Lunes, 24 de abril, 2017

Ser docente implica mucho más que interpretar un libro, va mucho más allá de transmitir un conocimiento, o de percibir al estudiantado como un recipiente en el cual voy vaciando todo lo que sé, entendiendo que ese “todo lo que sé” 


       Ser docente implica mucho más que interpretar un libro, va mucho más allá de transmitir un conocimiento, o de percibir al estudiantado como un recipiente en el cual voy vaciando todo lo que sé, entendiendo que ese “todo lo que sé” es una mezcla muy variopinta de conocimientos académicos, relaciones docente-estudiantes, experiencias de vida de docentes y estudiante, situación económica y social de cada una de las dos partes y todo ello en el marco de un sistema educativo lleno de pautas y reglas a cumplir. Cada persona tiene particularidades únicas, que llevan consigo durante toda la vida, lo cual no implica que deban ser descartada en la sociedad, he allí donde entra la Educación en Derechos Humanos, una educación para todas las personas con sus particularidades, donde se busca desarrollar al máximo el potencial de cada quién, todo ello orientado hacia la consecución de una vida digna

Para Amnistía Internacional la Educación en Derechos Humanos

“Es un proceso que cualquiera puede emprender, a cualquier edad y en cualquier lugar, para aprender sobre sus derechos humanos –y los de otras personas– y la manera de reclamarlos. Sirve a las personas para desarrollar las habilidades y actitudes necesarias para promover la igualdad, la dignidad y el respeto en sus comunidades y sociedades y en todo el mundo”

Dentro del proceso educativo formal que se desarrolla en cada país y que es responsabilidad de cada Estado, la o el docente es quien acciona de manera más directa y de cara a la realidad, cada una de las políticas educativas, quien se convierte en un ejemplo a seguir por la masa estudiantil, sin olvidar todas las vicisitudes de la profesión y la carga emocional que representa para cada uno de los que ejerce esta labor

Por su parte la y  el docente como motor de los cambios educativos, y a la larga en la sociedad, es un pilar fundamental para los cambios que deben gestarse en cualquier país, como lo menciona la Organización No Gubernamental Otras Voces en Educación

“Tiene un papel de especial relevancia en la educación de los derechos humanos, que va más allá de transmitir conocimientos sobre los mismos, es necesario que esté comprometido con su ejercicio responsable, ya que los docentes son un ejemplo vivo de aprendizaje para los estudiantes y a su vez son corresponsables de los cambios que se gesten en las sociedades latinoamericanas”.

De allí la importancia de establecer un perfil con el que debe cumplir dicha educadora o dicho educador, el mismo es de carácter meramente enunciativo y no excluyente, pudiendo incorporarse otros elementos al mismo

  1. Es comunicativa o comunicativo
  2. Es creativa o creativo
  3. Es proactiva o proactivo
  4. Concibe la evaluación como medio de superación y no de control del estudiante
  5. Facilita para la construcción de saberes dentro y fuera del aula
  6. Posee una actitud inclusiva y respetuosa de la diversidad.
  7. Es mediadora o mediador
  8. Estimula los diversos estilos de aprendizaje
  9. Asume los derechos humanos como un eje transversal en su praxis pedagógica, se ha demostrado que independientemente de la especialidad del docente, los DDHH pueden estar presentes.
  10. Conoce a profundidad las normas jurídicas que regulan la profesión docente.
  11. Estimula la participación de sus estudiantes.
  12. Promueve un análisis con visión humanista de los retos y problemas sociales que enfrentan sus estudiantes.
  13. Promueve en sus estudiantes un desarrollo constante dirigido hacia la obtención de la dignidad.
  14. Es consciente de las necesidades de su entorno

Citando las palabras de paulo Freire en su Pedagogía de la Pregunta “… Sin lugar a dudas la profesora o el profesor es agente central del cambio. Sin la disposición firme y decidida de este para introducir modificaciones sustantivas en su práctica docente, es impensable construir una pedagogía para la libre decisión”

A su vez, Carl Rogers plantea que deben cumplirse tres condiciones que faciliten el aprendizaje, y que todo docente con una visión de Derechos Humanos debería consideran:

  • Autenticidad: la o el docente debe presentarse ante el estudiante sin máscaras, caretas ni poses falsas.
  • Aceptación Incondicional: referida a que la o el docente debe presentarse ante el estudiante con sus virtudes y defectos, proceso que debe ser dirigido a ganar la confianza del estudiantado.
  • Comprensión empática: la o el docente debe ponerse en el lugar del estudiante y viceversa para que logren una mejor comprensión del proceso social que vive cada persona y así tener un mejor análisis de sus problemas.

Así pues, como lo cita la UNESCO en su texto Educación en Derechos Humanos:

“Los maestros y maestras tenemos que preguntarnos si la forma en que está organizada la escuela, el aula, el interaprendizaje, la relación docente-alumno y alumna, autoridades y alumnado, es la adecuada para practicar este tipo de educación. Una relación vertical entre el docente o la docente y su alumnado, por ejemplo, equivale a crear un desnivel en el trabajo escolar que confunde las cosas”

Hoy en día nos preguntamos, ¿para qué nos sirve la Educación en Derechos Humanos? ¿Hacia donde nos lleva? Son preguntas que cada actor involucrado en el proceso educativo con una visión en DDHH apunta hacia el empoderamiento de los derechos, como herramienta para una eficaz exigibilidad. Amnistía Internacional señala al respecto:

“La educación en derechos humanos (EDH) empodera especialmente a las víctimas de abusos de derechos humanos, tanto para exigir la rendición de cuentas a quienes detentan el poder económico y político, como para conseguir un cambio sostenible a largo plazo. Este empoderamiento personal y colectivo es clave para acabar con los círculos viciosos de dependencia que se crean cuando no se garantizan necesidades básicas (como alimentación, agua y saneamiento, vivienda adecuada o salud) y esa exclusión no se trata como violación de derechos humanos”

Es por ello que cada Estado debe asumir con obligación indeclinable, la Educación en Derechos Humanos para que su ciudadanía se empoderen y puedan convertirse en verdaderos veedores de las diversas políticas publicas implementadas en su país, además de exigirles a los Estados que la calidad de la educación no tenga nada que ver con el novel socioeconómico de cada persona, es decir, debe existir buena calidad educativa desde el nivel social más alto y en la capital de cada país, hasta el rincón más apartado y con menor nivel económico del mismo

Fuentes citadas:

(1)   https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/temas/educacion-en-derechos-humanos/

(2)   http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/124523

(3)   Brenes R. (1993) Introduccion a los Derechos Humanos: Antologia. Editorial EUNED

(4)   http://elpsicoasesor.com/la-pedagogia-no-directiva-carl-rogers/

http://www.unesco.org/education/pdf/34_74.pdf

Foto de Amnistía Internacional Nepal