Martes, 26 de mayo, 2026
Garcia, Franklin
Mirar los nuevos tiempos del activismo, nos lleva a mirar y reconocer costos, los esfuerzos de quienes nos precedieron en la visibilidad de nuestras orientaciones sexuales, nuestras identidades y nuestras expresiones de género
Reto, el primer programa de la televisión venezolana que abordó la homosexualidad desde una perspectiva humana y activista. Participaron Luis Álvarez y Edgar Carrasco, del Grupo Entendido, junto a 3 profesionales de la sexología y la salud mental. Transmitido por el desaparecido Canal 5. Moderado por la periodista Aurora Martínez. Luego de esa emisión Reto fue cancelado por presiones de la Iglesia Católica. Caracas, 10/05/1983.
Los inicios relevantes
Mirar los nuevos tiempos del activismo, nos lleva a mirar y reconocer costos, los esfuerzos de quienes nos precedieron en la visibilidad de nuestras orientaciones sexuales, nuestras identidades y nuestras expresiones de género. Hagamos un recorrido desde esas peripecias del siglo XIX hasta el ejercicio de los derechos a través de la iniciativa Semillero Migrante LGBTIQ+ en este milenio, reconociendo esas formas pioneras y actuales de narrarnos. Los pioneros estarían orgullosos de este recorrido; mientras tanto seguimos en nuestros esfuerzos porque los clósets estén vacíos y el cispassing sea una opción libre y voluntaria.
El activismo moderno LGBTIQ+ se ha mostrado desde sus inicios (siglo XIX) en una diversidad de maneras que en muchos casos responde a la época y sociedad en que vivamos. Los primeras acciones de las personas u organizaciones comunitarias preocupadas por la indignante situación de la comunidad LGBTIQ+ fueron cautelosas, para lograr encajar en la sociedad heteropatriarcal y ser “aceptados”. Tolerados siempre que nuestro ser, nuestras preferencias o deseos permanezcan ocultos, para que continúen como acicate de lo prohibido y lo penalizado. Quienes se atrevieron hablar abiertamente sobre su homosexualidad fueron persiguidos y acosados como le ocurrió al jurista Karl Heinrich Ulrichs, en la Alemania de 1860.
Igualmente, en este recorrido nos encontramos con Magnus Hirschfeld quien fue filósofo, filólogo y médico. Defensor declarado de las minorías sexuales, fundó el Comité Científico-Humanitario y la Liga Mundial para la Reforma Sexual. Durante la década de 1920, ejerció su profesión en Berlín-Charlottenburg. Su Comité llevó a cabo la primera defensa de los derechos de las personas homosexuales y trans. Magnus Hirschfeld es considerado uno de los sexólogos más influyentes del siglo XX. Fue perseguido por el fascismo, y posteriormente, por los nazis, por ser judío y homosexual. Fue golpeado por activistas völkisch en 1920, y en 1933 su Instituto de Ciencias Sexuales fue saqueado y sus libros quemados por los nazis. Se vio obligado a exiliarse en Francia, donde murió en 1935(Tomado de Wikipedia).
Así, en este escenario inicial, muchas personas se agruparon secretamente o se asimilaron al establishment, a la ciencia o a alguna fe para resistir por nuestra existencia, penetrando el mundo de la heteronorma con nuestras orientaciones sexuales, expresiones o identidades de género para desafiar lo reglamentado en el binarismo patriarcal. En el caso de las personas trans, debieron andar camufladas (cispassing), con todos los riesgos de lo que esto implica para su seguridad personal. Sí, la reglamentación hipócrita de la sociedad, que mientras no muestres tu ser abiertamente, en privado puedes hacer “ lo que se te dé la gana con tu culo”.
La icónica foto que muestra el momento histórico en que miembros de The Mattachine Society entraron a un bar a ordenar bebidas (Fotografía: Fred W. McDarrah).
