Miércoles, 24 de abril, 2019

Una crisis humanitaria es aquella “situación en la que existe una excepcional y generalizada amenaza a la vida humana, la salud o la subsistencia. Tales crisis suelen aparecer dentro de una situación de desprotección previa donde una serie de factores preexistentes (pobreza, desigualdad, falta de acceso a servicios básicos), potenciados por el detonante de un desastre natural o un conflicto armado, multiplican sus efectos destructivos


Juntos debemos asegurarnos de que las medidas para prevenir y responder a la violencia de género sean una prioridad — una parte sistemática e incuestionable de nuestra respuesta humanitaria, (…) para mejorar la salud, la seguridad y el bienestar de las mujeres y las niñas en situaciones de emergencia. Es nuestra responsabilidad colectiva defender la dignidad y los derechos de todas las personas afectadas y llegar a aquellos que están en mayor riesgo. Babatunde Osotimehin, Director Ejecutivo UNFPA

Una crisis humanitaria es aquella “situación en la que existe una excepcional y generalizada amenaza a la vida humana, la salud o la subsistencia. Tales crisis suelen aparecer dentro de una situación de desprotección previa donde una serie de factores preexistentes (pobreza, desigualdad, falta de acceso a servicios básicos), potenciados por el detonante de un desastre natural o un conflicto armado, multiplican sus efectos destructivos”.

Algunos de los indicadores que nos permiten identificarla son: presencia de una emergencia alimentaria, que según ha señalado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), puede ser una crisis silenciosa, como cuando a pesar de haber alimentos su precio es muy elevado y las personas han visto disminuida su capacidad de adquirirlos; desplazamientos internos forzados, que se producen debido a la violencia;  y población  refugiada.

En contextos de crisis humanitaria y violencia generalizada, las personas más vulnerables ven exacerbada dicha condición. De tal manera que la labor de resguardar la integridad y la vida de niñas, adolescentes y mujeres en situaciones como las descritas, requieren acciones especiales, que incluyen apoyar a las instituciones estadales existentes y que ven significativamente disminuida su capacidad de respuesta en virtud de la crisis.

El Fondo de Poblaciones de Naciones Unidas (UNFPA) diseño una guía que presenta estándares de atención especializada, con base a buenas prácticas desarrolladas en los distintos escenarios donde ha desplegado sus acciones.

Principios rectores: garantizando el reconocimiento y respeto de la dignidad

Los siguientes principios fundamentan todos los estándares de ayuda humanitaria:

1.- Enfoque centrado en los/as sobrevivientes: es imprescindible crear un ambiente de apoyo y respeto a los derechos y deseos de la persona sobreviviente, garantizando su seguridad tratándolos/as con dignidad.

Un enfoque centrado en los sobrevivientes se basa en los siguientes principios rectores:

• Seguridad: la consideración primordial es garantizar la seguridad de el/la sobreviviente y sus hijos/as.

• Confidencialidad: los/as sobrevivientes tienen el derecho de elegir a quienes cuentan o no su historia. La información sólo debe ser compartida con su consentimiento informado.

• Respeto: todas las acciones deben ser guiadas por el respeto a las elecciones, deseos, derechos y la dignidad de la persona sobreviviente.

• No discriminación: deben recibir un trato igual y justo, independiente de su edad, sexo, raza, religión, nacionalidad, origen étnico, orientación sexual o cualquier otra característica.

2.- Enfoque basado en los derechos humanos: este enfoque busca analizar y abordar las causas fundamentales de la discriminación y la desigualdad a fin de garantizar que todas las personas, sin distinción alguna, tengan derecho a vivir con libertad y dignidad.

3.- Enfoque basado en la comunidad: asegura que las poblaciones afectadas participan activamente como socios en el desarrollo de estrategias relacionadas con su protección y la provisión de asistencia humanitaria. Incluye la consulta directa con mujeres, niñas y otros grupos en situación de riesgo en todas las etapas de la respuesta humanitaria, a fin de identificar riesgos y soluciones de protección y construir encima de los mecanismos existentes de protección basados en la comunidad.

4.- Principios humanitarios: humanidad, imparcialidad, independencia y neutralidad deben ser la base de la aplicación de estándares mínimos y son esenciales.

5.- Enfoque de “no hacer daño”: consiste en tomar todas las medidas necesarias para evitar la exposición de las personas a más daño como el resultado de las acciones de los actores humanitarios.

Cada uno de estos principios se ve reflejado en las acciones desplegadas por los actores que intervienen en la ayuda humanitaria.

