Miércoles, 01 de abril, 2020

El mando estadounidense en África (AFRICOM) ha realizado cientos de ataques aéreos durante los más de 10 años de lucha contra el grupo armado Al Shabaab, pero solo ha reconocido haber matado a civiles en un único ataque aéreo que tuvo lugar hoy hace exactamente dos años


Las muertes de civiles continúan aumentando a consecuencia de la guerra aérea secreta que el ejército de Estados Unidos mantiene en Somalia, sin que haya justicia o reparación para las víctimas de posibles violaciones del derecho internacional humanitario, ha advertido Amnistía Internacional, que ha publicado detalles de los dos ataques aéreos más mortíferos en lo que va de año.

El mando estadounidense en África (AFRICOM) ha realizado cientos de ataques aéreos durante los más de 10 años de lucha contra el grupo armado Al Shabaab, pero solo ha reconocido haber matado a civiles en un único ataque aéreo que tuvo lugar hoy hace exactamente dos años. Esta única admisión se consiguió gracias al trabajo de investigación e incidencia de Amnistía Internacional.

“Cada vez hay más datos y son demoledores. AFRICOM no sólo ha fracasado rotundamente en su misión de informar sobre las muertes civiles, sino que parece no importarle la suerte de las numerosas familias a las que ha destrozado”, ha afirmado Deprose Muchena, director de Amnistía Internacional para África Oriental y Austral. 

“En la escalada de la guerra aérea de Estados Unidos en Somalia, hemos documentado un caso tras otro en los que AFRICOM cree que, simplemente, puede tachar a todas las víctimas civiles de “terroristas” sin más explicaciones. Es una situación inaceptable, el ejército de Estados Unidos debe cambiar de rumbo y preservar la verdad y la rendición de cuentas en estos casos, de acuerdo con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario (las leyes de la guerra)”. 

Dos nuevos casos sólo en febrero

Amnistía Internacional tiene indicios de que AFRICOM causó la muerte a dos personas civiles, y heridas a otras tres a consecuencia de dos ataques aéreos en febrero de 2020.

En las dos ocasiones, tras los ataques aéreos, AFRICOM emitió sendos comunicados de prensa alegando haber matado a “terroristas” de Al Shabaab, sin ofrecer la más mínima prueba de los supuestos vínculos de las víctimas con el grupo armado.

Por el contrario, Amnistía Internacional no encontró indicios de que las personas muertas o heridas fueran miembros de Al Shabaab o de que hubieran participado directamente en las hostilidades. La organización entrevistó a familiares de las víctimas, miembros de sus comunidades y conocidos, analizó imágenes de satélite, fotografías y vídeos testimoniales de la escena de los ataques e identificó la munición utilizada por Estados Unidos.

El 2 de febrero, hacia las 8 de la noche, una familia de cinco personas cenaba en su casa en la ciudad de Jilib, en la región de Juba Central (Somalia), cuando un artefacto lanzado desde el aire —posiblemente una bomba planeadora guiada GBU-69/B estadounidense con una cabeza explosiva de 16 kilos— impactó en la vivienda. Un pesado fragmento metálico de munición impactó en la cabeza de Nurto Kusow Omar Abukar, mujer, 18 años, y la mató al instante. En el impacto también resultaron heridas sus dos hermanas menores, Fatuma y Adey, de 12 y 7 años respectivamente, y su abuela, Khadija Mohamed Gedow, de unos 70 años.

El padre de las niñas, Kusow Omar Abukar, granjero de 50 años que estaba en la casa en el momento del ataque, lo describió así a Amnistía Internacional. “Nunca imaginé que nos iba a alcanzar a nosotros. De repente oí un gran estruendo. Parecía que la casa se hubiera derrumbado. […] Se me llenaron los ojos de arena y humo”.

