Miércoles, 19 de agosto, 2026
Daniela Damiano

Los Bomberos Universitarios Voluntarios de Venezuela combinan el rigor académico con la atención de emergencias para proteger a la comunidad frente a desastres como los sismos de junio. Pese a severas carencias presupuestarias, este cuerpo multidisciplinario mantiene su operatividad gracias al ingenio, la autogestión y la solidaridad ciudadana


En el marco del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, fecha destinada a rendir homenaje a quienes arriesgan sus vidas para salvar la de otros, la mirada reflexiva se posa con especial énfasis en un grupo de héroes cuya abnegación trasciende los límites del aula: los Bomberos Universitarios Voluntarios de Venezuela.

Agrupados y articulados bajo el liderazgo de la Asociación Nacional de Bomberos Universitarios de Venezuela (ANBUV), estos hombres y mujeres representan la síntesis exacta entre la excelencia académica, el conocimiento científico y la entrega desinteresada hacia las comunidades golpeadas por emergencias y desastres naturales.

A diferencia de los cuerpos tradicionales de atención de emergencias, los bomberos universitarios combinan el rigor de la disciplina operativa con los saberes técnicos que nacen de la educación superior. Médicos, ingenieros, psicólogos, educadores y estudiantes de diversas carreras conforman un pie de fuerza con una visión técnica integral sobre la gestión de riesgos.

Esta combinación de saberes transforma la atención en el terreno, como explica Sergio Yépez, Capitán de Bomberos Universitarios Voluntarios y psicólogo clínico:

«El grueso del trabajo que hacemos es atención prehospitalaria. No es lo mismo que te atienda un paramédico con formación básica, a que te asista un estudiante de medicina, una enfermera o un psicólogo. Lo mismo ocurre en las operaciones de incendio: un estudiante de ingeniería civil identifica fácilmente el comportamiento de una estructura, mientras que uno de química reconoce los materiales en combustión. Hay anécdotas de bomberos universitarios que han apagado en horas incendios que duraban días, solo aplicando este conocimiento. La matemática, la física y la psicología nos permiten diseñar modelos y protocolos específicos donde analizamos no solo la cinemática del trauma en la persona, sino la de toda la estructura involucrada».

La ANBUV agrupa a las distintas escuelas y cuerpos bomberiles que hacen vida en las instituciones de educación superior del país. Entre sus pilares fundamentales destacan:

Gestión del riesgo y resiliencia: Investigación aplicada a la prevención de incendios, evaluación estructural y mapeo de zonas vulnerables.

Formación técnica continua: Capacitación en rescate urbano, soporte vital básico y avanzado, e intervención en materiales peligrosos.

Respuesta humanitaria inmediata: Asistencia técnica y médica en situaciones de eventos adversos a escala local, regional y nacional.

Trabajo: Entre libros y sirenas

Su labor diaria es enteramente voluntaria. Quienes integran estas filas sacrifican horas de descanso, actividades académicas y tiempo familiar para cumplir guardias de emergencias (esquemas de 24x72, 48x96 e incluso semanas continuas en periodos vacacionales para cubrir al personal).

Yépez describe la rutina y la convivencia dentro de los cuarteles como una extensión del campus universitario:

«La estación de bomberos es como una casa donde te reúnes con tus compañeros a estudiar. Estás haciendo tus trabajos académicos y tienes interrupciones: cuando aparece una emergencia, vas, la atiendes y vuelves al estudio. O estás de guardia, sales a recibir una clase y regresas al cuartel. Es parte de la vida universitaria».

Respuesta ante el doble terremoto

El compromiso de estos voluntarios quedó grabado en la memoria del país tras los acontecimientos sísmicos del pasado 24 de junio. Aquel día, un doble terremoto sacudió la geografía venezolana, generado por la interacción telúrica de las fallas continentales y sembrando alarma, colapso de infraestructuras y múltiples lesionados en distintas regiones.

Mientras la población buscaba resguardo, las unidades de bomberos universitarios activaron sus protocolos de emergencia de forma inmediata. La respuesta de la ANBUV y de los cuerpos universitarios articulados abarcó desde la Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) hasta labores operativas de Búsqueda y Rescate Urbano, Atención Médica Prehospitalaria y Apoyo Psicosocial.

