Jueves, 16 de abril, 2026
A un mes del anuncio realizado por las autoridades cubanas sobre la excarcelación inminente de 51 personas privadas de libertad y tras el reciente anuncio de un indulto a 2.010 personas el 2 de abril de 2026, Amnistía Internacional advierte que las medidas siguen marcadas por la falta de transparencia y discrecionalidad, sin garantías de liberación plena ni de respeto efectivo de los derechos humanos. La organización reitera su llamado a la liberación inmediata e incondicional de todas las personas detenidas por motivos políticos y el cese de la represión contra quienes solamente ejercen sus derechos humanos.
Hasta la fecha, las autoridades cubanas no han publicado una lista oficial completa de las personas beneficiarias de las excarcelaciones ni del indulto. La experiencia de procesos anteriores demuestra que medidas opacas y discrecionales pueden dejar a las personas bajo restricciones arbitrarias, vigilancia constante, prohibiciones de salida del país y la amenaza permanente de ser devueltas a prisión, lo que perpetúa un clima de control y miedo.
“Las autoridades cubanas siguen administrando la libertad como si fuera una concesión discrecional y no una obligación del Estado. Es hora de sustituir los anuncios parciales, opacos, revocables y sin garantías con la liberación inmediata e incondicional de todas las personas encarceladas únicamente por el ejercicio de sus derechos humanos, y el cese definitivo del uso de la libertad como moneda de cambio político”, dijo Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional.
Las autoridades cubanas siguen administrando la libertad como si fuera una concesión discrecional y no una obligación del Estado.”
Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional.
Amnistía Internacional recuerda que los procesos de excarcelaciones o indultos no sustituyen la obligación del Estado de poner fin a las detenciones arbitrarias, anular condenas injustas ni reparar integralmente a las víctimas. En particular, subraya que ninguna persona debería permanecer privada de libertad, ni ver restringidos sus derechos, por expresar opiniones críticas, manifestarse pacíficamente o informar sobre la realidad del país.
Hasta la fecha, ninguna de las personas reconocidas por Amnistía Internacional como presas de conciencia en Cuba- Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Castillo Pérez (Osorbo), Félix Navarro Rodríguez, Saily Navarro Álvarez, Roberto Pérez Fonseca, Loreto Hernández García y Donaida Pérez Paseiro- han sido liberadas.
Tras el anuncio de indulto, las organizaciones de derechos humanos que monitorean la situación del país no han podido verificar la excarcelación de ninguna persona privada de libertad por motivos políticos.
Estos nuevos anuncios se producen en un contexto de intensificación de la represión estatal. En marzo de 2026, estallaron protestas sociales en la ciudad de Morón, provincia de Ciego de Ávila, en medio de prolongados apagones, escasez de combustible y el deterioro sostenido de las condiciones de vida. De acuerdo con información documentada por la organización de derechos humanos Cubalex, al menos 85 personas fueron detenidas tras protestas durante el mes de marzo, entre ellas al menos dos adolescentes.
La represión también se ha intensificado contra personas creadoras de contenido digital, así como contra sus familias. En semanas recientes, Amnistía Internacional ha documentado amenazas, vigilancia, detenciones arbitrarias y presiones contra jóvenes que utilizan las redes sociales para cuestionar a las autoridades desde dentro de la isla.
Por ejemplo, miembros del medio digital El4tico, quienes fueron objeto de allanamientos sin orden judicial de la vivienda donde producían sus contenidos, permanecen detenidos arbitrariamente y enfrentan procesos penales por informar; también los jóvenes del proyecto Fuera de la Caja, cuyos familiares denunciaron intimidaciones por parte de la Seguridad del Estado; a estos, se suman las represalias y criminalización denunciada por Ana Bensi y su madre, en un contexto de hostigamiento vinculado a su actividad en redes sociales.
“La represión en Cuba no se dirige únicamente contra quienes protestan o contra figuras históricas de la disidencia. Abarca también a jóvenes que informan, opinan o crean contenido, y castiga deliberadamente a sus madres, padres y familiares como forma de coerción. Este uso del entorno familiar para sembrar miedo revela la profundidad del cierre del espacio cívico en Cuba”, señaló Ana Piquer.
La represión en Cuba no se dirige únicamente contra quienes protestan o contra figuras históricas de la disidencia. Abarca también a jóvenes que informan, opinan o crean contenido, y castiga deliberadamente a sus madres, padres y familiares como forma de coerción.”
Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional.
Todo esto ocurre en medio de una crisis por el deterioro de las condiciones de vida que continúan afectando el acceso a derechos y servicios básicos como la electricidad, alimentos, medicinas, transporte y otros bienes esenciales, profundizando el sufrimiento cotidiano de la población.
Amnistía Internacional reitera que ninguna medida, interna ni externa, debe agravar el sufrimiento del pueblo cubano. En ese sentido, la organización mantiene su rechazo a las medidas coercitivas unilaterales externas que empeoran las condiciones de vida en la isla, subrayando al mismo tiempo que estas no eximen al Estado cubano de su obligación de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos.
El anuncio de contactos y conversaciones entre funcionarios de Cuba y Estados Unidos añade una nueva dimensión política al contexto actual. El 13 de marzo, Miguel Díaz-Canel confirmó públicamente que representantes de ambos gobiernos habían sostenido intercambios para abordar diferencias bilaterales e identificar posibles ámbitos de cooperación, sin detallar su contenido. Para Amnistía Internacional, cualquier proceso de diálogo debe colocar en el centro los derechos humanos y necesidades humanitarias de todas las personas en Cuba, sin discriminación.
Los derechos humanos son innegociables: el futuro de Cuba debe acordarse y decidirse con plena rendición de cuentas, justicia y reparación a quienes viven bajo represión, escasez y falta de libertades”, concluyó Ana Piquer.
Los derechos humanos son innegociables: el futuro de Cuba debe acordarse y decidirse con plena rendición de cuentas, justicia y reparación a quienes viven bajo represión, escasez y falta de libertades.”
Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional.