Jueves, 23 de septiembre, 2021

El agua es, sin dudas, un recurso básico que permite al ser humano crecer y desarrollar una vida digna. De allí que el acceso universal al agua potable, segura y asequible se reconozca como un derecho fundamental y, desde hace años, este derecho forme parte de tratados internacionales que buscan comprometer a los Estados en asegurar su gestión y conservación


Venezuela, al igual que en el resto del mundo, considera que el agua es primordial para el desarrollo y bienestar de la nación; así lo ha reflejado diferentes leyes que manifiestan el compromiso del Estado a asegurar su acceso y correcta gestión. Lamentablemente, en los últimos años, en ciudades como Maturín, capital del estado Monagas, son recurrentes los reportes de fallas en el suministro, deficiencias en su calidad y contaminación de importantes fuentes de agua.

El agua en Maturín

De acuerdo a Alfredo Tineo, especialista con trayectoria en el trabajo en construcción y mantenimiento de plantas de tratamiento y acueductos, “Maturín se abastece principalmente de dos acueductos: el sistema Bajo Guarapiche con capacidad de 1.250 lts/seg y el sistema Amana- Maturín con capacidad de 2.500 lts/ seg. Asumiendo que la ciudad posee una población de 400.000 habitantes, tendría una demanda de 120 millones de litros/día.”

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El Bajo Guarapiche surte: casco central de la ciudad, parte de la parroquia Boquerón, parte de la parroquia Las Cocuizas, sectores como la Av. Orinoco, Av. Bicentenario, calle Azcue, La Manga, Antonio José de Sucre y zonas céntricas. El Amana-Maturín sirve principalmente a los sectores: Fundemos, Los Guaritos, parte de La Puente, La Floresta, Juanico, Av Libertador, La Cruz y otros.

Estos dos acueductos sirven a gran parte de la ciudad pero, por el crecimiento poblacional de los últimos 20 años, nuevos desarrollos urbanísticos se construyeron lejos de ellos. La falta de planes de ordenación y planificación de servicios los dejó sin acueductos; situación que llevó a la perforación de pozos para cubrir esta nueva demanda de agua.

10 años con fallas

De acuerdo a testimonios de usuarios, las fallas del servicio tienen aproximadamente 10 años. Las más importantes se presentaron tras el primer derrame de petróleo sobre del río Guarapiche del año 2012, desde entonces, el servicio no fue el mismo.

Con respecto a esta situación Tineo explica que, más allá de los problemas presentados con los derrames petroleros, los acueductos tienen otros inconvenientes. “De acuerdo al cálculo de diseño, los dos sistemas en su conjunto son suficientes para satisfacer la demanda de Maturín. Pero hay factores que impiden qué tal condición se cumpla, como: 1- El bajo caudal en época de verano de los ríos Guarapiche y Amana y la falta de reservorios de agua (embalses) para suplir esta deficiencia. 2- Las tomas ilegales en el recorrido de la tubería de conducción del sistema Amana- Maturín y 3- La falta de mantenimiento de las instalaciones.”

También menciona que con respecto al sistema de tuberías de distribución la situación es precaria. “La tubería del sistema Amana-Maturín, tiene largos tramos que están dañados por corrosión, imposibilitando la conducción de suficiente agua. En lo relacionado a la red de distribución del acueducto, debido a más de 40 años sin realizarse cambios de diámetro o construcción de suficientes alimentadores, no se consigue un mejor servicio de distribución”. Betty Palomo vive en el centro de la ciudad. Al preguntarle su opinión respecto al servicio manifiesta lo siguiente:

“El servicio ha empeorado en los últimos 5 años. Anteriormente, contábamos con agua potable de buena calidad y un caudal fuerte las 24 horas, los 7 días de la semana. Actualmente, la frecuencia del servicio es incierta, no tenemos horarios fijos, la calidad del agua es deficiente, su color es beige y con olor a óxido. El caudal es variante, unas veces es fuerte y otras no”.

Esta realidad expresada por Palomo parece igual en toda la ciudad. De acuerdo con una evaluación de servicios realizada por la Asociación Civil Conciencia Ciudadana en 2019, en promedio, losmaturineses valoran el servicio de agua como “Malo”.

La realidad de los pozos

El crecimiento urbano que se alejó de los acueductos principales, más la falta de nuevos sistemas de captación, obligó a la perforación de pozos para abastecer los nuevos desarrollos del norte, sur, este y oeste de la ciudad, no resultando, en todos los casos, una solución 100% satisfactoria.

