Lunes, 13 de abril, 2026

“Los donantes internacionales que asisten a la conferencia de ayuda humanitaria para Sudán deben conseguir más financiación y presionar a las partes enfrentadas para garantizar el acceso humanitario sin trabas y permitir la entrega en el país de servicios sanitarios vitales para la población civil, incluidas las sobrevivientes de violencia sexual”, ha declarado hoy Amnistía Internacional con motivo de la celebración de la Conferencia Ministerial Internacional sobre Sudán en Berlín el 15 de abril.

Mientras la ayuda ha disminuido en Sudán, las necesidades no han hecho más que aumentar. Detrás de estas cifras hay vidas reales, personas reales que han perdido su hogar, a sus seres queridos y sus medios de subsistencia que luchan por sobrevivir a la guerra y a las enfermedades y el hambre que esta conlleva.

Tigere Chagutah, director de la Oficina Regional para el África Oriental y Austral de Amnistía Internacional

Tres años de conflicto entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y sus respectivos aliados han creado una crisis humanitaria y sanitaria en Sudán, donde más de 33 millones de personas necesitan asistencia. No obstante, los actuales recortes de la ayuda internacional hacen peligrar los esfuerzos para abordar toda una serie de riesgos para la salud como la desnutrición, el cólera, los traumatismos y las lesiones.

“Mientras la ayuda ha disminuido en Sudán, las necesidades no han hecho más que aumentar. Detrás de estas cifras hay vidas reales, personas reales que han perdido su hogar, a sus seres queridos y sus medios de subsistencia que luchan por sobrevivir a la guerra y a las enfermedades y el hambre que esta conlleva”, declaró Tigere Chagutah, director regional de Amnistía Internacional para África Oriental y Austral.

“La reunión de Berlín no debe ser otro foro de intercambio de opiniones. Los donantes internacionales deben aprovechar esta oportunidad para prometer más financiación a las organizaciones no gubernamentales (ONG) de primera línea que trabajan en Sudán, reconocer el terrible sufrimiento de la población civil y tomar medidas significativas para aliviarlo.

Esta financiación de los donantes, necesaria con tanta urgencia, debe ir acompañada de un redoblamiento de los esfuerzos diplomáticos de la comunidad internacional para proteger a la población civil —incluidos personal humanitario, sanitario, y de intervención local— y exigir responsabilidades y justicia por las violaciones cometidas en todo Sudán.”

Las graves consecuencias de una financiación precaria

A finales de 2025, Amnistía Internacional habló con siete ONG que facilitan servicios directamente —desde entregas de combustible a hospitales a atención posterior a la violación para menores en Sudán— o vigilan las violaciones de derechos humanos. La organización también entrevistó a muchas personas que habían huido del país.

Todas las ONG dijeron que la falta de financiación había interrumpido sus actividades obligándolas a cerrar o a reducir personal. Algunas carecían de medicinas básicas, como analgésicos y antibióticos. A una ONG internacional (ONGI), el suministro limitado de antibióticos la obligó a tomar decisiones difíciles sobre a quién dar prioridad.

La reunión de Berlín no debe ser otro foro de intercambio de opiniones. Los donantes internacionales deben aprovechar esta oportunidad para prometer más financiación a las organizaciones no gubernamentales (ONG) de primera línea que trabajan en Sudán, reconocer el terrible sufrimiento de la población civil y tomar medidas significativas para aliviarlo.

Tigere Chagutah

Una ONGI dijo a Amnistía Internacional que necesita con urgencia alimentos terapéuticos listos para consumir —una pasta densa de nutrientes ideada para tratar a niños y niñas con desnutrición aguda grave— y que solo puede cubrir las necesidades del 50% de los casos. CARE International calcula que han cerrado hasta el 80% de las cocinas comunitarias debido a la disminución de la ayuda, lo que empeora aún más la crisis de desnutrición.

Mujeres y niños y niñas afectados desproporcionadamente

Los servicios de salud para sobrevivientes de la violencia sexual generalizada que cometen todas las partes enfrentadas se han visto afectados de forma significativa por los recortes en las ayudas.

Una defensora de los derechos de las mujeres y activista dijo a Amnistía Internacional que los grupos de base ya estaban recibiendo muy poca financiación vital: “Y después, tras los recortes en la financiación y los obstáculos para los compromisos de los donantes, no están recibiendo nada. Y eso ha influido en el hecho de que cientos de mujeres y niñas de corta edad estén totalmente abandonadas”.

Calificó el acceso a la atención a la salud reproductiva y sexual de “caos” y dijo que, para las sobrevivientes de violencia sexual con fístula traumática, la situación es “más que dolorosa”.

