Viernes, 13 de marzo, 2026
Los ataques aéreos israelíes contra lugares vinculados a la entidad financiera sin ánimo de lucro Al Qard Al Hassan, asociada a Hezbolá, deben ser investigados como crímenes de guerra ya que no son objetivos militares legítimos según el derecho internacional humanitario; así lo ha manifestado hoy Amnistía Internacional.
El 2 de marzo, las fuerzas armadas israelíes anunciaron que atacarían todas las sucursales de Al Qard Al Hassan en Líbano, y el 10 de marzo afirmaron que habían atacado “unas 30 sucursales” la semana pasada. Muchas oficinas de Al Qard Al Hassan están situadas cerca de bloques de viviendas o en barrios densamente poblados. Los ataques perpetrados en todos los suburbios del sur de Beirut, el sur de Líbano y el valle de la Becá han destruido oficinas que decenas de miles de civiles utilizaban para acceder a servicios financieros, incluidos préstamos para pagar cuotas escolares, gastos médicos y vehículos para ir al trabajo.
“Una y otra vez, las fuerzas armadas israelíes parecen asumir que calificar algo como asociado a Hezbolá, ya sea personal de asistencia médica, casas en pueblos fronterizos o entidades financieras, lo convierte en objetivo legítimo. Eso es un error”, ha dicho Heba Morayef, directora regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África
“Las denuncias de vínculos económicos, por sí solas, no convierten a civiles ni edificios civiles en objetivos militares. Distinguir entre objetivos militares y objetos civiles es uno de los pilares fundamentales del derecho internacional humanitario. Hezbolá es un actor militar y político, pero también dirige entidades de servicios y benéficas cuyo personal es civil.”
“La población civil y los bienes de carácter civil no se convierten en objetivos legítimos sólo por una vinculación o presunta conexión. Sin embargo, Israel ha vuelto a destruir sucursales de una entidad financiera que actúa como una tabla de salvación para miles de personas que están en una situación desesperada. Son ataques ilícitos y deben investigarse como crímenes de guerra.”
Amnistía Internacional examinó las afirmaciones de las fuerzas armadas israelíes sobre los ataques, verificó las imágenes de cuatro lugares atacados los días 2 y 9 de marzo, y entrevistó a 12 personas de distinta procedencia que habían utilizado los servicios financieros de Al Qard Al Hassan. Se han utilizado seudónimos para preservar su intimidad y seguridad.
Ataques a infraestructuras civiles basados en acusaciones imprecisas de “terrorismo”
La Asociación Al Qard Al Hassan es, desde hace tiempo, uno de los principales proveedores de microcréditos del país y opera con una licencia de ONG emitida por el gobierno libanés desde 1987. No tiene licencia del Banco Central de Líbano para operar como entidad financiera. Desde 2007, la asociación está sujeta a sanciones de Estados Unidos basadas en sus vínculos con Hezbolá. En julio de 2025, el Banco Central ordenó a las entidades financieras con licencia que suspendieran todas las transacciones con entidades que carecieran de licencia del Banco Central y fueran objeto de sanciones extranjeras, entre ellas Al Qard Al Hassan.
El derecho internacional humanitario protege los bienes de carácter civil, entre los cuales se encuentran las entidades financieras. Sólo son lícitos los ataques a objetivos militares, Que se limitan estrictamente a aquellos objetos que contribuyan eficazmente a la acción militar y cuya destrucción total o parcial, captura o neutralización ofrezca, en las circunstancias del caso, una ventaja militar definida.
Amnistía Internacional no ha visto ninguna prueba presentada por las autoridades israelíes de que esta entidad financiera cumpla estos criterios.
La población civil y los bienes de carácter civil no se convierten en objetivos legítimos sólo por una vinculación o presunta conexión.
Heba Morayef, Amnistía Internacional
En sus comunicados para anunciar los ataques, las fuerzas armadas israelíes no denuncian que las oficinas se estén utilizando en la actualidad para contribuir directamente a la acción militar. El 2 de marzo, el portavoz en árabe del ejército israelí escribió en X que Al Qard Al Hassan “utiliza depósitos civiles para prestar servicios financieros a Hezbolá y a sus operativos con fines terroristas”. El 9 de marzo, el portavoz definió a esta asociación como “infraestructura terrorista” y “elemento central de la financiación de las actividades terroristas de Hezbolá [que] actúa al servicio de los intereses iraníes en perjuicio de la economía libanesa”.