Sin embargo, por allá en 1966, tres años antes de Stonewall, la Sociedad Mattachine (EE. UU. 1950) inició una acción nombrada “tomar un trago dentro de un establecimiento diciendo previamente que eran homosexuales” ante la conocida negativa de los bares de Nueva York de servir tragos a homosexuales. Así iniciaron un periplo por bares donde expresamente había letreros que indicaban que los gais no eran bienvenidos. Al parecer, la cosa se puso candente cuando entraron a uno de los bares y dijeron abiertamente al bartender: "Somos homosexuales. Somos alborotadores. Tenemos la intención de mantenernos alborotados y estamos solicitando se nos preste servicio”. El momento fue captado por un reportero del New York Times, que publicó un artículo que decía: “3 desviados exponen exclusión en bares”. La Sociedad Mattachine continuó su acción en los tribunales por la discriminación sufrida y, aunque no ganaron el caso, se sentó un precedente y se le reconoce como el primer acto de desobediencia civil LGBT+ en los EE. UU. (Tomado de Homosensual, 2/10/2020 https://www.homosensual.com/cultura/historia/stonewall-mattachine-society/)
Participantes Orgullo Caracas 2025. Fotografía: Franklin García. Archivo Entendido 2.0
Hoy corren otros tiempos y el activismo está más bien relacionado a la visibilidad diversa, la evolución y renovación generacionales, la integración de una comunidad y la interseccionalidad, que son elementos necesarios para fortalecer la respuesta franca y sin rodeos en el marco de los derechos humanos de la comunidad LGBTIQ+, lo que podemos sintetizar en salirse del clóset o mostrarse en toda su diversidad. Sin duda un vistazo a Instagram y otras redes sociales es ver un “armario sin puertas”, rebosante de expresión libre y de exigencias de respeto. Digamos que hoy es un requisito sine qua non decir quién eres y gritarlo a los cuatro vientos, orgullosamente. Es hablar sin pelos en la lengua; aún recordamos el pin de los ochenta que decía: Yo soy homosexual, ¿y tú?. Para muchos es agresivo e impertinente. ¿Por qué tener que decirlo? No se le ve la relevancia a “eso”, decían. Claro, hablaban arrellenados desde la poltrona del heteropatriarcado, donde el amor, la pareja, la vida, la familia, la vocación y todo está sobrentendido.
La Pintada de la Ciclovía, Día Internacional contra la HomoLesboTransfobia. La Castellana Caracas 2026. Fotografía: Edgar Carrasco. Archivo Entendido 2.0
Basta de simular una vida, un amor, una pareja. Hoy los derechos humanos y la dignidad reconocida de todas las personas por igual, garantizan que me exprese como soy o que me case con quien amo o quiero. Ese es el nuevo mundo de los derechos de la diversidad sexual. Falta mucho, pero hemos llegado a una estación intermedia, que para algunos constituye aún una amenaza para los valores tradicionales del patriarcado.
El orgullo, el parade, la marcha, se constituyen por excelencia en la visibilidad LGBTIQ+. Ese asunto tiene historia, en Venezuela comenzó en 2001, organizado por la Red LGBTIQ+ y apoyado por un puñado variopinto de arrojados activistas, travestis, gays, lesbianas y cuir, quienes se lanzaron a la vía pública para sembrar el orgullo en Caracas. Hoy pertenece a miles y se celebra en varias ciudades de Venezuela, con la anuencia sigilosa y titilante de los poderes públicos nacionales y locales de turno, que tiene más sabor a oportunidad que a compromiso. Su auspicio da ese barniz de normalidad y reconocimiento a la otrora ninguneada comunidad.
Arte, disciplinas y activismo
Así las cosas, el activismo LGBTIQA+ del siglo XXI se expande a otras formas de expresión como el arte y la cultura. Quizás eso ya estaba ocurriendo, pero hemos querido distinguirlo como nuevas maneras del activismo para mostrarlo y reconocerlo. En este sentido, va más allá de demandar reconocimiento o justificar una preferencia o identidad del ser diverso. Lo que se impone es la vivencia individual o colectiva con expresiones conceptuales, emotivas o corporales de cómo me percibo y opto por vivir, independientemente de las hostilidades del medio. Mostrando a la comunidad LGBTIQA+ y al resto de la sociedad que la diversidad sexual es vida y experiencia no solo “lucha”. Eso ha quedado validado por el intercambio voraz en las redes sociales, donde la individualidad es el motor que mueve la respuesta, conectando con el espectador anónimo de manera inmediata y, a menudo, inconsciente, poniendo la visibilidad en primer plano. Siempre volvemos a aquello de salirnos del clóset, pero la manera es lo que lo hace novedoso.
