Lunes, 01 de marzo, 2021

Reiteramos nuestro llamamiento al gobierno de Etiopía para que permita el acceso pleno y sin trabas de organizaciones de derechos humanos, humanitarias y mediáticas a toda la región del Tigré


  • Amnistía Internacional entrevistó a 41 sobrevivientes y testigos de los asesinatos masivos perpetrados en noviembre
  • Los soldados cometieron ejecuciones extrajudiciales, bombardeos indiscriminados y saqueos generalizados
  • El análisis de las imágenes de satélite revela indicios de nuevos lugares de enterramiento

Tropas eritreas que combaten en el estado etíope de Tigré mataron sistemáticamente a cientos de civiles desarmados en la ciudad de Axum, en el norte de Etiopía, los días 28 y 29 de noviembre de 2020, disparando en las calles y llevando a cabo registros casa por casa, en una masacre que podría equivaler a crímenes de lesa humanidad; así lo afirma Amnistía Internacional en un informe que ha publicado hoy.

Amnistía Internacional habló con 41 sobrevivientes y testigos, tanto en entrevistas presenciales con refugiados recién llegados al este de Sudán como en entrevistas telefónicas con personas que viven en Axum, y con 20 personas más que tenían conocimiento de los hechos. Todos coincidieron en describir ejecuciones extrajudiciales, bombardeos indiscriminados y saqueos generalizados tras la ofensiva llevada a cabo por tropas etíopes y eritreas para tomar el control de la ciudad en el contexto del conflicto con el Frente Popular de Liberación de Tigré a mediados de noviembre.

El análisis de imágenes de satélite realizado por Evidence Lab, del Programa de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional, corrobora los informes de bombardeos indiscriminados y saqueos generalizados, y señala indicios de nuevas fosas comunes junto a dos iglesias de la ciudad.

“Las pruebas son convincentes y apuntan a una conclusión escalofriante: la de que los soldados etíopes y eritreos cometieron múltiples crímenes de guerra en su ofensiva por el control de Axum. Además, las tropas eritreas arrasaron el lugar y mataron sistemáticamente a cientos de civiles a sangre fría, lo que aparentemente constituye un crimen de lesa humanidad”, ha manifestado Deprose Muchena, director de Amnistía Internacional para África Oriental y Austral.

“Estas atrocidades están entre las más graves documentadas hasta la fecha en este conflicto. Aparte de la altísima cifra de víctimas mortales, la población de Axum experimentó durante días un trauma colectivo en medio de la violencia, el duelo y los entierros masivos”.

Estas matanzas se cometieron justo antes de la celebración de Tsion Mariam (Santa María de Sion) en Axum, importante fiesta cristiana ortodoxa etíope que se celebra el 30 de noviembre, causando un trauma aún mayor al cubrir con un paño mortuorio un acontecimiento anual que normalmente atrae muchos peregrinos y turistas a la ciudad santa.

Ofensiva militar a gran escala

El 19 de noviembre de 2020, fuerzas militares etíopes y eritreas tomaron el control de Axum en una ofensiva a gran escala, causando muertes y desplazamientos de civiles mediante disparos y bombardeos indiscriminados.

En los nueve días siguientes, el ejército eritreo llevó a cabo ejecuciones extrajudiciales así como saqueos generalizados de bienes civiles.

Los testigos identificaron sin dificultad a las fuerzas eritreas. Llevaban vehículos con matrícula eritrea, el distintivo uniforme de camuflaje y calzado utilizados por el ejército eritreo, y hablaban en árabe o en tigriña, idioma que no se habla en Etiopía. Varios tenían en el rostro las cicatrices rituales del grupo étnico beni-ahmer, ausente en Etiopía. Por último, algunos de los soldados no ocultaron su identidad sino todo lo contrario, dijeron abiertamente a los residentes que eran eritreos.

“Sólo veíamos cadáveres y gente llorando”

Según los testigos, las tropas eritreas ejercieron una violencia sin igual los días 28 y 29 de noviembre. La ofensiva tuvo lugar inmediatamente después de que una pequeña milicia afín al Frente Popular de Liberación de Tigré atacara la base militar situada en el monte de Mai Koho la mañana del 28 de noviembre. Los milicianos iban armados con fusiles y contaban con el apoyo de residentes que llevaban armas improvisadas, como palos, cuchillos y piedras.

El sonido de disparos continuos en toda la ciudad puede escucharse en un vídeo grabado a primera hora de ese día en varios lugares al pie de la montaña.

Un hombre de 22 años que intentó llevar comida a la milicia contó lo siguiente a Amnistía Internacional: “Mientras que los soldados eritreos estaban entrenados, los jóvenes de la zona ni siquiera sabían disparar [...] muchos de los combatientes [locales] tiraron sus armas y echaron a correr. Los soldados eritreos entraron en la ciudad y empezaron a matar aleatoriamente”.