La prevención y respuesta a la violencia de género en situaciones de emergencia

Son dieciocho estándares divididos en tres grupos, que vienen a incorporarse a los estándares globales de orientación y respuesta, como los Estándares Mínimos para la Protección Infantil en Situaciones de Emergencia desarrollados por el Grupo de Trabajo de Protección de Menores.

Los Estándares Base son cuatro, y su finalidad es ofrecer “orientación sobre la participación de comunidades, apoyan sistemas nacionales, promuevan normas sociales y de género positivas y la recolección y uso de datos”:

1. Participación: la inclusión de los diferentes actores que hacen vida en las comunidades, es imprescindible para poner fin a la violencia de género y promover el acceso de sobrevivientes a los servicios.

2. Sistemas nacionales: buscan fortalecer los sistemas nacionales y construyen capacidades locales.

3. Normas sociales y de género positivas: se deben promover normas sociales y de género positivas para hacer frente a la violencia de género.

4. Recolección y uso de datos: otro paso esencial es contar con datos desagregados, de alta calidad y con perspectiva de género sobre la naturaleza y alcance de la violencia de género y sobre la disponibilidad y accesibilidad de los servicios informan el diseño de programas, políticas y acciones de defensa.

Luego están los Estándares de mitigación, prevención y respuesta, que son ocho. Están orientados hacia el cumplimiento del mandato del UNFPA de “garantizar acceso a servicios de salud reproductiva para los sobrevivientes de violencia de género, incluyendo la gestión clínica para víctimas de violación, así como la distribución de kits de dignidad”:

1.- Atención de la Salud: Los/as sobrevivientes de la violencia de género deben tener acceso a servicios de salud que salvan vidas con un énfasis en la gestión clínica para víctimas de violación.

2.- Salud mental y apoyo psicosocial: acceso a servicios de salud mental y apoyo psicosocial de calidad, centrados en sanación, empoderamiento y recuperación.

3.- Seguridad:  implementación de medidas de seguridad para prevenir y mitigar la violencia de género y proteger a los/as sobrevivientes.

4.- Justicia y asistencia legal: protección jurídica y acceso a la justicia, conforme a los estándares internacionales.

5.- Kits de dignidad: distribución de kits de dignidad para reducir su vulnerabilidad y vincular mujeres y niñas a información y servicios de apoyo.

6.- Empoderamiento socioeconómico: acceso a apoyo para sus medios de vida, a fin de mitigar el riesgo de violencia de género y los/as sobrevivientes desde una perspectiva multisectorial.

7.- Sistemas de remisión: posibilidad de remitir mujeres, niñas y otros grupos en situación de riesgo a servicios multisectoriales adecuados de prevención y respuesta a la violencia de género de una manera oportuna y segura.

8.- Incorporación: la mitigación de riesgos y el apoyo a los/as sobrevivientes se integra en todos los sectores humanitarios durante todas las etapas del ciclo del programa.

El último grupo de estándares son operativos y de coordinación, están conformados por seis directrices que deben garantizar la funcionalidad y vigencia de los organismos de coordinación:

1.- Preparación y Evaluación: los riesgos potenciales de violencia de género y los grupos vulnerables se identifican a través de evaluaciones de calidad sensibles al género.

2.- Coordinación: resulta en acciones efectivas para mitigar y prevenir la violencia de género y promover el acceso de sobrevivientes a servicios multisectoriales.

3.-  Abogacía y comunicación: estas acciones resultan en financiación aumentada y cambios en políticas y prácticas que mitigan el riesgo de violencia de género, promueven la capacidad de resistencia de mujeres y niñas y fomentan un entorno protector para todos/as.

4.- Monitoreo y evaluación: con información objetiva, recogida de una manera ética y segura, se logra  mejorar la calidad y rendición de cuentas de programas de violencia de género.

5.- Recursos humanos: se cuenta con personal calificado, competentes y con habilidades especializadas, reclutado y desplegado para diseñar, coordinar y/o implementar programas de prevención y respuesta.

6.- Movilización de recursos: se movilizan recursos financieros de manera oportuna para prevenir, mitigar y responder a la violencia de género en situaciones de emergencia.

Estos dieciocho estándares constituyen un sistema integrado de intervenciones y describen las acciones a realizar para prevenir la violencia de género en situaciones de emergencia.

Fuentes:

Estándares Mínimos para la Prevención y Respuesta de la Violencia de Género en Situaciones de Emergencia. UNFPA

Crisis Humanitaria y Acción Humanitaria. OCHA

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