Viernes, 25 de mayo, 2018

Cuando un niño, niña, adolescente o ser humano en general no tienen los medios básicos para su subsistencia o de la posibilidad de acceder a la educación, se les cierra el camino a sus derechos fundamentales.


Los Derechos Humanos son atributos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Son nuestros por el sólo hecho de que somos seres humanos y es por eso que no tenemos que mendingarlos; al contrario, debemos tener la convicción y el empoderamiento necesario para exigir que se nos respeten sin discriminación alguna.

Sin embargo, después de casi 70 años desde la Declaración Universal de los Derechos Humano es absurdo que hoy en día muchas personas aún no tengan claro cuáles son esos derechos que están contemplados allí y que es el Estado quien tiene la obligación de garantizar que todas y todos sus ciudadanos puedan disfrutar de sus derechos.

            El Estado debe velar por el disfrute de los derechos humanos; tiene la responsabilidad de respetar sin interferir ni dificultar en su disfrute, debe proteger impidiendo que terceros obstaculicen el disfrute de los derechos, así mismo deben garantizarlos tomando las  medidas que sean necesarias para hacer efectivo el disfrute de los derechos y  Satisfacer al proveer de sus derechos a aquellas personas que no poseen medios. Todas estas obligaciones tienen dos elementos transversales; la no discriminación:  nadie puede ser objeto de diferencias por ninguna razón y la Equidad: las medidas deben tomar en cuenta las características y el grado de vulnerabilidad de diferentes grupos.         

            Cuando un niño, niña, adolescente o ser humano en general no tienen los medios básicos para su subsistencia o de la posibilidad de acceder a la educación, se les cierra el camino a sus derechos fundamentales. Hoy en día, la crisis humanitaria por la que atraviesa Venezuela está cerrando las puertas y negando a las y los venezolanos la oportunidad de disfrutar sus derechos a plenitud. Con frecuencia pueden observarse en las calles gran cantidad de niños y niñas en horas en que deberían estar estudiando y al contrario de estudiar se encuentran trabajando o buscando entre la basura algún alimento para poder subsistir.  No existe una cifra oficial ni extraoficial que registre cuántos niños hay hoy en situación de calle en Venezuela; pero están ahí, a la vuelta de cada esquina.

            Tomando en cuenta que el 1° de abril del 2000 se aprobó la Ley Orgánica de Protección del Niño y del Adolescente (LOPNA), elaborada con la participación activa de diversos organismos no gubernamentales y académicos, incluyendo a los propios niños y niñas, y la cual recoge el espíritu de la Convención Internacional de Derechos del Niño, resultando muy prometedora para la vigencia de los derechos de la infancia y adolescencia en nuestro país.

            A pesar de todos estos logros, la garantía plena de los derechos humanos no es aún, una realidad en nuestro país ni en América Latina. Por el contrario, existen serias amenazas al disfrute de los derechos ya conquistados con mucho esfuerzo y al costo de muchas vidas. Por eso, el reto es doble: evitar retrocesos en los derechos alcanzados y lograr el reconocimiento y disfrute de nuevos derechos para toda la población.    

            Amnistía Internacional cree que la educación en derechos humanos es uno de los pilares fundamentales para una sociedad justa y libre. Este tipo de enseñanzas es muy importante para sensibilizar sobre los derechos humanos y empoderar a las personas, no sólo para que comprendan mejor sus derechos, sino también para que participen activamente en las decisiones que les afectan. Es por esto, que seguimos sumando aliados  y multiplicadores de nuestros talleres; dispuestos a impulsar ese cambio que tanto anhelamos en nuestra sociedad, para que todos y todas puedan disfrutar de los derechos humanos especialmente los niños, niñas y adolescentes, quienes merecen una mayor protección en estos momentos donde surge más que nunca la necesidad de unirnos y trabajar coordinadamente para seguir construyendo la efectiva garantía de los derechos humanos y lograr que la conquista de nuevos derechos sea una realidad para las generaciones futuras.

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