Viernes, 25 de mayo, 2018

El señor Palacios comentó que lo único que teme de esta grave crisis en el país es lo que significa morir y que sus hijos no puedan regresar al menos a darle el último adiós


La emergencia humanitaria compleja es real en Venezuela y para nadie es un secreto que las personas que viven en constante situación de vulnerabilidad son las más afectadas, tampoco se puede ocultar que las personas mayores son embestidas constantemente por todo lo que implica la terrible crisis suscitada en los últimos años en el país.

A diario nos topamos en las calles con largas colas para obtener alimentos, medicinas y cualquier producto de primera necesidad. En las afueras de los comercios es común ver que las personas mayores, aunque tengan prioridad para comprar enfrentan diversas dificultades para salir airosos y poder satisfacer sus necesidades.

“Yo siempre espero que llegue la noche para hacer mi cola en el Farmatodo de Los Símbolos (zona de Caracas, Venezuela) al menos un domingo al mes. Como vivo cerca, bajo mi silla, mi cobija y mi termo de café”, comentó el señor Roberto Palacios para relatar cómo logra tener en su casa pasta de dientes, espagueti o jabón para lavar a precio regulado, de lo contrario, no le alcanzaría el dinero para adquirir estos productos básicos a precio de mercado negro.

El señor Palacios vive solo desde hace más de un año, después de que su hijo menor decidiera emigrar y alcanzar a su hermana para tener una mejor calidad de vida y poder mandarle dinero a su padre de 63 años, que prefirió quedarse en Venezuela para no ser una carga en otro lugar donde empezar de cero es indispensable.

“Me acostumbré a vivir con lo poco que cobro de la pensión y lo que me envían mis hijos desde Argentina. Desde el último aumento obtengo un ingreso de dos millones quinientos mil bolívares, no gozo de ningún otro beneficio gubernamental porque no tengo carnet de la patria y tampoco recibo el Clap ya que según las personas del Consejo Comunal de mi residencia el censo en esa zona no ha sido actualizado”.

Palacios también detalló las anécdotas de lo que hace para poder cobrar su pensión a través de las entidades financieras. "La indiferencia hacia el adulto mayor en Venezuela se agudiza constantemente por las propias políticas implementadas por el Estado para paliar la crisis. Las personas mayores, no solo debemos hacer colas desde la noche anterior para obtener nuestra pensión, sino que también debemos asistir el día que nos corresponde según el último número de su cédula. Por lo general, ese día nos encontramos más de 500 personas en el banco para tratar de cobrar nuestros realitos".

El señor Palacios comenta que leyó en medios de comunicación que esta última medida iba a aligerar el proceso del cobro de la pensión, sin embargo señala que las colas son peores y él prefiere estar en el banco la noche anterior para poder cobrar al menos a las 10 de la mañana del día asignado. Es decir, una persona mayor en Venezuela invierte al menos entre 8 y 12 horas de su tiempo para cobrar un dinero que le corresponde legalmente. 

El derecho al acceso a la salud

Los hipertensivos, aspirinas, medicamentos para cualquier condición de salud que se presenta en su mayoría en la edad adulta están escasos al 90% según la Federación de Farmaceutas de Venezuela. “El acceso a los medicamentos está muy limitado por la hiperinflación y la escasez. Lamentablemente son muchas las personas mayores que no pueden pagar sus medicinas, lo que ocasiona graves consecuencias a la salud”, afirmó Freddy Ceballos, presidente del organismo.

“He tenido que tomarme las pastillas para la tensión un día sí y dos no, para poder rendirlas. Además, complemento con un té de alguna planta o un remedio casero a base de ajo porque el precio de las pastillas es muy elevado y muchas veces no puedo pagarlo porque lo que me mandan mis hijos lo uso para comprar comida”.

El señor Palacios también comentó que lo único que teme de esta grave crisis en el país es lo que significa morir y que sus hijos no puedan regresar al menos a darle el último adiós.

Necesitamos más sensibilización

Para el señor Palacios, la situación actual del país ha hecho que la insensibilidad se incremente y afirma que los jóvenes y los adolescentes en su mayoría no les importa ayudar a alguien mayor a cruzar una vía o a cargar algo de mucho peso. 

“Los malos tratos en el transporte público y en todos los espacios siempre son recibidos de personas jóvenes, sobre todo cuando debes tomar el transporte superficial porque el metro no funciona y los conductores nos exigen que paguemos la mitad del pasaje o el pasaje completo de forma grosera y hasta amenazante”.

Protegidos por la ley

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su capítulo V de los Derechos Sociales y de las Familias, determina en el artículo 80 que: “El Estado garantizará a los ancianos y ancianas el pleno ejercicio de sus derechos y garantías. El Estado, con la participación solidaria de las familias y la sociedad, está obligado a respetar su dignidad humana, su autonomía y les garantizará atención integral y los beneficios de la seguridad social que eleven y aseguren su calidad de vida.

También están vigentes otras normas legales que regulan el amparo del adulto mayor en el país, como la Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social y la Atención Integral al Adulto Mayor; Ley de Servicios Sociales: Asistencialismo a favor de los más necesitados y Ley del Seguro Social Obligatorio: Previsión Social a favor de la Protección en la Vejez.

Todo este catálogo de leyes debe garantizar a las personas amparadas, sin discriminación alguna, los derechos humanos así como los de carácter civil, de nacionalidad y ciudadanía, los políticos, sociales, de la familia, culturales, educativos, económicos, ambientales en los términos y condiciones establecidos en la Constitución, las leyes y los tratados, pactos y convenciones, suscritos y ratificados por la República Bolivariana de Venezuela.

Por lo tanto, es un deber del Estado restablecer la protección, respeto y dignidad a los adultos mayores o de la tercera edad ante tanta omisión frente a la emergencia humanitaria, indiferencia, discriminación, exclusión e injusticia que son sometidos. Como el señor Palacio, existen miles las personas mayores que viven en Venezuela una pesadilla solo por tener una edad avanzada y se encuentran en una situación de desprotección total a causa de las mismas políticas implementadas por el Estado, donde comer tres veces al día es cuestión de suerte o gracias a la ayuda que pueden recibir de familiares que viven en el extranjero porque lo que ganan no les alcanza para un kilo de pollo o dos cartones de huevos.

Resulta propicio exigirle al Estado y a la población en general sobre la importancia de darle un trato preferencial a estas personas que son constantemente invisibilizadas. Hoy, 29 de mayo se conmemora el Día del Adulto Mayor en Venezuela, sin embargo, historias como la del señor Palacios son conocidas a diario, por ello, no hay nada que celebrar sino recordar y exigir el respeto por sus derechos y por su dignidad humana.