Semillero migrante LGBTIQA+
Galería Beatriz Gil, Caracas, abril 2026. Fotografía: Franklin García
Recientemente, el pasado mes de marzo de 2026, la comunidad LGBTIQA+ de Caracas colmó la Galería BG, en Las Mercedes, para disfrutar de la muestra fotográfica Autonomías de un cuerpo disidente: 11 manifiestos transversales, correspondiente a los resultados de la tercera edición del programa Semillero Migrante (SM), que surgió para democratizar el acceso a la educación visual en la región (Fabiola Ferrero), centrado en la formación de fotógrafxs y artistas visuales latinoamericanos. En 2025, el programa SM “…se desplazó hacia una urgencia distinta: narrar las disidencias sexuales y de género en Venezuela”. Narrar visualmente las vidas LGBTIQA+ como territorios políticos, afectivos y visuales, lo que implicó preguntarse sobre: seguridad personal, deseo, comunidad, memoria y derechos humanos, en un contexto como el venezolano atravesado por múltiples violencias estructurales.
De izq. a der. Maria A. Colmenares, Lorena González, Fabiola Ferrero y Edgar Carrasco. Fotografía: Franklin García.
De acuerdo a Fabiola Ferrero (fundadora de la iniciativa), la memoria es fundamental para un tejido social sano. Memoria que debe ser inclusiva en la diversidad que comprende orígenes, experiencias y vidas. La formación fotográfica, que no es solamente técnica, propone una inmersión conceptual de las voces LGBTIQA+, quienes, como creadorxs, devienen en agentes de cambio que participan abiertamente para ampliar inclusivamente la visión de país. SM se propone democratizar el conocimiento a través de una preparación que a su vez funcione como reparación de los daños sufridos por la discriminación y el odio. Es restituir y hacer memoria para garantizar la no repetición y erradicar el revanchismo, la opresión y la vergüenza.
Un recorrido para disfrutar de la muestra, nos lo brindan las imágenes de 11 jóvenes fotógrafxs venezolanos con vivencias LGBTIQA+. Las fotografías expuestas narran la identidad, la amistad, el territorio, la fe, la desfachatez, la memoria, el recuerdo y la ironía. La autoría, el archivo, la intervención, la pose, la técnica logran concatenar esa diversidad de testimonios visuales y memorias en una unidad que sintetiza la rebelión y la respuesta a lo heteronormativo que impone un rígido binarismo a la existencia del ser.
Muestra: Autonomías de un cuerpo disidente: 11 Manfiestos trasversales.
Semillero Migrante. Galería BG. Fotografía: Archivo Entendido 2.0
Las elocuentes palabras de la curadora Lorena González Inneco describen la muestra así: (…) nos invita a responder sobre la construcción de autónomas diversidades y la disolución de inflexibles categorías en medio de los abigarrados neofundamentalismos que nos rodean. Su funcionamiento se orienta hacia una dicotomía desplegada en dos canales de disidencia, los cuales se unen a modo de cadencia restaurativa: en primer lugar, el cauce de una fotografía que, como manifiesto visual, se busca entre los procesos alternos de narrativas transversales para levantarse frente a las hegemonías estereotipadas de su propio hacer; y en segundo lugar, no menos importante, el de un cuerpo que disiente frente al orden establecido de lo social, y que desde la soberanía de su propio deseo (el identitario, el de género o el de orientación sexual), se abre paso entre las normativas heteropatriarcales para encontrar un lugar, restructurando en ambos sentidos nuestras formas de relatar, de mirar y finalmente de ser uno, un otro uno dentro de las iconografías y territorialidades de lo humano.
11 opiniones sobre los 11
Mientras la muestra Autonomías de un cuerpo disidente: 11 manifiestos transversales estuvo abierta al público, se realizaron 4 conversatorios generados a partir de la formación con Semillero Migrante. Los temas abordados incluyeron: intersecciones: derechos humanos, activismo y arte; descentralización de lo queer; memoria diversa y archivos queer; así como poesía queer. Participaron poetas, escritorxs, críticxs de arte, fotografxs, activistas y defensorxs de derechos humanos, una excelente oportunidad para hablar no desde la opresión sino de la acción para generar cambios colectivos e individuales.
Todo esto ha sido posible gracias al generoso apoyo de la Embajada de los Países Bajos, en Venezuela. En relación a los convesatorios publicamos de seguido dos videos que recogen en parte lo debatido.