Desplegarse en una contingencia de tal magnitud implicó superar desafíos logísticos y humanos extremos. Sobre la operación en el terreno tras el terremoto, Yépez destaca:

«El primer desafío técnico fue la movilidad. Somos 37 cuerpos de bomberos distribuidos en todo el país, lo que exige una gran logística para desplazar personal, ambulancias y unidades de rescate. El segundo gran reto fue la autonomía funcional: lograr tener alimentos, combustible y una infraestructura segura para el descanso y aseo por al menos 15 a 21 días. Trasladar carpas, equipos y comida para ese tiempo implica movilizar entre 90 kg y 120 kg de material por cada bombero desplegado».

Su despliegue rápido no solo permitió mitigar el impacto inmediato del evento telúrico, sino que demostró la importancia estratégica de contar con profesionales preparados en materia de protección civil dentro del tejido académico nacional.

Servicio frente al abandono e ingenio operativo

A pesar del compromiso intachable mostrado en contingencias como el terremoto de junio, la labor de estos voluntarios transcurre en un escenario marcado por la precariedad y la asfixia presupuestaria. Los bomberos universitarios operan actualmente con graves carencias de insumos básicos: desde la falta de equipos de protección personal y herramientas especializadas, hasta ambulancias inoperativas por falta de repuestos.

Esta realidad se ve agravada por la ausencia de una política pública continuada por parte del Estado que garantice el suministro regular de recursos, uniformes y mantenimiento a los cuarteles universitarios. Lejos de detenerse, la respuesta de los voluntarios ante la adversidad ha sido la innovación y la solidaridad comunitaria:

«Las dificultades que tienen los bomberos universitarios son las mismas que atraviesan las universidades: comedor, vehículos, energía y mantenimiento. Muchas veces tenemos vehículos pero no gasolina; en otros casos dependemos de favores de bomberos locales. Por eso, buscamos convertir las estaciones en unidades autosuficientes: diseñamos proyectos con paneles solares, sistemas de purificación de agua y enfriamiento de bajo consumo. El ingenio también es diario: mantenemos huertos en las estaciones, preparamos nuestra comida y contamos con 'padrinos' comunitarios. A veces atendemos un servicio de ambulancia y la familia asistida, al ver que no tenemos guantes, nos dona cajas de insumos. Una estación muere si no tiene recursos para mantener a su gente; sin electricidad no hay comunicaciones, y sin internet no podemos descargar los manuales o protocolos actualizados para atender emergencias, explicó Yépez».

Llamada a la acción: el voluntariado requiere tu apoyo

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria es un recordatorio de que la solidaridad es una construcción colectiva. Detrás de cada equipo de extricación, de cada ambulancia y de cada maniobra de reanimación realizada por la ANBUV, existe la necesidad constante de sumar voluntades, brazos y capacidades profesionales para seguir salvando vidas.

Para quienes consideran dar el paso e integrarse a esta vocación, Yépez comparte una reflexión sobre el impacto personal y social de ponerse el casco:

«Ser voluntario y bombero es quizás de las mejores cosas que pueden pasarle a una persona. Te permite proteger, asistir y acompañar a otros, pero también te otorga herramientas que te hacen más práctico, eficiente y colaborativo en tu vida profesional. Los bomberos no improvisamos con la vida de la gente; estudiamos para dominar la situación. Y sobre todo, entendemos que un bombero no renuncia: la renuncia de un bombero puede significar la pérdida de una vida o de una propiedad. Nuestra tarea termina cuando el fuego se extingue, no cuando llega el cansancio, se cumple el horario o si hay o no un salario».

Si deseas poner tus conocimientos, disciplina y vocación al servicio de Venezuela en los momentos de mayor vulnerabilidad, los cuerpos de bomberos universitarios tienen sus puertas abiertas. No importa tu área de formación: la prevención y la acción humanitaria requieren de todos los perfiles profesionales.

Encuentro para agradecer y conectar

Para rendir un merecido homenaje a los Bomberos Universitarios, la Fundación Nuevas Bandas te invita este sábado 22 de agosto a las 3:00 PM a la Terraza del C.C. Líder (Nivel Feria). Será un encuentro especial para conocer sus vivencias de cerca, conectar como comunidad y agradecer la valentía de quienes siempre están allí para cuidarnos.

¿Cómo sumarte o solicitar información?

  • Correos electrónicos de contacto: [email protected] / [email protected]
  • Redes Sociales: Sigue su labor y entérate de las próximas convocatorias de formación en Instagram y Twitter a través de @bomberosuniversitarios.

La asistencia humanitaria no es solo un ideal; es una práctica diaria que cobra vida en las manos de quienes deciden actuar. Formar parte de los Bomberos Universitarios de Venezuela es transformar la vocación académica en un escudo protector para toda la sociedad.