Martes, 11 de febrero, 2020

“Las autoridades federales de Rusia deberían tomar cartas en el asunto, pero hasta ahora han indicado claramente que no tienen intención de hacerlo”, Denis Krivosheev, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central


En reacción a la noticia del ataque colectivo sufrido la pasada noche en Grozni por dos activistas de derechos humanos que visitaban la capital de Chechenia —una de ellas la periodista de investigación Elena Milashina, que destapó una atroz campaña de secuestro, tortura y homicidios de hombres gays en Chechenia hace dos años—, Denis Krivosheev, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central, ha declarado:

“Este descarado ataque es un hecho deplorable. El año pasado, el dirigente checheno designado por Rusia, Ramzan Kadyrov, advirtió abiertamente que prohibiría en Chechenia a los defensores y defensoras de los derechos humanos, y los amenazó con actos de violencia. Ahora se está produciendo dicha violencia.”

“Se trata del más reciente de una sucesión de brutales ataques contra personas que mantienen posturas abiertamente críticas en Chechenia, y es el resultado directo de estas amenazas, unidas a la completa impunidad de que gozan quienes perpetran ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas contra las personas que critican a Kadyrov.”

“Sólo una investigación efectiva de este y de todos los ataques anteriores puede terminar con la impunidad reinante actualmente en Chechenia. Dado que hay pocas esperanzas de que tal investigación se lleve a cabo a nivel local, las autoridades federales de Rusia deberían tomar cartas en el asunto, pero hasta ahora han indicado claramente que no tienen intención de hacerlo.”

Información complementaria

Elena Milashina —que destapó la historia de la campaña de secuestros, tortura y homicidios de hombres gais en Chechenia hace dos años— y la abogada de derechos humanos Marina Dubrovina fueron atacadas la noche del 6 de febrero en el vestíbulo del Continent Hotel por un grupo de personas que las abofeteó y les dio puñetazos mientras grababan el suceso. Después, uno de los agresores les dijo que se fueran y el grupo salió del hotel sin encontrar resistencia.

Marina Dubrovina había ido a Grozni para prestar asistencia letrada a Islam Nukhanov, bloguero que grabó un vídeo donde aparecían las lujosas propiedades presuntamente pertenecientes a familias vinculadas con dirigentes chechenos. A raíz de la publicación del vídeo en YouTube, Nukhanov fue detenido y después acusado de posesión ilegal de armas, acusación que niega. Elena Milashina iba a asistir al juicio en calidad de periodista.