Lunes, 28 de septiembre, 2020

Las personas con VIH reportan que los reactivos para los exámenes de control no existen ni en los laboratorios privados y la hipertensión arranca la vida de quienes tampoco consiguen tratamiento y si lo consiguen, en muchos casos se les hace imposible pagarlos


El Estado venezolano no está en capacidad de resolver lo que ocurre en materia de salud. Las muertes prevenibles se conocen con frecuencia en las regiones, pero debido a la opacidad de cifras ya la persecución contra los médicos y personal que denuncia se hace imposible frenar el retroceso

La Emergencia Humanitaria Compleja continúa haciendo estragos en Venezuela y las regiones del país son las más impactadas. En el estado Aragua los principales centros de salud no tienen vacunas BCG para recién nacidos, insumos para que el personal atienda las emergencias y los médicos brillan por su ausencia porque los salarios no alcanzan ni para cubrir los costos del transporte. En Carabobo la situación no es diferente. Las personas con VIH reportan que los reactivos para los exámenes de control no existen ni en los laboratorios privados y la hipertensión arranca la vida de quienes tampoco consiguen tratamiento y si lo consiguen, en muchos casos se les hace imposible pagarlos.

Maracay con esperanza de vida en crisis

El Hospital Central de Maracay (HCM) se encuentra en las peores condiciones, esto ha sido denunciado por distintos medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil e incluso por los propios trabajadores, quienes desde 2015 difunden fotografías y videos que muestran las condiciones deplorables del principal centro de salud del estado Aragua. [1]

Ramón Rubio, presidente del Colegio Médico del estado Aragua explicó que la preocupación real de quienes hacen vida en los centros de salud es la negativa del Estado venezolano de poner fin a la crisis.

“Es preocupante e insostenible la deficiencia de insumos médico quirúrgicos, la escasez de reactivos y medicamentos que impiden brindar al menos una atención digna y oportuna. Quienes llegan al centro de salud corren el riesgo de morir por las condiciones en las que se encuentra el hospital”, recalcó.

Son incontables las denuncias públicas de la situación que se vive en el HCM. En 2018 la persecución comenzó y los trabajadores de la salud eran vigilados para que no continuaran publicando las fotos que se hacían virales en las redes sociales y que reflejaban las condiciones deplorables en las que eran atendidas las personas del estado y las de su adyacencia.

Muertes prevenibles y abandono de las autoridades

A principio de año se reportó la muerte por falta de insumos de Belkys Yorbelis Rivas, de 37 años, quien residía en el sector Brisas de Aragua de Las Tejerías. Héctor Ruiz, su esposo asegura que esto se pudo evitar.

“Mi esposa tenía un fuerte dolor de cabeza que no se le quitó por muchas horas. La llevé al ambulatorio de Las Tejerías, donde ni siquiera la evaluaron porque no tenían tensiómetro, no había nada para atenderla. La remitieron a un Centro de Diagnóstico Integral cercano y la reanimaron y le pusieron una solución. Me dijeron que no podían hacer más nada. Luego, la llevé al Hospital José María Benítez de La Victoria y allá no había médicos. Me fui desesperado al hospital Padre Lazo y tampoco tenían insumos. En el HCM fue donde la atendieron, pero fue muy tarde, porque murió y dejó a nuestras cinco niñas solas”.

Belkys murió por falta de atención, escasez de insumos y hasta de ambulancias porque su esposo utilizó la grúa con la que se gana la vida para trasladarla. Él hizo todo lo posible por salvarla, pero no fue suficiente con la desidia del sistema de salud.  

Reymer Villamizar es activista de la ONG Codevida en Aragua y además su salud amerita que se le garantice el acceso a medicamentos y chequeos de manera permanente y oportuna, ya que tiene un trasplante de riñón desde hace 19 años.

“Siento que soy afortunado entre todas las personas que están aún en una lista esperando por su trasplante, porque lo hice cuando el sistema de salud funcionaba. Actualmente, todo eso está desmantelado porque le otorgaron competencias a otros que simplemente dejaron de hacer sus funciones y en Venezuela tenemos tres años donde los trasplantes han sido suspendidos totalmente.”

Los trasplantes realizados de manera privada se dan muy poco porque esto implica tener muchísimo dinero para costearlos. Son más las personas que no tienen oportunidad y además todo se complica debido a la escasez y a la falta de respuesta de las autoridades sanitarias en el suministro de medicamentos de alto costo.

“No contamos con los medicamentos necesarios para evitar episodios de crisis en nuestra salud. Es lamentable porque las personas con alguna condición de este tipo siempre fallecen”, dijo Villamizar.

El sistema de salud pasó de estar en un estancamiento a un retroceso de décadas. Quienes ejercen trabajos de salud deben hacerlo con piedras y palos como en la época de las cavernas y los más perjudicados son las personas vulnerables.

“La gente en otros partes del mundo se pregunta cómo un país con tantos recursos tiene la salud tan atrasada que puede compararse a la de los años 20 o 30”.

El Estado venezolano suele responder que el sistema de salud en declive y la emergencia humanitaria compleja es consecuencia del bloqueo y las sanciones impuestas por Estado Unidos, sin embargo, los defensores de derechos humanos y expertos en el tema responden que las denuncias fueron realizadas desde mediados de 2015 y que además las sanciones de carácter individual[2] no afectan la exportación de alimentos, medicinas e insumos médicos.

Carabobeños en peligro constante de muerte

Reconocer que existe una crisis de salud no es suficiente. El declive inminente en esta materia pareciera parte de la política de Estado que no tiene capacidad para responder, pero tampoco muestra disposición de aceptar apoyo internacional humanitario para poner fin a las muertes.

La salud es un derecho, pero en Carabobo esto pareciera desconocerse. Son muchas las enfermeras que realizan labores de médicos porque estos profesionales ahora son parte de la migración forzada venezolana. El tema de los bajos salarios y la ausencia de condiciones necesarias para el trabajo de salud hace que hasta el personal de limpieza esté en constante riesgo.

Filtraciones, camas rotas, ausencia de camillas son algunos de los problemas que se suman a la falta de insumos y de salubridad en los principales centros hospitalarios de la región.

La zona, que está comprendida por los municipios Bejuma, Montalbán y Miranda, cuenta con 18 centros de salud tipo ambulatorios y salas de parto y el hospital satélite Distrital de Bejuma, que por su cercanía con la carretera Panamericana atiende tanto a habitantes de la entidad carabobeña como a quienes viven en los estados cercanos (Yaracuy y Lara).

La ONG Civilis reportó en 2018 que muchas personas llegaban con necesidades de salud a los hospitales y a las clínicas privadas de Carabobo buscando asistencia sanitaria pero esto no era posible ya que la situación era cada vez más caótica y que además esto era agravado debido al colapso de los servicios de electricidad, agua potable y transporte público que generan extremas vulnerabilidades, desamparo y riesgos para las vidas e integridad física y mental de la población con condiciones de salud prevenibles, diagnosticables, tratables y curables. [3]

Drama que se incrementó en 2020

Según las denuncias de las organizaciones locales son más de mil los profesionales de la salud en Carabobo que han migrado del país y quienes se quedan y se atreven a denunciar o protestar han sido amenazados con destitución o prisión. Las muertes maternas y neonatales continúan aumentando por falta de insumos y medicinas y el elevado número de embarazos tempranos sin control médico.

La discriminación y el estigma también empaña lo que significa ser seropositivo en la región. La constante intermitencia y escasez de medicamentos antirretrovirales para frenar el virus, la ausencia de reactivos para la realización de pruebas y la falta de respuesta de las autoridades hacen estragos en la población.

“Desde el año 2015 ha habido una escasez esporádica de estos medicamentos vitales en toda Venezuela, pero las entregas que hacen continúan con intermitencia. Los hospitales no realizan las pruebas, los suministros se han agotado. Hay estantes vacíos en las farmacias hasta para quien busca ibuprofeno para calmar un resfriado. Cuando se consigue cualquier medicamento para alguna enfermedad oportunista los costos doblan el salario mínimo de un mes”, así lo indicó Eduardo Franco, activista de derechos humanos de personas con VIH en Venezuela y portavoz de la Fundación VIH/SIDA MAVID en el estado Carabobo.

Franco señala que a todo esto se suma el tema de la discriminación y estigmatización, no hay campañas preventivas ni informativas que expliquen lo que es vivir con el virus. Los médicos cuando vas a hacerte un chequeo de inmediato no quieren atenderte porque no tienen kit de bioseguridad o simplemente porque no quieren exponerse a ninguna enfermedad.

Carabobo, tiene la tercera tasa de mortalidad más alta para las personas con VIH y Sida en Venezuela.

“No se sienten seguros, hay más de ocho mil personas con el virus que no están recibiendo atención, medicamentos y tampoco control”.

El drama aumenta al conocer casos de niños, madres jóvenes y adolescentes que mueren porque no toman sus medicamentos.  Franco comenta que fue diagnosticado en 1998 cuando Venezuela tenía un programa de Sida moderno, bien financiado, con los mejores médicos y en este momento ninguna de estas personas puede al menos tener la seguridad de acceder al sistema de salud o la de morir con dignidad.

“Muchas mujeres con VIH son madres y tampoco encuentran fórmula para alimentar a sus hijos, la situación de la desnutrición es grave en la región y la mayoría de ellas no tiene el poder adquisitivo para comprar alimentos ni para ellas ni para sus niños recién nacidos”.

En 2017, el gobierno eliminó de las listas de compras públicas los medicamentos para personas con cáncer, VIH, trasplantes, hemofilia, lupus y problemas reumáticos, parkinson, inflamación intestinal, esclerosis múltiple e hipertensión pulmonar, entre otras afecciones graves mientras que la Federación Farmacéutica de Venezuela (FEFARVEN) en el mes de febrero 2020 indica que los niveles de escasez son de 80%.[4]

Urge que las autoridades sanitarias se aboquen a la situación de salud que se vive en la región ya que con la crisis de servicios públicos y los altos índices de inflación y crisis económica profundiza la emergencia humanitaria compleja y los más vulnerables son víctimas que aumentan las cifras invisibles de las muertes prevenibles en Venezuela.

 

Foto: Pixabay 



[2] Tal Cual: Sanciones de EEUU no afectan remesas ni compras de medicinas y alimentos https://talcualdigital.com/sanciones-de-eeuu-no-afectan-remesas-ni-compras-de-medicinas-y-alimentos/

[3] Civilis: Emergencia Humanitaria Compleja: Reporte sobre el derecho a la salud https://www.civilisac.org/emergencia-humanitaria-compleja/reporte-sobre-el-derecho-a-la-salud-en-el-estado-carabobo