Lunes, 12 de julio, 2021

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 nace como el resultado de las atrocidades vividas en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) estableciendo la búsqueda del ser humano de preservar la vida y la dignidad de todos los individuos sobre todas las cosas, y declarando como irrenunciables derechos como el derecho a la educación, a la libertad de reunión, el derecho a libertad de opinión, de expresión, entre otros


Popularmente se conoce a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) como el documento original o creador de los derechos humanos, esto no es del todo cierto.  Los derechos consagrados en La declaración Universal de los Derechos Humanos son el resultado de una amplia travesía de la humanidad en la lucha por el respeto y reconocimiento de sus derechos y libertades, una travesía cubierta de batallas, pérdidas y triunfos.

Si remontamos al inicio de la civilización los derechos no eran más que beneficios de los ricos sobre los pobres, los seres humanos eran catalogados según características físicas, étnicas, religión, o circunstancias tales como nacimiento o el bando en una batalla.  No existía ningún medio de protección más allá de las circunstancias monetarias que rodeaban a una persona, definitivamente no éramos iguales.

Uno de los primeros intentos de reconocer los derechos del ser humano por un poder gubernamental data del año 539 a.c, cuando el Rey persa Ciro el Grande (559-529 a.c), en su intento por gobernar la ciudad multicultural de Babilonia (actual Iraq) ordena escribir en un cilindro de arcilla  una serie de garantías para el pueblo tales como la liberación de los esclavos y la libertad de practicar cualquier religión, algunos historiadores consideran al Cilindro de Ciro como “el primer acercamiento a los derechos humanos”[1].

Si bien este proyecto no bastó para cambiar al mundo en su momento, sí fue suficiente para iniciar algunas de las ideas que más adelante llevarían al verdadero génesis de los derechos humanos. Como lo fue La Gran Carta Magna (1215) del Rey Juan I de Inglaterra (1166-1216).  Este es el primer documento escrito donde un monarca rectifica las libertades de los ciudadanos frente al poder gobernante y a su vez limita el poder del mismo. Aunque este documento fue un acuerdo entre los nobles de su época, no se puede negar su trascendencia y su ejemplo, fue un gran paso en la dirección correcta y sirvió de base para los documentos y mecanismos de protección que hoy conocemos.

Hasta este punto de la historia todos los medios que garantizaban algún tipo de protección a los ciudadanos frente a los gobernantes eran exclusivos de los nobles y terratenientes, no fue sino hasta 1628 cuando la cámara de comunes en Inglaterra presenta el documento escrito conocido como la Petición de Derechos (1628), una respuesta del parlamento inglés ante las abruptas decisiones del Rey Carlos I de Inglaterra (1625-1649)  durante la guerra de los 30 años (1618-1648) las cuales incluían el establecimiento de impuestos sin la aprobación del parlamento, encarcelamiento sin causa e imposición de la ley marcial.

Ante estas circunstancias se redactaron garantías a los ciudadanos que nadie, ni siquiera el Rey podía violar, limitando así nuevamente el poder de los gobernantes ante sus súbditos. Este documento inspiró a la mayoría de artículos y enmiendas que hoy conocemos como derechos humanos, además aún se utiliza como referencia legal en países como Australia y Nueva Zelanda.

Así fue como todos estos documentos inculcaron en los ciudadanos ideas como la libertad, autonomía y democracia, siendo una consecuencia directa la guerra de independencia de los Estados Unidos de América (1775-1783) y su Declaración de Independencia (1776), este documento establece que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad[2].  Rectifica Derechos como el derecho a libertad y la revolución, además asentó las bases para lo que luego sería la independencia de muchos de los países que hoy conocemos, así como de sus leyes, garantías y protecciones.

Tal fue el caso de la revolución francesa (1789-1799) que dio como resultado la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), uno de los documentos más amplios en cuanto a garantías y derechos, como la libertad del individuo, la libertad de prensa, de conciencia, el respeto de la propiedad y el principio de legalidad, la mayoría de sus enmiendas podemos encontrarlas en los ordenamientos jurídicos actuales bajo la figura de ley y en muchas de las Cartas Magnas o Constituciones Nacionales. 

Si bien esta declaración, al igual que todos los documentos que la precedieron no fueron perfectos y dejaron a su paso muchos vacíos legales y exclusiones, por ejemplo ninguno abolió la esclavitud y ninguno reconoció a la mujer como titular de derechos. Pero aun así fueron producto de largas luchas y movimientos por un gran número de seres humanos, todas son producto de guerras y muertes y para que llegaran a ser vinculantes y obligatorias recorrieron un largo camino político. 

Siendo esta senda una especie de patrón, ya que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 nace como el resultado de las atrocidades vividas en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) estableciendo la búsqueda del ser humano de preservar la vida y la dignidad de todos los individuos sobre todas las cosas, y declarando como irrenunciables derechos como el derecho a la educación, a la libertad de reunión, el derecho a libertad de opinión, de expresión, entre otros.

Actualmente los Derechos Humanos se consideran legalmente como intrínsecos e inalienables de todos los miembros de la familia humana[3] y son de obligatorio cumplimiento y protección para todos los gobernantes del planeta tierra, pero también son el resultado de una historia de más de dos mil quinientos años, así como de guerras, batallas y discursos, pero en especial son la suma de esfuerzos consagrados en cinco documentos escritos y un cilindro de arcilla.

 

 

 Por Ariana Lourdes Contreras Alviarez

Foto: Pixabay



[1] LOPEZ M. (2016) Derechos sexuales y reproductivos: un asunto de derechos humanos. Fecha de consulta 08 de julio del 2021. Disponible en https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/11/5177/8.pdf

[2] La Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América (1776). Fecha de consulta 09 de julio del 2021. Disponible en  https://www.archives.gov/espanol/la-declaracion-de-independencia.html

[3] Preámbulo de La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Fecha de consulta 09 de julio del 2021. Disponible en https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights