Martes, 10 de mayo, 2022

“Las fuerzas rusas deben responder ante la justicia por una serie de crímenes de guerra cometidos en el noroeste de Kiev”, ha declarado hoy Amnistía Internacional en un nuevo informe elaborado tras una investigación exhaustiva sobre el terreno.

 


El informe, titulado ‘He’s Not Coming Back’: War Crimes in Northwest Areas of Kyiv Oblast, está basado en decenas de entrevistas y en un análisis exhaustivo de pruebas materiales. Amnistía Internacional documentó ataques aéreos ilegítimos en Borodyanka y ejecuciones extrajudiciales en otras localidades y pueblos, incluidos Bucha, Andriivka, Zdvyzhivka y Vorzel.

Una delegación de Amnistía Internacional encabezada por la secretaria general de la organización ha visitado la región en los últimos días, ha hablado con sobrevivientes y con familias de víctimas, y se ha reunido con altos cargos ucranianos.

“El patrón de crímenes cometidos por las fuerzas rusas que hemos documentado incluye tanto ataques ilegítimos como homicidios deliberados de civiles”, dijo Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

“Nos hemos reunido con familias cuyos seres queridos perdieron la vida en ataques terribles y cuyas vidas ha cambiado para siempre la invasión rusa. Apoyamos sus peticiones de justicia y solicitamos a las autoridades ucranianas, a la Corte Penal Internacional y a otras entidades que garanticen la preservación de las pruebas que podrían respaldar futuros enjuiciamientos por crímenes de guerra.

“Es vital que todas las personas responsables, incluidas las que ocupan los máximos puestos en la cadena de mando, respondan ante la justicia”.

En Borodyanka, Amnistía Internacional halló que al menos 40 civiles murieron en ataques desproporcionados e indiscriminados que devastaron todo un barrio y dejaron sin hogar a miles de personas.

En Bucha y varias localidades y pueblos más del noroeste de Kiev, Amnistía Internacional documentó 22 casos de homicidio ilegítimo a manos de las fuerzas rusas, en su mayoría presuntas ejecuciones extrajudiciales.

Durante 12 días de investigaciones, el equipo de Amnistía Internacional entrevistó a residentes de Bucha, Borodyanka, Novyi Korohod, Andriivka, Zdvyzhivka, Vorzel, Makariv y Dmytrivka, y visitó lugares donde se habían cometido numerosos homicidios.

En total, entrevistó a 45 personas que habían presenciado homicidios ilegítimos de sus familiares y vecinos a manos de soldados rusos o que tenían conocimiento de primera mano de ellos, y a otras 39 que habían sido testigos de ataques aéreos contra 8 edificios residenciales o que tenían conocimiento de primera mano de ellos.

ATAQUES AÉREOS ILEGÍTIMOS EN BORODYANKA

Los días 1 y 2 de marzo, una serie de ataques aéreos rusos alcanzaron a 8 edificios de apartamentos de la localidad de Borodyanka, a unos 60 kilómetros al noroeste de Kiev, donde vivían más de 600 familias.

Los ataques causaron la muerte de al menos 40 residentes y destruyeron los edificios, así como decenas de edificios y casas de los alrededores. La mayoría de las víctimas murieron en los sótanos de los edificios, donde se habían refugiado. Otras murieron en su apartamento.

La mañana del 2 de marzo, un solo ataque mató al menos a 23 personas en el Edificio 359 de la calle Tsetralna. Entre las víctimas figuraban 5 familiares de Vadim Zahrebelny: su madre, Lydia; su hermano Volodymyr y Yulia, su esposa; y los padres de ésta, Lubov y Leonid Hurbanov.

Vadim dijo a Amnistía Internacional: “[Mi hijo y yo] salimos del Edificio 359 justo después de las 7 de la mañana. Pero mi madre, y mi hermano y su esposa insistieron en quedarse en el sótano porque tenían miedo de que los soldados rusos les disparasen si salían a la calle. Unos 20 minutos después de que saliéramos, el Edificio 359 fue bombardeado y todos murieron, junto con otros vecinos y vecinas”.

Vasyl Yaroshenko estaba cerca de uno de los edificios cuando éste fue bombardeado. Dijo: “Salí de mi apartamento para hacer unos trabajos en el garaje, mientras mi esposa iba a llevar al sótano a una pareja de vecinos de más edad. Cuando llegué al garaje, a unos 150 metros del edificio, hubo una explosión enorme. Me agaché detrás del garaje. Cuando miré, vi un gran hueco en el edificio. Toda la parte del medio se había derrumbado, justo donde estaba el sótano en el que se refugiaban los residentes. Mi esposa Halina estaba entre quienes murieron. Todavía la veo en la puerta de nuestro apartamento, el hogar donde vivimos 40 años”.

El 1 de marzo, una serie de ataques aéreos alcanzó a otros 6 edificios de la vecindad. Al menos 7 personas murieron en el Edificio 371 de la calle Tsentralna, entre ellas Vitali Smishchuk, cirujano de 39 años, su esposa Tetiana y su hija de 4 años Yeva.

La madre de Vitali, Ludmila, dijo a Amnistía Internacional: “Cuando la situación empeoró, se hizo demasiado peligroso ir de una parte a otra de la localidad. Había tanques en las calles… La gente tenía miedo de estar fuera.

“Estaba hablando con mi hijo, diciéndole que se marchara, pero le preocupaba salir. Se refugiaron en el sótano en busca de seguridad… pero la bomba destruyó la parte de en medio del edificio, donde estaba el sótano”.

Que se sepa, no se ha localizado ningún objetivo militar ucraniano fijo en ninguno de los edificios bombardeados ni en sus alrededores, aunque a veces, según informes, personas armadas que apoyaban a las fuerzas ucranianas disparaban a los vehículos militares rusos que pasaban desde algunos de esos edificios o cerca de ellos. Los ataques deliberados y directos contra bienes de carácter civil y los ataques desproporcionados constituyen crímenes de guerra.

Amnistía Internacional ha creado una nueva representación interactiva de 360 grados de los enormes daños causados por los ataques aéreos en Borodyanka que se puede ver aquí.

LA BÚSQUEDA DE JUSTICIA POR CRÍMENES DE GUERRA

Las ejecuciones extrajudiciales cometidas en conflictos armados internacionales constituyen homicidios deliberados, que son crímenes de guerra. Los ataques indiscriminados y desproporcionados llevados a cabo con intención dolosa son también crímenes de guerra.

Todas las personas responsables de crímenes de guerra deben rendir cuentas penalmente de sus actos. Según la doctrina de responsabilidad de mando, los superiores jerárquicos —tanto los mandos militares como los dirigentes civiles, por ejemplo ministros y jefes de Estado— que sepan o tengan motivos para saber que sus fuerzas están cometiendo crímenes de guerra y no hagan nada para detenerlos o castigar a los responsables deben ser considerados también penalmente responsables.

Todos los procesos o mecanismos judiciales deben ser lo más exhaustivos posibles, y garantizar que todos los perpetradores de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio y del crimen de agresión en Ucrania, de todas la partes en el conflicto, responden ante la justicia en juicios justos sin recurso a la pena de muerte. Además, se deben poner los derechos de las víctimas en primer plano de la investigación y del enjuiciamiento de crímenes internacionales, y todos los mecanismos de justicia deben adoptar un enfoque centrado en las personas sobrevivientes.

Aquí encontrarán la documentación de Amnistía Internacional sobre violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario cometidas durante la guerra en Ucrania.