Jueves, 11 de junio, 2020

Amnistía Internacional entrevistó a empleados y ex empleados de QMC y estudió archivos judiciales y contratos. Los empleados dijeron que el retraso en el pago de los salarios había afectado a todos los que trabajaban en Al Bayt y calculaban que eran alrededor de 100 trabajadores migrantes de Ghana, Kenia, Nepal y Filipinas, entre otros países


Los trabajadores migrantes empleados en un proyecto de construcción para la Copa Mundial de la FIFA en Qatar han trabajado hasta siete meses sin cobrar, ha revelado Amnistía Internacional. Alrededor de 100 empleados de Qatar Meta Coats (QMC), empresa de diseño y construcción subcontratada para las obras de la fachada del estadio Al Bayt (cuya construcción costará 770 millones de euros), siguen esperando cobrar todo su salario.

Esta semana, después de que Amnistía Internacional expusiera el caso ante las autoridades de Qatar, la FIFA y el Comité Supremo de Gestión y Patrimonio —organismo organizador de la Copa Mundial de Qatar—, algunos de los trabajadores empezaron a cobrar parte de lo que se les adeuda, aunque no todo.

“Los trabajadores migrantes nos contaron las dificultades que tuvieron al trabajar sin cobrar durante meses seguidos en el estadio Al Bayt. Están preocupados por sus familias, que dependen del dinero que envían a casa desde Qatar para pagar los gastos de escuelas y médicos”, dijo Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional.

“Este caso es el último abrumador ejemplo de lo fácil que sigue siendo explotar a los trabajadores en Qatar, incluso cuando están construyendo una de las joyas de la corona de la Copa Mundial. Llevamos años instando a Qatar a que reforme el sistema, pero es evidente que el cambio no se ha producido con la suficiente rapidez.

 “Aunque los recientes pagos serán un merecido alivio para los trabajadores, los organizadores de la Copa Mundial de Qatar nos han comunicado que conocían los retrasos en el pago de salarios desde julio de 2019. Esto plantea la pregunta de por qué Qatar ha permitido que los trabajadores continuasen trabajando durante meses sin salario. No debería hacer falta una investigación de Amnistía para que se les pague lo que se les debe”.

En un nuevo informe, Amnistía Internacional documenta también que QMC no ha renovado los permisos de residencia de los trabajadores, con lo que estos corren el riesgo de ser detenidos y deportados. La mayoría está esperando actualmente que termine el confinamiento por la COVID-19 en alojamientos masificados de Doha, donde QMC sigue proporcionándoles la comida.

Amnistía Internacional continúa apoyando a todos los trabajadores de QMC para exigir que Qatar y sus socios en la Copa Mundial les paguen hasta el último céntimo que les adeudan. Además, deben garantizar que estos trabajadores tienen documentos legales válidos y que se les reembolsan todos los honorarios que abonaron para obtener sus empleos en QMC. Todos estos actores deben actuar con prontitud para acabar con los abusos cuando sean denunciados y proporcionar resarcimiento con rapidez.

Promesas vacías

Amnistía Internacional entrevistó a empleados y ex empleados de QMC y estudió archivos judiciales y contratos. Los empleados dijeron que el retraso en el pago de los salarios había afectado a todos los que trabajaban en Al Bayt y calculaban que eran alrededor de 100 trabajadores migrantes de Ghana, Kenia, Nepal y Filipinas, entre otros países.

Los retrasos empezaron a principios de 2019 y la situación se deterioró aún más en 2020. Muchos empleados no cobraron nada por su trabajo entre septiembre de 2019 y el final de marzo de 2020, aunque algunos salarios se habían dejado de abonar ya en agosto. QMC aseguró en reiteradas ocasiones a los trabajadores que el dinero estaba en camino, pero nunca cumplió del todo sus promesas.

La lucha por la justicia

En enero de 2020, hartos de las reiteradas promesas de la empresa, algunos trabajadores denunciaron la situación ante los tribunales de trabajo de Qatar. Durante las sesiones de mediación, los representantes de QMC acordaron pagar algunas cantidades, cosa que no hicieron. La empresa comunicó a los empleados que les pagarían únicamente si accedían a dar por finalizado su contrato antes y marcharse a casa.

Varios empleados dijeron que se les impidió ir a trabajar, aparentemente como represalia por haber acudido a los tribunales o por negarse a finalizar su contrato antes.

Un trabajador llamado Kiran* (nombre ficticio para proteger su identidad) afirmó: “La empresa tiene tanta ventaja sobre los trabajadores que te arrepientes de haber acudido a los tribunales. Decida lo que decida la empresa, Qatar resuelve a su favor. Los trabajadores sufren porque las empresas son las que mandan.”

