Lunes, 30 de julio, 2018
Buada Blondell , Gabriela

La Asamblea General en 2010, adoptó un Plan de Acción Mundial para Combatir el Tráfico de Personas, urgiendo a los Gobiernos a derrotar este flagelo


La trata de personas es un delito que explota especialmente a mujeres, niñas y a todos aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad; y son los países que atraviesan condiciones que no garantizan los derechos de sus ciudadanos los que tienen las mayores cifras de inmigrantes víctimas de la esclavitud moderna.

La Organización Internacional del Trabajo calcula que casi 21 millones de personas en el mundo son víctimas del trabajo forzoso. En esa cifra se incluye también a las víctimas de trata para la explotación laboral y sexual. Si bien se desconoce cuántas de estas fueron objeto de trata, el número implica que en la actualidad hay millones de víctimas en el mundo. Es por esto que la organización señala que todos los países están afectados por la trata, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas.

Amnistía Internacional en su Informe 2017/2018 reseñó que las personas migrantes atrapadas en situaciones de trabajo forzoso en el extranjero se encontraban con enormes dificultades a la hora de acceder a ayuda de las embajadas para regresar a sus países de origen y además exigió a los Estados investigaciones acerca del elevado número de muertes de personas trabajadoras migrantes en el extranjero. Mientras que el Informe Mundial sobre la Trata de Personas, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en 2017, indicó que aproximadamente un 30 por ciento de las víctimas de la trata son niños, y un 70 por ciento son mujeres y niñas.

Venezuela: huir a hacer “lo que sea”  

“A mí me dijeron que podía trabajar en un bar”, relató una venezolana de 18 años que se vio obligada a salir de su país debido a que su madre tiene una condición crónica de salud y no puede costear los medicamentos y alimentos que podrían mejorar su salud.

Esa es la historia de muchas mujeres en el país latinoamericano que enfrenta la peor de la crisis económica en los últimos años y, que según datos de organizaciones de la sociedad civil, ha incrementado la trata de personas con fines de explotación sexual, principalmente contra mujeres que buscan mejores condiciones de vida.

Mariana Pares, la exreina venezolana que terminó detenida por dirigir red de trata de personas fue el titular de El País de España del pasado mes de junio que aumentaba las alertas de las ong locales que en la actualidad continúan advirtiendo que son muchos las mujeres y niñas que huyen de su país en búsqueda de mejor calidad de vida, pero la realidad es que terminan convirtiéndose en víctimas de lo que se conoce como “esclavitud moderna”.

Diversas denuncias a través de los medios de comunicación reflejan que las venezolanas en Colombia, Curazao, Brasil, Perú entre otros, abrigan a un sinfín de personas con el propósito de que puedan cubrir las cuotas que dejan mucho dinero del trabajo forzoso y el sexo.

A mediados del mes de julio fue reseñado que la policía peruana rescató a 12 mujeres venezolanas, dos de ellas menores de edad, que estaban en manos de una red de trata sexual que reclutaba a migrantes que huían de la crisis. Lo que sería un escándalo en épocas anteriores, resultó ser normalizado por muchas familias venezolanas quienes viven de cerca la emergencia humanitaria compleja y la decisión de huir contactando redes de trata de personas en muchas partes del mundo, para recibir un pago en moneda extranjera que de alguna manera pueda paliar la crisis de los seres queridos que se quedan y que día a día se enfrentan a diversas situaciones precarias por una inflación que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó de 1.000.000 % en 2018.

Datos que no pueden ocultarse

En el mes de marzo del año en curso, la Asociación Civil Paz Activa y el Observatorio de Delito Organizado detalló que la trata de personas aumentó a 300% debido a que los casos reportados en 2014 mencionaban 50.000, mientras que en 2018 reportaba 198.800 .

Trata de personas, trabajo forzoso y esclavitud moderna. Aproximación al fenómeno y aportes para el análisis de nuevas formas de delito organizado transnacional en Venezuela, es un trabajo de investigación realizado por el Centro de Justicia y Paz (Cepaz) que señala que en Venezuela en los últimos años ha habido un incremento del 300% de las víctimas ante el vacío legal y la invisibilidad que hay dentro de esta tragedia oculta.

La directora ejecutiva de (CEPAZ), e investigadora de la serie “Monografías Visibilizando el Delito Organizado” de la organización Paz Activa, Beatriz Borges, indicó que la migración venezolana ha tenido una incidencia vertiginosa de la esclavitud moderna. Uno de los retos de Venezuela es la fragilidad del Estado ante una respuesta a esta práctica silente ya que no hay leyes específicas de este delito a pesar de tener este Corpus Iuris dentro del ordenamiento jurídico del país.

La Asamblea General en 2010, adoptó un Plan de Acción Mundial para Combatir el Tráfico de Personas, urgiendo a los Gobiernos a derrotar este flagelo. El Plan pretende integrar la lucha contra la trata en los programas de las Naciones Unidas para el fomento del desarrollo y el refuerzo de la seguridad mundiales. Para ello, es necesario el establecimiento de un Fondo Voluntario Fiduciario para las víctimas del tráfico, especialmente mujeres y niños, facilitando la asistencia y protección efectivas y directas a las víctimas de la trata mediante las subvenciones a organizaciones no gubernamentales especializadas.

El objetivo a futuro es priorizar a las víctimas provenientes de conflictos armados o que forman parte de grandes corrientes migratorias o de refugiados. También centrarán su asistencia en las víctimas que han sido objeto de la trata para explotarlas sexualmente, extirparles órganos, obligarlas a la mendicidad y a la delincuencia, así como otras actividades cada vez más frecuentes.