenemos.
Svitlana, jubilada de Kiev
Desde octubre, Rusia ha llevado a cabo varios cientos de intensos ataques aéreos de larga distancia contra Ucrania. En enero fueron diarios —y a menudo nocturnos— y estaban dirigidos contra toda la infraestructura energética. Como consecuencia, Ucrania perdió más de la mitad de su capacidad de producción de energía y los cortes de energía de emergencia han afectado al 80% del país. Esto sucede en medio de un invierno en el que las temperaturas han caído por debajo de los -15 ºC (5 ºFahrenheit).
Las personas entrevistadas y los miembros del personal de Amnistía Internacional en Ucrania han hablado de bloques de apartamentos fríos como el hielo, tuberías congeladas que han estallado, ascensores bloqueados, teléfonos móviles descargados y redes telefónicas interrumpidas. Una persona dijo: “En este punto, estamos en modo supervivencia extrema”.
Muchas personas residentes han usado estufas de camping y de queroseno para calentar ladrillos y botellas de agua. Algunas han recurrido a mecanismos de afrontamiento peligrosos como montar una tienda de campaña dentro del dormitorio y encender velas dentro de ella para combatir el frío.
Svitlana, pensionista de Kiev, dijo que durante los apagones: “Caliento agua en una taza sobre una estufa de queroseno, lleno dos botellas, una [la pongo] bajo los pies, la otra en las manos para no congelarme. Y todo el mundo duerme con la ropa puesta […] Con ropa bajo los edredones, nos ponemos todo lo que tenemos”.
Mucha gente, incluidas personas mayores y personas con discapacidad, está aislada y confinada en su apartamento, sin ningún medio de comunicación; sus circunstancias probablemente son mucho peores que las documentadas en esta investigación y puede que no sobrevivan a este invierno para contarlo.
Amnistía Internacional ha documentado violaciones generalizadas del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en Ucrania desde que comenzó la invasión rusa en gran escala el 24 de febrero de 2022, violaciones que incluyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La invasión rusa en gran escala constituye una agresión, crimen previsto por el derecho internacional. Su estrategia y sus tácticas, que incluyen el uso continuo de armas indiscriminadas y ataques deliberados contra la población civil, han causado un sufrimiento humano generalizado y afectado gravemente a las poblaciones más vulnerables de Ucrania, como la infancia y las personas mayores. La escala y el patrón de los ataques aéreos rusos en el país indican claramente que su finalidad es dañar la infraestructura energética de Ucrania.