Aunque fuera cierto que Hezbolá ha utilizado Al Qard Al Hassan para acceder a servicios financieros, como denuncian las autoridades israelíes, las oficinas de la entidad no perderían por ello su condición de bienes protegidos en virtud del derecho internacional humanitario.
“Los Estados deben dejar claro que lanzar ataques contra entidades financieras es ilegal. El apoyo o la vinculación financiera no es motivo suficiente para llevar a cabo esos ataques, Que son especialmente preocupantes debido a sus demoledores efectos en las infraestructuras civiles y en los medios de vida de la población civil”, ha dicho Heba Morayef.
Esta ha sido la tercera ronda de ataques de las fuerzas armadas israelíes contra Al Qard Al Hassan. Durante la escalada de 2024, el 21 de octubre, las fuerzas armadas israelíes afirmaron que habían alcanzado “cerca de 30” de sus sucursales en Beirut y sus barrios del sur, en el sur de Líbano y en la Becá. En aquel momento, Amnistía Internacional pidió que los ataques se investigaran como crímenes de guerra.
En diciembre de 2024, tras declararse una tregua, la asociación anunció la reapertura de 16 sucursales en todo Líbano. Tras la última ronda de ataques, algunas estructuras quedaron en pie pero ya no estaban operativas.
“Las fuerzas armadas israelíes llevan más de dos años cometiendo impunemente actos ilícitos atroces en Líbano, incluidas múltiples rondas de ataques contra bienes civiles. Los Estados con influencia sobre Israel deberían actuar para garantizar rendición de cuentas, y así podríamos acabar con esta terrible espiral de violaciones de derechos”, ha manifestado Heba Morayef.
Ataques múltiples, con y sin previo aviso
Los ataques de Israel contra las sucursales de Al Qard Al Hassan se llevaron a cabo en dos grandes rondas los días 2 y 9 de marzo.
El 2 de marzo de 2026, a las 13:55 horas, un portavoz de las fuerzas armadas israelíes anunció que las fuerzas israelíes iban a iniciar sus “ataques a infraestructuras de Al Qard Al Hassan, de Hezbolá” y ordenaron la evacuación inmediata de la población en un radio de 300 metros de 18 lugares identificados. De las 13:55 a las 14:30, el portavoz publicó varios mapas donde se señalaban los objetivos previstos en Líbano, seguidos de una imagen compuesta de los 18 lugares.
Se emitieron avisos de evacuación individuales para Borj al Barajneh, en los suburbios del sur de Beirut; para tres zonas en Labweh, Ain Bourday y Housh al Ghanam, en la región de Baalbeck, y para varios lugares más en Bednayel y Hermel. A continuación hubo más publicaciones con avisos para zonas de Tiro/Sour, Mashghara y Deir Qanun al Nahr; después para sitios de Bint Jbeil, Qana, Maaroub, Nabatieh al Tahta, y por último para lugares de Deir al Zahrani, Al Sultaniya, Toul y Habboush.
Pedía préstamos para pagar las cuotas escolares de mis hijos y los iba devolviendo a razón de unos 50 dólares al mes. Si venían más gastos, terminaba de pagar un préstamo y pedía otro, como hacían muchas familias para cubrir los gastos de educación de sus hijos.
“Umm Ali”, de 55 años, quien confió en Al Qard Al Hassan durante más de 27 años
Ese mismo día, unos minutos antes de las 16:00, las fuerzas israelíes comenzaron a atacar esos lugares. A las 19:38, el portavoz anunció el fin de la operación y declaró que los ataques se debían a las actividades financieras de Al Qard Al Hassan para apoyar a Hezbolá.
Las imágenes verificadas por el Laboratorio de Pruebas de Amnistía muestran el momento en que una munición lanzada desde el aire alcanza un edificio de tres plantas en una zona residencial y comercial de Tiro/Sour el 2 de marzo. En los vídeos de los momentos posteriores se ve el edificio destruido delante de un centro comercial donde diversos comercios sufrieron graves destrozos, entre ellos unos grandes almacenes, varios restaurantes y una farmacia.
A menos de dos kilómetros, un edificio de 11 plantas en el que había otra sucursal de Al Qard Al Hassan también fue destruido. Las imágenes verificadas por la organización muestran un montón de escombros y los destrozos causados en bloques de apartamentos próximos. El edificio destruido estaba situado frente a una escuela primaria.
Desde que se emitió la orden de evacuación masiva para cuatro importantes distritos de los suburbios del sur de Beirut el 5 de marzo —repetida varias veces, una de ellas el mismo día y otra el 7 de marzo—, las fuerzas israelíes han atacado múltiples zonas de los suburbios del sur de Beirut, día y noche, sin emitir ningún aviso específico.