En otro ataque aéreo estadounidense que tuvo lugar a media tarde del 24 de febrero de 2020, un misil Hellfire impactó en la granja Masalanja, cerca del pueblo de Kumbareere, a 10 kilómetros al norte de Jilib, y mató a Mohamud Salad Mohamud, de 53 años. Era agricultor de plátanos y director de la oficina de Hormuud Telecom de Jilib. Dejó mujer y ocho hijos.

Una de las personas responsables de Hormuud Telecom expresó su incredulidad por el ataque contra Mohamud Salad Mohamud, que previamente había trabajado para organizaciones humanitarias y había sido detenido en varias ocasiones por Al Shabaab. “Cuando oí que había muerto, pensé que lo había matado Al Shabaab. Nunca imaginé que hubieran sido los americanos o el gobierno de Somalia. Fue muy raro. No sé cómo explicarlo”.

Estos dos ataques aéreos forman parte de una serie de 20 ataques llevados a cabo por el ejército de los Estados Unidos en Somalia como represalia por el asalto de Al Shabaab a una base aérea estadounidense en Manda Bay (Kenia) a principios de enero. Stephen Townsend, general estadounidense y comandante de AFRICOM, prometió “perseguir sin tregua a todas las personas responsables” del ataque, en el que murieron un soldado estadounidense y dos contratistas y se destruyeron cinco aviones, entre ellos dos aviones espías excepcionales y de gran valor.

“Nada justifica quebrantar las leyes la guerra. Cualquier ataque estadounidense o del gobierno de Somalia en respuesta a los ataques de Al Shabaab debe distinguir entre combatientes y civiles y tomar todas las precauciones posibles para evitar daños a civiles”, ha dicho Abdullahi Hassan, investigador sobre Somalia de Amnistía Internacional.

No se ha ofrecido reparación a la familia de El Buur

Las familias de las personas civiles recientemente fallecidas en la región de Juba Central se suman a muchas otras civiles que en Somalia han perdido a sus seres queridos a causa de los ataques aéreos estadounidenses, a pesar de lo cual hasta la fecha no han visto reparación alguna o que se rinda cuentas por ello.

Un ejemplo significativo es el del ataque aéreo estadounidense que tuvo lugar el 1 de abril de 2018 contra un vehículo que circulaba por El Buur, al norte de Mogadiscio.

Poco más de un año después, AFRICOM admitió públicamente que en el ataque habían muerto una mujer y un menor. Es la única vez que AFRICOM han admitido muertes civiles provocadas por la guerra aérea en Somalia, que dura ya más de una década. A pesar de que los familiares de las víctimas de este ataque aéreo se pusieron en contacto con la embajada estadounidense en Mogadiscio en abril del año pasado, en el momento de redactar este comunicado, ni la embajada ni AFRICOM se habían puesto en contacto con la familia para ofrecerles reparación.

 

Estados Unidos intensifica los ataques aéreos

Según el grupo de observación Airwars, las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo —solo en los tres primeros meses de 2020— un total de 32 ataques aéreos en Somalia. Más del doble que en 2019, cuando AFRICOM llevó a cabo el récord de 63 ataque aéreos en el país.

Desde la publicación en marzo de 2019 del revelador informe de Amnistía Internacional The Hidden US War in Somalia, la organización ha llevado a cabo investigaciones exhaustivas sobre ocho ataques aéreos estadounidenses en los que han muerto personas civiles en las regiones de Bajo Shabelle y Juba Central de Somalia. Además del ataque aéreo de El Buur, han matado a un total de 21 civiles y herido a 11 más. AFRICOM no se ha puesto en contacto con los familiares de las personas fallecidas en ningún caso.

“No podemos permitir que el ejército de Estados Unidos continúe maquillando sus víctimas civiles como terroristas y deje a familias de luto abandonadas a su suerte. Se puede hacer mucho más para esclarecer la verdad y para que haya justicia y rendición de cuentas por los ataques estadounidenses que han matado a muchas personas civiles en Somalia y que, en muchos casos, podrían equivaler a violaciones del derecho internacional humanitario”, ha manifestado Abdullahi Hassan.