Jueves, 05 de marzo, 2026
Luisa Ortiz Pérez

En un encuentro profundo y conmovedor con el periodista y activista venezolano Luis Carlos Díaz, desde Vita Activa abrimos una conversación que fue mucho más que un testimonio: fue casi un plano arquitectónico para entender cómo acompañar a personas tocadas —directa o indirectamente— por la crisis venezolana.

Luis Carlos habló desde sus múltiples roles: periodista, defensor de derechos humanos, articulador entre organizaciones, y también sobreviviente de detención arbitraria, desaparición forzada y tortura. Esa mezcla de miradas permitió dibujar algo esencial para quienes acompañamos: el sufrimiento venezolano no es una herida única, sino una estructura compleja con muchas capas superpuestas.

A young man with curly hair and glasses, looking thoughtfully with his hand on his forehead, in a casual gray hoodie.

Luis Carlos Díaz, periodista y activista venezolano.

Las capas del trauma venezolano

Luis Carlos propuso entender el caso venezolano como una especie de edificio marcado por distintos niveles de daño acumulado:

1. La pérdida de la democracia
Venezuela no era un país cerrado. Era una sociedad con libertades, pluralidad y vida cívica activa. La pérdida progresiva de ese espacio democrático generó un duelo profundo: proyectos de vida truncados, voces silenciadas, vínculos sociales fracturados. No es solo un cambio político, es la sensación de que te arrebataron el país donde podías imaginar tu futuro.

2. El trauma económico como forma de control
La crisis no fue solo “mala gestión”: muchas decisiones estatales produjeron empobrecimiento masivo, hiperinflación y escasez. Salarios simbólicos, jubilaciones destruidas y familias enteras sostenidas por jóvenes migrantes crearon una presión constante.
Aquí surgió una idea clave para el acompañamiento:

La atención emocional ayuda a ordenar el dolor, pero el hambre y la precariedad lo desbordan todo.
Lo material también es contención. Tener comida, medicinas o resolver una deuda urgente puede ser tan estabilizador como una sesión terapéutica.

3. La diáspora y el desarraigo
Millones de personas se fueron; millones se quedaron sin sus seres queridos. La migración forzada dejó duelos congelados: parejas separadas, familias fragmentadas, identidades suspendidas entre países.
Quien migró carga la culpa de haberse ido. Quien se quedó carga el abandono. Ambos viven la pérdida.

4. Los crímenes de lesa humanidad
Luis Carlos fue claro: en Venezuela no se trata de hechos aislados, sino de prácticas sistemáticas de detención arbitraria, desaparición forzada, tortura y violencia sexual. Muchas personas acompañadas pueden estar cargando experiencias extremas que aún no logran nombrar. A veces pasan meses o años antes de que puedan decir en voz alta lo que vivieron.
Esto nos deja una lección vital:

No todo se cuenta en la primera conversación. Hay dolores que necesitan tiempo, seguridad y dignidad para poder salir.

5. Las nuevas capas en el exilio
Las personas venezolanas en otros países no solo cargan su propia historia, sino que a menudo quedan atrapadas en las polarizaciones políticas locales, la xenofobia y la instrumentalización de su dolor. Eso suma otra tensión: tener que defender tu experiencia mientras intentas rehacer tu vida.

Añade además la idea de que “los crímenes de lesa humanidad generan un daño que logra castigar, atemorizar e inhibir a toda la sociedad. No es solo contra las víctimas, sino contra cualquiera, para que esta persona se pliegue o tire la toalla. Por lo tanto los daños vicarios son gigantescos. La gente siempre piensa «pude ser yo», no es por algo telenovelesco o por creerse el centro del universo, es que efectivamente el chavismo construyó una maquinaria represiva que puede dañar la vida a cualquiera con facilidad y rapidez.»

Claves para el acompañamiento

A lo largo de la conversación, surgieron orientaciones muy valiosas para quienes acompañamos desde la escucha, la contención o el apoyo psicosocial:

Nombrar valida
Muchas personas no saben que lo que vivieron tiene un nombre: tortura, desaparición forzada, persecución. Escuchar a alguien externo poner palabras precisas puede ser profundamente reparador. No es exagerar: es reconocer la realidad.

Lo emocional y lo material no compiten
La ayuda psicológica es importante, pero no sustituye necesidades básicas urgentes. Poder derivar o articular apoyos económicos, médicos o alimentarios forma parte de un acompañamiento integral.