Una semana después, el 9 de marzo, a las 8:49, el portavoz de las fuerzas armadas israelíes anunció más ataques contra sucursales de Al Qard Al Hassan, en esta ocasión avisando específicamente de ataques en los suburbios del sur de Beirut. A diferencia de las detalladas advertencias del 2 de marzo, el mensaje del día 9 sólo se refería a “la infraestructura terrorista de la Asociación Al Qard Al Hassan” en los suburbios del sur de Beirut, sin identificar lugares concretos ni proporcionar un mapa.
Dos horas después de la advertencia general del 9 de marzo, a las 10:50, las fuerzas israelíes lanzaron otra ronda de ataques aéreos sobre los suburbios del sur que alcanzaron más de una docena de edificios, algunos de los cuales albergaban sucursales de Al Qard Al Hassan.
Una tabla de salvación económica para una comunidad diversa
En Líbano, muchas personas recurren desde hace mucho tiempo a entidades al margen del sistema bancario oficial, como Al Qard Al Hassan, para acceder a servicios financieros muy diversos. Tras el desplome económico y financiero de 2019, los bancos de Líbano negaron repetidamente a la gente el acceso pleno a sus ahorros, o simplemente cerraron sus puertas.
“Umm Ali”, mujer de 55 años, contó a Amnistía Internacional que llevaba más de 27 años confiando en Al Qard Al Hassan: “Pedía préstamos para pagar las cuotas escolares de mis hijos y los iba devolviendo a razón de unos 50 dólares al mes. Si venían más gastos, terminaba de pagar un préstamo y pedía otro, como hacían muchas familias para cubrir los gastos de educación de sus hijos.”
“Mayyada”, de unos cincuenta años, contó que ella usaba los servicios de Al Qard Al Hassan desde hacía más de ocho años. Su hija contó a Amnistía Internacional: “Mi hermano también depositó el oro de su esposa como garantía en Al Qard Al Hassan. Ahora hay muchos comentarios negativos sobre Al Qard por la situación política, pero nunca hemos perdido nada con esta entidad, y sí con los bancos.”
“Nouhad”, de 61 años, dijo que en 2023 había pedido prestado un collar a su prima y lo había empeñado en Al Qard Al Hassan para comprar un motor para su máquina de coser, que era la única fuente de ingresos de su familia: “Sin ese dinero no habría podido ganarme la vida, porque yo no podía reunir por mis medios los 250 dólares que costaba el motor. En mi zona hay muy pocas oportunidades de trabajo, sobre todo para las personas mayores”.
También han utilizado los servicios de Al Qard Al Hassan personas no pertenecientes a la comunidad chií. “Maria”, de 29 años, de una zona cristiana de clase media, utilizó los servicios de la entidad por primera vez en 2023. Depositó tres cadenas de oro rotas en Al Qard Al Hassan y recibió un pequeño préstamo: “Siempre habíamos pensado que nosotros no podíamos beneficiarnos de los servicios de Al Qard Al Hassan. Más tarde me di cuenta de que esa opción estaba abierta a todas las personas.”
Igualmente, un hombre de 61 años de Sidón dijo a Amnistía Internacional que se había enterado recientemente de que podía acceder a los servicios de Al Qard Al Hassan “a pesar de ser suní”, Y que prefería usar esta entidad porque ofrecía préstamos sin intereses (el islam prohíbe cobrar intereses).
Información complementaria
El 2 de marzo de 2026, Hezbolá lanzó una serie de ataques contra Israel en respuesta a la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán. A continuación, el ejército israelí anunció en X que sus fuerzas atacarían objetivos de Hezbolá en todo Líbano como parte de la operación “Rugido del León”. Los días siguientes, Israel llevó a cabo cientos de ataques en todo el país y emitió una serie de órdenes de evacuación masiva.
Hezbolá ha seguido lanzando cohetes contra Israel a diario. En 2024, Amnistía Internacional concluyó que Hezbolá había utilizado armas intrínsecamente imprecisas de forma reiterada en sus ataques a Israel.
Desde el 28 de febrero de 2026, el seguimiento de los medios de comunicación y canales de Telegram israelíes realizado por Amnistía Internacional indica que los ataques de Irán se han cobrado al menos 12 víctimas civiles en Israel.
A fecha de 11 de marzo, la Unidad de Gestión de Catástrofes de Líbano informó de 634 personas fallecidas, entre las que había menores de edad, y 816.700 desplazadas.