Miércoles, 04 de octubre, 2017

Una fracción considerable de los 69 millones de niños sin escolarizar que hay en el mundo vive en países azotados por guerras y desastres naturales. Para lograr la Educación Para Todos, debemos asegurarles oportunidades de aprendizaje a todos ellos.


Una fracción considerable de los 69 millones de niños sin escolarizar que hay en el mundo vive en países azotados por guerras y desastres naturales. Para lograr la Educación Para Todos, debemos asegurarles oportunidades de aprendizaje a todos ellos.

La idea de que la educación debe ser un elemento primordial de toda respuesta humanitaria está recibiendo cada vez más aceptación. Las propias comunidades afectadas por los conflictos y las catástrofes naturales a menudo dan prioridad a las prestaciones educativas para sus hijos antes que a la satisfacción de necesidades materiales más inmediatas. Cuando se imparte en lugares seguros y neutrales, la educación puede salvar y sostener vidas, al proporcionar protección física, cognitiva y psicosocial. La educación restaura la vida cotidiana y da a la gente esperanza en el porvenir; además, puede servir de instrumento para satisfacer otras necesidades humanitarias básicas y para transmitir mensajes esenciales que promuevan la seguridad y el bienestar. Por su condición de organización encargada de las tareas educativas en el sistema de las Naciones Unidas, la UNESCO desempeña una función dinámica en el fomento de la educación en situaciones de emergencia y reconstrucción.

Los desastres socio-naturales, exacerbados por el cambio climático y la intervención destructiva de la especie humana sobre los ecosistemas, obstaculizan significativamente el avance hacia la sostenibilidad política, económica y social de los países, y está poniendo en jaque al sector educativo.

Los Estados recientemente han condensado sus nuevos compromisos con las sociedades en la nueva Agenda 2030, en específico en educación su Objetivo Nº4 insta a “garantizar una educación equitativa, inclusiva y de calidad y promocionar oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos y todas”.

A la luz de las nuevas metas del ODS 4 existen una ampliación de los compromisos del sector educativo de los Estados miembros con la población, compromisos que atraviesan la educación en emergencias y son atingentes a las personas y comunidades afectadas.

 

 

La educación como herramienta de reducción de riesgo y abordaje de emergencias naturales

La Educación es fundamental para todos los niños, niñas y jóvenes y más aún en situaciones de emergencia. Es una herramienta para el bienestar psico-social de las comunidades en la respuesta, de desarrollo de capacidades para la preparación y reducción del riesgo y de fortalecimiento local en la recuperación de los territorios. La educación es y debe ser un medio para mejorar y transformar las vidas y el hábitat del ser humano.

También la Educación es un fin, en su búsqueda y construcción colectiva las personas regeneran relaciones, trazan proyectos comunes y fortalecen su auto-concepto. Ella no sólo contribuye al bienestar, la Educación es por misma un estar-bien colectivo, mejora nuestras habilidades, internaliza valores, contribuye al cambio social, a la salud y la vida sana, la cohesión local. Es un derecho y es también habilitador de otros derechos.

Históricamente, ante desastres la Educación ha sido abordada a mediano y largo plazo en lugar de ser activada desde la fase de respuesta a emergencias; la ayuda humanitaria suele enfocarse en la provisión de alimentos, vivienda, agua, albergue, cuestiones imprescindibles pero que deben y pueden ser cruzadas con acciones del sector de Educación desde el primer momento. La Educación no puede esperar a tiempos más estables para su despliegue; debe ser garantizada en todo momento, en todo lugar y de todas las formas posibles como un Derecho Humano Fundamental.

 

Guía de acción propuesta por la UNESCO, “Reconstruir sin ladrillos”

El sector educativo y la organización del aprendizaje en contextos de emergencia son determinantes en la fase de respuesta, preparación y recuperación. Estos adquieren una centralidad única que es contradictoria: las instalaciones físicas de las instituciones escolares están seriamente dañadas pero su valor social se amplifica, en tanto los valores, actitudes y habilidades que se desarrollen hacen parte de una recuperación una localidad, zona o país completo. En otros términos, aunque a nuestra vista su infraestructura se fragiliza y ciertamente las condiciones escolares se re-precarizan, en especial para las y los docentes, su potencia para transformar vidas es más grande que nunca.