La intensificación del conflicto en Sudán ha causado la huida de más de 4,5 millones de personas a los países vecinos. En febrero, la ONU emitió una petición de 1.600 millones de dólares estadounidenses para ayudar a la población refugiada en la región.

Y después, tras los recortes en la financiación y los obstáculos para los compromisos de los donantes, no están recibiendo nada. Y eso ha influido en el hecho de que cientos de mujeres y niñas de corta edad estén totalmente abandonadas.

Activista

Entre quienes corren mayor riesgo destacan los niños y niñas, y las personas adultas con discapacidad. Muchos que viven en campos para personas desplazadas en Chad contaron a Amnistía Internacional sus dificultades para acceder a la educación y a la atención médica, así como a sillas de ruedas y otros dispositivos que necesitan para desplazarse.

Yagoub*, de 17 años, camina ahora con una muleta y tiene movilidad limitada después de que las RSF le disparasen en una pierna en su pueblo, en Darfur Septentrional. Dijo a Amnistía Internacional que no podía pagarse la operación para extraer la metralla que seguía teniendo en el cuerpo: “[El personal médico] me remitió a un hospital avanzado […] para que me hicieran una radiografía y ecografías […] Necesito mucho dinero […] Según mi consulta previa, la cirugía cuesta alrededor de cinco millones de libras sudanesas (1.470 dólares estadounidenses)”.

Yagoub dijo que no podía ir a la escuela porque tardaría entre 10 y 20 minutos a pie y no tenía asistencia para ayudarle a llegar.

Makawi*, un chico de 15 años que sufre aparentemente una parálisis cerebral, huyó de Darfur Septentrional a espaldas de su abuela. Sin silla de ruedas, no puede moverse por el campo de personas refugiadas de Chad donde vive ahora. No hay aseos ni duchas cerca de la tienda que comparte con su abuela: “Si necesito ir [al aseo] por la noche, es casi imposible”.

Makawi sueña con ir a la escuela, pero es difícil llegar hasta ella y demasiado caro.

Los compromisos políticos deben traducirse en más ayuda

Para las ONG que trabajan en Sudán, proporcionar atención sanitaria en un conflicto puede ser complejo y costoso. La financiación intermitente de los donantes lo ha hecho especialmente difícil. Las ONG explicaron que los programas deben planificarse con meses de antelación debido al colapso de los sistemas bancarios, y es difícil encontrar transporte y seguridad.

El panorama que describen es de escasez y violaciones generalizadas de los derechos a la salud y a la vida. Como dijo el dirigente de una ONGI: “Verán que siguen existiendo organizaciones en el terreno. Pero, si hablamos de eso, ¿se pueden conseguir suficientes suministros para mantener estas instalaciones? Mi respuesta sería que no. ¿Se pueden encontrar suficientes alimentos nutricionales para estas instalaciones sanitarias? Les diré que no. ¿Se pueden conseguir vacunas suficientes para estas instalaciones? Mi respuesta será que no… No sabemos lo que ocurrirá mañana”.

Según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, la financiación de Estados Unidos al plan humanitario coordinado de Sudán se redujo a la mitad entre 2024 y 2025, y en 2025, menos del 40% del plan fue financiado por todos los donantes.

En una reciente decisión muy positiva, después de un informe de la Comisión Independiente para el Impacto de la Ayuda sobre la financiación de Reino Unido en Sudán, el Ministerio de Exteriores de este país priorizó Sudán y, en especial, a las mujeres y las niñas, aunque sigue habiendo cuestiones sobre cómo se materializarán estos compromisos en un contexto de recortes drásticos de personal y de los programas para desarrollo de Reino Unido.

“Es vital que se respeten los derechos humanos, incluidos los relativos a la alimentación, la salud, la vivienda, la educación y al agua de millones de civiles pese a la intensificación del conflicto. Para hacer realidad estos derechos, los donantes deben garantizar con urgencia suficiente ayuda internacional para satisfacer las necesidades inmediatas esenciales al mismo tiempo que toman otras medidas necesarias a más largo plazo, como el alivio de la deuda incluida su cancelación, para permitir que Sudán dedique más gastos a bienes y servicios públicos vitales”, concluyó Tigere Chagutah.

Durante décadas, los Estados de altos ingresos han adoptado compromisos políticos a gran escala para asignar como mínimo el 0,7% de su producto interior bruto a ayuda exterior y, en virtud de las leyes y normas internacionales de derechos humanos, muchos Estados tienen también obligaciones extraterritoriales de garantizar estos derechos. Este compromiso debe traducirse en un aumento de la ayuda humanitaria destinada a las ONG sudanesas a fin de permitirles responder a las emergencias sanitarias.

Sudán, como otros países muy dependientes de la ayuda en conflictos prolongados, necesita que la comunidad internacional actúe.

  • Los nombres se han modificado para proteger la identidad de las personas entrevistadas.