Respetar los tiempos del relato
Hay experiencias —especialmente las relacionadas con tortura y violencia sexual— que pueden tardar mucho en aparecer. Forzar la narración puede ser revictimizante; sostener la presencia es, a veces, lo más poderoso.

Documentar también es cuidar
Sin exponer identidades ni romper confidencialidades, registrar patrones de violencia puede contribuir a procesos de justicia internacional. El acompañamiento puede convertirse, con consentimiento, en una forma de memoria y búsqueda de verdad.

Validar emociones contradictorias
Celebrar una noticia política y al mismo tiempo sentir miedo, frustración o cansancio no es incoherente: es humano. Las personas venezolanas viven ciclos repetidos de esperanza y decepción. Acompañar implica no juzgar esas montañas rusas emocionales.

Una resistencia que también está cansada

Aunque desde fuera muchas veces se percibe fortaleza, organización y humor en la comunidad venezolana, Luis Carlos recordó algo fundamental: la resiliencia no significa ausencia de heridas. Muchas personas siguen en modo supervivencia, sin haber podido procesar lo vivido porque la crisis continúa.

Y, aun así, algo se repite: la fuerza de las redes, la solidaridad entre personas y el valor de saberse acompañadas desde otros lugares del mundo. Escuchar acentos distintos preocupados por su realidad, dijo, les hace sentirse menos solos.

Construir puentes, no solo escuchar historias

Para Vita Activa, esta conversación deja una invitación clara: acompañar a personas afectadas por el contexto venezolano requiere trabajar con un plano complejo. No basta con atender una grieta visible; hay que mirar la estructura completa, sus cargas, sus fracturas antiguas y sus puntos de apoyo posibles.

A veces el gesto más reparador no es tener la respuesta perfecta, sino poder decir con honestidad:
“Lo que viviste es real, es grave, y no tienes que cargarlo en soledad.”

Y desde ahí, empezar —poco a poco— a sostener, articular y cuidar.

¿Te gustaría expandir tu visión sobre el tema? Aquí hay organizaciones que puedes consultar:

  • Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos: Organización no gubernamental con más de 37 años defendiendo Derechos Humanos en Venezuela.
  • Laboratorio de Paz: Centro de pensamiento y acción estratégica interdisciplinario para la paz, Derechos Humanos, participación y la democracia en Venezuela, fundado en 2012. 
  • Justicia, Encuentro y Perdón: Documentan, difunden y denuncian violaciones de los Derechos Humanos, construyendo memoria y buscando justicia y reparación para las víctimas.
  • COFAVIC: Línea de Atención Psicojurídica disponible para casos de violación a los Derechos Humanos que se registren en toda Venezuela.
  • Comité por la Libertad de los Presos Políticos: Madres, familiares, amigos y defensores de Derechos Humanos que luchan por la libertad de todos los presos políticos en Venezuela.
  • Caleidoscopio Humano: Organización no gubernamental que defiende Derechos Humanos a través de la comunicación, información correcta y pertinente y visibilización de violaciones de derechos humanos en Venezuela.
  • Foro Penal: Su objetivo es fomentar y defender los Derechos Humanos, brindar asistencia jurídica gratuita a los ciudadanos que son reprimidos por el Estado.
  • SNTP: Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela
  • Espacio Público: Asociación civil sin fines de lucro y no gubernamental que promueve y defiende la libertad de expresión, el derecho a la información y la responsabilidad social en Venezuela.
  • Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes: Contribuyen a la documentación, visibilización, monitoreo y denuncia de las violaciones a los derechos civiles y políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales, con especial referencia a los derechos universitarios y la libertad académica.
  • Fundación de Derechos Humanos Los Llanos: Se dedican a la protección, promoción y documentación de las violaciones a los Derechos Humanos en las regiones de Venezuela.
  • Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales: Se organizan para lograr la libertad de los luchadores sociales y presos políticos en Venezuela.
Illustration of a young woman wearing headphones, with intricate braided hair and a turquoise background, accompanied by the text 'VITA activa'.

Vita-Activa.org es una línea de ayuda para periodistas, activistas, mujeres y personas LGBTTIQ+, defensoras de los derechos humanos que enfrentan violencias de género en línea, estrés, ansiedad, cansancio crónico, trauma y dolor. Nuestros servicios en español, portugués, inglés y árabe (con cita previa) son gratuitos, confidenciales y anónimos.

Vita Activa proporciona primeros auxilios psicológicos y digitales, manejo holístico de la crisis y toma de decisiones estratégica.

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