A finales de febrero de 2020, QMC había sacado a los trabajadores restantes del estadio y les había ordenado que se presentaran en su fábrica, dedicada a la producción y acabado de materiales como aluminio y acero, aparentemente para su uso en el estadio Al Bayt. Los trabajadores siguieron trabajando allí sin cobrar hasta el 22 de marzo, cuando la fábrica cerró debido a la pandemia.

Después de que Amnistía Internacional intercambiase una detallada correspondencia con el Comité Supremo y otros actores clave que conocían los persistentes abusos desde hace casi un año, el Comité informó a nuestra organización de que se iba a empezar a pagar a los trabajadores inmediatamente. De hecho, el 7 de junio los trabajadores confirmaron a Amnistía que algunos de ellos habían recibido parte de lo que se les adeudaba. Sin embargo, también confirmaron que no habían pagado a todos, y que incluso los que sí habían cobrado no habían recibido toda la cantidad adeudada.

Documentación denegada

La situación de los trabajadores se ve empeorada por el hecho de que a la mayoría le han expirado los permisos de residencia porque QMC lleva meses sin renovarlos.

Según el sistema de kafala de Qatar, los trabajadores migrantes dependen de sus empleadores para casi todos los aspectos de su presencia legal en el país. Los empleadores tienen la responsabilidad de proporcionarles un permiso de residencia válido sin el cual el trabajador no puede trabajar legalmente en el país, acumulará multas y podría ser detenido o deportado. El trabajador tampoco puede cambiar de empleo sin el permiso de su empleador.

Honorarios por contratación

Como muchos trabajadores y trabajadores migrantes que trabajan en países del Golfo, los trabajadores de QMC pagaron unos honorarios elevados para conseguir empleo en Qatar, algo que prohíbe la Ley del Trabajo de este país.

Los entrevistados por el equipo de investigación dijeron que habían pagado entre 900 y 2.000 dólares estadounidenses a agentes de contratación en su país de origen. Muchos habían tenido que pedir préstamos para pagar estos honorarios y ahora tienen dificultades para mantener a su familia.

Kiran dijo que no podía volver a casa aún ni pagar la escuela de sus hermanos y hermanas pequeños porque había contraído una gran deuda para venir a trabajar a Qatar con QMC.

“No tenía mucho futuro antes de venir a Qatar... estaba sin trabajo y no podía encontrar empleo en mi país... Soy la única persona que cuida de mis padres y hermanos y hermanas, y pensé que viniendo a Qatar nos iría mejor a todos... Pero las cosas no salieron como esperaba”.

Respuestas a las acusaciones

En respuestas escritas a Amnistía Internacional, QMC reconoció los retrasos en los pagos debido a dificultades financieras y dijo que estaba tratando de resolverlas.

El Comité Supremo dijo a Amnistía que supo por primera vez de los problemas con los pagos de QMC en julio de 2019, en entrevistas de auditoría con trabajadores, y que desde entonces había tomado varias medidas para tratar de remediar el abuso: se había reunido con la dirección de la empresa, había vetado a ésta para futuros contratos y había informado al Ministerio de Trabajo.

La FIFA dijo que se había puesto en contacto con el Comité Supremo en cuanto tuvo conocimiento del caso, tras la investigación de Amnistía, y que ahora está trabajando con sus socios en Qatar para garantizar que se abonan todos los salarios pendientes sin más demora. Sin embargo, sigue sin estar claro por qué la FIFA no supo de los abusos que se cometían en el estadio Al Bayt hasta mayo de 2020.

Amnistía Internacional también escribió al Ministerio de Trabajo, pero no ha recibido respuesta hasta la fecha.

La FIFA debe intervenir

Las Normas para la Protección de los Trabajadores del Comité Supremo, que exigen que las empresas involucradas en proyectos de la Copa Mundial garanticen que se respetan los derechos de todas las personas que trabajen en ellas y que se pone remedio a los abusos, parecen haber permitido que el Comité haya detectado con rapidez los problemas de QMC. Sin embargo, este organismo no pudo conseguir el pago puntual de los salarios de los trabajadores de esta empresa, e indicó que estas normas siguen siendo insuficientes para impedir abusos y proporcionar remedios puntuales cuando las empresas no pueden pagar o incumplen las normas.

Mientras tanto, el hecho de que la FIFA no haya conocido la situación de los trabajadores de uno de sus estadios de la Copa Mundial durante tanto tiempo demuestra que sigue sin tomarse lo bastante en serio los abusos contra los derechos humanos ligados a la Copa Mundial de Qatar 2020.

“Si, en los últimos 10 años, la FIFA hubiera exigido cuentas a sus socios en la Copa Mundial y utilizado su influencia para presionar a Qatar a fin de que reformase totalmente sus sistemas, no estaríamos oyendo las mismas historias de sufrimiento de trabajadores y trabajadoras a sólo dos años y medio de la inauguración”, concluyó Steve Cockburn.