Con respecto al uso de pozos, el especialista Tineo comenta que Maturín posee una gran masa de agua subterránea, pero la mayor parte de los acuíferos posee gran cantidad de minerales ferrosos, convirtiéndose en una desventaja de calidad. Otra desventaja son los costos operacionales por la deficiencia en el suministro eléctrico y a la falta de mantenimiento de este tipo de instalación. “En mi opinión no es la solución para el abastecimiento de agua de la ciudad”.

Fátima Gutiérrez vive en la parroquia Las Cocuizas, sector Los Capachos. Su comunidad cuenta con pozo y, respecto a ello, menciona que hay un pozo y un tanque elevado. El agua llega todos los días de 8:00 am a 11:00 pm, pero solo funciona cuando hay luz.

 “El agua llega amarilla, creo que porque nadie limpia el tanque de la comunidad. La tubería de la calle está mala, yo pensé que eran problemas en mi casa, pero veo que la matriz se está dañando y ha afectado a varias casas. Hay sectores con pozos fuerade servicio y esas personas caminan con baldes a ríos o quebradas cercanas, pero esa agua les provoca alergias en la piel”.

Por otra parte, Marlene Rodríguez vive en Los Guaritos III Canal 90. Ella indica que su sector forma parte del acueducto, pero la situación es tan grave que perforaron un pozo. Aún así, no está satisfecha con el resultado. “El agua viene sin fuerza. Solo quienes tienen bomba pueden agarrar, quienes no, deben salir a la acera y llenar baldes. El servicio es muy irregular, llega cada 5 días a las 10:00 pm y lo quitan la mañana siguiente”.

Para casos como el de la señora Marlene, Tineo explica: “Estas son opciones paliativas que se aplican cuando las comunidades no están incorporadas a la Red del acueducto o cuando hay una grave deficiencia de agua. Pero no deben considerarse como soluciones definitivas cuando se dispone de un acueducto capaz de satisfacer la demanda de agua de esos sectores”.

El último eslabón del servicio: Las aguas residuales

A las tres entrevistadas se les preguntó si sabían qué pasaba con las aguas residuales de sus casas. Por un lado, las señoras Palomo y Rodríguez indicaron desconocer del tema, mientras que Gutiérrez dijo que en su sector se usan pozos sépticos. “El de mi casa funciona bien, pero mi vecina tuvo que abrir otro. Mi vecino de atrás no tiene y sus desechos los coloca en bolsas y arroja a la calle”.

“Maturín no cuenta con una estación o planta de tratamiento para las aguas residuales. La mayoría de los efluentes de sus redes cloacales se vierten a ríos, caños, quebradas y morichales.

La zona norte principalmente al río Guarapiche que, aunque las comunidades de Boquerón y Tipuro disponen de mini plantas de tratamiento, la mayoría están abandonadas. La zona sur hacia el caño Juanico. El centro al caño Orinoco. La parroquia las Cocuizas al río Guarapiche. El Oeste hacia la quebrada de La Puente y al Caño Orinoco. La mayoría de los efluentes van al Caño Juanico a través de un colector que los conduce hasta un gran estuario llamado Laguna Grande que, por esta misma situación, se encuentra totalmente contaminado”, explicó Tineo.

Por último el especialista mencionó que años atrás se construyó una estación de tratamiento de aguas servidas en el sector Los Tapiales para tratar las aguas del sector Juanico. Tenía una capacidad de diseño de 1.200 lts/seg. Pero, lamentablemente fue abandonada, está fuera de servicio y casi desmantelada. En conclusión, la ciudad no dispone de un sistema de tratamiento de sus aguas servidas.

La solución: Inversión y planificación

En base a los testimonios consultados, Maturín cuenta con sistemas capaces de satisfacer su demanda; pero la falta de inversión y mantenimiento han desmejorado el servicio. Esta realidad incide directamente sobre el bienestar de la población y el desarrollo económico y

social de la ciudad. La situación se vuelve más delicada por el abandono de sistemas de tratamiento de aguas residuales. La contaminación reduce la posibilidad después de acceso a fuentes de agua de calidad y, en casos como el Guarapiche, dificulta e incrementa el costo de tratamiento.

La solución está en la inversión y recuperación de los sistemas existentes, también en la correcta ordenación y planificación. La ciudad no puede seguir expandiéndose sin una previa planificación de servicios, en caso contrario, terminaría afectando el correcto desarrollo de vida de los futuros habitantes y amenazaría su derecho al acceso universal al agua potable, segura y asequible y a un ambiente sano.

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Por Claudia Elena Martínez Rodríguez