Sobrevivientes y testigos afirman que, el 28 de noviembre, las fuerzas eritreas estuvieron disparando a civiles deliberadamente y al azar desde las cuatro de la tarde.

Según residentes, las víctimas no llevaban armas y muchas huían de los soldados cuando fueron abatidas. Un hombre contó que se había escondido en un edificio en obras y había visto cómo un grupo de seis soldados eritreos mataba a un vecino con una ametralladora pesada montada en un vehículo en la calle contigua al hotel Ad Mana: “Estaba de pie. Creo que estaba desorientado. Los soldados estaban a unos diez metros de él. Le dispararon en la cabeza”.

Un residente de 21 años dijo: “Vi a muchas personas muertas en la calle. Incluso a la familia de mi tío. Seis de sus miembros fueron asesinados. Mataron a mucha gente”.

La masacre dejó las calles y plazas de adoquines de Axum sembradas de cadáveres. Un hombre que había huido de la ciudad regresó por la noche, cuando cesaron los disparos. “Sólo veíamos cadáveres y gente llorando”, dijo.

El 29 de noviembre, soldados eritreos dispararon contra quienes intentaban retirar los cadáveres de las víctimas.

Además, los soldados continuaron practicando registros casa por casa, persiguiendo y matando a hombres adultos así como a algunos varones adolescentes y, en menor número, a mujeres. Un hombre dijo que había visto desde su ventana cómo mataban a seis hombres en la calle, junto a la entrada de su casa, el 29 de noviembre. Contó que los soldados los habían puesto en fila y les habían disparado por la espalda, usando una ametralladora ligera capaz de matar a varias personas de un solo disparo.

Las personas entrevistadas citaron decenas de nombres de personas que sabían que habían sido asesinadas, y Amnistía Internacional ha podido reunir más de 240 nombres de víctimas. La organización no ha podido verificar de forma independiente el número total de muertes, pero los testimonios coincidentes y las pruebas que los confirman hacen plausible que hubiera cientos de residentes asesinados.

Enterrar a las víctimas

La mayoría de los entierros tuvieron lugar el 30 de noviembre, pero el proceso de recogida e inhumación de cadáveres duró varios días.

Muchos residentes contaron que habían participado voluntariamente en las tareas de transportar los cuerpos en carros —entre cinco y diez por cada viaje— y uno dijo que había transportado 45 cadáveres. Los residentes calculan que tras la masacre se enterraron varios cientos de cadáveres, y cuentan que asistieron a funerales en varias iglesias donde se dio sepultura a decenas. En el mayor funeral de todos, celebrado en el complejo que incluye la iglesia de Arbatu Ensessa y la de Santa María de Sion, en Axum, cientos de personas fueron enterradas.

El Evidence Lab del Programa de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional geolocalizó un vídeo en el que se ve a varias personas transportando en camilla el cadáver de un hombre en la plaza Da’Ero Ela (14.129918, 38.717113) en dirección a la iglesia de Arbatu Ensessa. En imágenes de satélite de alta resolución del 13 de diciembre se ven zonas de tierra removida compatibles con fosas comunes recientes junto a las iglesias de Arbatu Ensessa y Abuna Aregawi.

Intimidación y saqueos

En los día siguientes a los entierros, soldados eritreos detuvieron a cientos de residentes en distintas zonas de la ciudad. Golpearon a algunos hombres y los amenazaron con otra campaña de asesinatos de represalia si se resistían al arresto.

La población de Axum observó un aumento de los actos de saqueo por el ejército eritreo en este periodo, llevados a cabo en tiendas, edificios públicos —incluido un hospital— y domicilios particulares. El saqueo de vehículos y artículos de lujo, así como de medicamentos, muebles, artículos del hogar, alimentación y bebida, fue generalizado.

El derecho internacional humanitario, o leyes de la guerra, prohíbe los ataques deliberados a la población civil, los ataques indiscriminados y el pillaje o saqueo. Las infracciones de sus disposiciones constituyen crímenes de guerra. Los homicidios ilegítimos, cuando forman parte de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil, son crímenes de lesa humanidad.

“Con carácter urgente, debe llevarse a cabo una investigación dirigida por la ONU sobre las graves violaciones de derechos humanos cometidas en Axum. Los presuntos responsables de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad deben ser procesados y juzgados con las debidas garantías, y debe ofrecerse una reparación plena a las víctimas y sus familias”, ha dicho Deprose Muchena.“Reiteramos nuestro llamamiento al gobierno de Etiopía para que permita el acceso pleno y sin trabas de organizaciones de derechos humanos, humanitarias y mediáticas a toda la región del Tigré”.