A fin de facilitar el despliegue de su máximo potencial se comparten herramientas prácticas y algunos elementos conceptuales en las cuatro áreas de educación en emergencias. En ningún caso son abarcativas de todos sus elementos y sólo representan contenidos de tipo introductorio que esperamos los lectores/actores sigan profundizando en el tiempo:

  • En el área de políticas educativas: el diseño de políticas a la luz de la Agenda E2030-ODS 4.
  • En el área de enseñanza y aprendizaje: una apertura lúdica del currículum.
  • En el área de maestros y otro personal educativo: el soporte y fortalecimiento socio-emocional.
  • En el área de acceso y ambiente de aprendizaje: apoyo y desarrollo de comunidades de aprendizaje

La Guía se compone de cuatro secciones medulares: políticas educativas de educación en emergencias a la luz de la E2030, apertura lúdica del currículum, fortalecimiento socio-emocional y construyendo comunidades de aprendizaje.

La directora de la UNESCO para América Latina Cecilia Barbieri indico que espera que estas “Guías de apoyo para el sector educativo en contextos de emergencias” sean una herramienta para hacer de la educación una fuerza transformadora de las vidas de las personas afectadas por los desastres.

 

Experiencias positivas postconflicto

Lamentablemente todo conflicto belico genera miles de desplazados en los territorios donde estes se desarrollan, que conlleva a la llegada de esas personas en calidad de refugiadas a otros países, es lamentablemente común observar como cientos de naciones cierran sus fronteras para evitar la entrada de dichos refugiados a sus territorios, pero también hay que resaltar experiencias positivas en este ámbito.

En Tailandia, el orfanato, denominado “La Casa Celestial”, fue creado hace diez años para atender a las necesidades de los huérfanos refugiados o migrantes, después de que, a su fundadora, Lily, le pidieran que se ocupase de un bebé de seis meses que había sido abandonado. Hoy ese bebé es un niño de 11 años de edad, feliz y saludable, que responde al nombre de Sam, uno de los 73 niños que viven permanentemente en la casa, situada en el pueblo tailandés de Mae Sot.

El orfanato se ha transformado, y de una pequeña estructura situada en el mercado del pueblo, se ha convertido en un edificio de madera de dos plantas, en la periferia urbana, con 65 de sus pupilos escolarizados -45 que van a la escuela local en lengua tailandesa y 20 que asisten a clases en una escuela de Myanmar-. Los demás son todavía muy pequeños para ir al colegio y durante el día reciben los cuidados de Lily, su esposo Thant Zin y otros 11 miembros del personal. Lily también ofrece servicios de guardería para los hijos de los obreros migrantes que viven en la zona.  

En Jordania, en el campo de refugiados de Zaarati, se desarrolla un proyecto que no sólo facilita educación, sino que proporciona también apoyo psicológico a unos 200 niños sin escolarizar del campamento, que además acoge a 80.000 refugiados sirios que huyeron del caos bélico imperante en su país. Casos el de Najwa de 10 años que llegó al campamento bajo el impacto de un golpe terrible.

“Mi papa murió en Siria. Durante el asedio de nuestra ciudad por los ejércitos rivales, mi padre salió a buscar comida porque nos moríamos de hambre, pero nunca regresó. En ese momento mi madre decidió que viniéramos a Jordania”.

Najwa también ha logrado notables avances en la escuela, desde su puntuación original de 10/100 en matemáticas y 0/100 en árabe, hasta los 100/100 que ahora saca en ambas asignaturas

Se puede mencionar también el caso de Eyad de 11 años, que presenció cómo dos de sus amigos morían en Siria de los disparos que habían recibido y eso colmó la paciencia de su padre, que decidió partir hacia Jordania con la familia. El suceso dejó a Eyad ansioso y agresivo, incapaz de estudiar. Junto con otros 109 menores de ambos sexos, Eyad acaba de completar un curso de apoyo psicosocial y educación informal de tres meses de duración, que le ha permitido proseguir los estudios y hacer nuevos amigos. “Había distintos ejercicios de confianza que me ayudaron a reducir la ansiedad y fortalecieron mi relación con los nuevos amigos. No falté ni un solo día, me encantaba venir aquí”, dijo Eyad.

 

Fuentes Consultadas:

  • http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Santiago/pdf/Guia_1_web_educacion_emergencias.pdf
  • http://www.unesco.org/new/es/unesco/themes/pcpd/education-in-emergencies/
  • http://www.unesco.org/new/es/no_cache/unesco/themes/pcpd/dynamic-content-single-view/news/refugee_children_connected_to_learning_at_heavenly_home/
  • http://www.unesco.org/new/es/no_cache/unesco/themes/pcpd/dynamic-content-single-view/news/five_stories_of_hope_from_zaatari_refugee_camp/
  • Foto de Sara_Escobar / Shutterstock.com